“El público no sale igual a como entró”
El actor argentino Luciano Cáceres llega este viernes 5 de junio al Complejo Cultural Politeama, de la ciudad de Canelones con su unipersonal ‘Muerde’, una obra que combina drama, humor y thriller.
Luciano Cáceres es uno de los actores más reconocidos de la escena argentina. A lo largo de una trayectoria de casi cuatro décadas, ha interpretado personajes de los más diversos perfiles en televisión, cine y teatro, aunque muchos espectadores lo recuerdan especialmente por sus papeles de villano. El próximo viernes 5 de junio, llegará por primera vez a la ciudad de Canelones para presentar ‘Muerde’, el unipersonal escrito y dirigido por Francisco Lumerman que se ha convertido en uno de los fenómenos teatrales de la temporada. La obra narra la historia de René, un hombre marcado por el abandono desde la infancia, que intenta reconstruir su pasado y comprender el origen de sus heridas. Estrenada en octubre del 2024, la propuesta ha cosechado múltiples reconocimientos, entre ellos el Premio ACE y el Premio Talía, además de realizar presentaciones en distintos países.
Las entradas para la función en el Complejo Cultural Politeama se encuentran disponibles a través de Tickantel o en las redes de cobranzas. En diálogo con HOY CANELONES, Cáceres habló sobre el espectáculo, sus inicios en la actuación, la actualidad de la industria audiovisual y los proyectos que lo mantienen recorriendo distintos países.
¿Qué cuenta ‘Muerde’?
Es la historia de René, un chico que primero su madre abandona al nacer y después su padre, porque rehace su vida, lo deja a los 10 años en un taller de carpintería de ataúdes de algún pueblo del norte de Argentina. Se vuelve hombre físicamente, pero queda con la mirada de un niño que no puede ver la maldad del mundo, que no está cargado de prejuicios. En ese pueblo chico e infierno grande se vuelve el raro, el diferente, el retrasado para algunos, que se aprovechan de su condición, de su pureza y de su inocencia. En el correr de una hora de espectáculo, van a conocer la historia de René, con momentos luminosos, de ternura, algunos de comicidad y otros muy tristes, oscuros y profundamente emocionales.
¿Cómo te llega el proyecto?
A Francisco Lumerman lo conozco desde pequeño. Nos formamos en la misma escuela, en lo que hoy es Andamio 90, una escuela de formación muy importante en Argentina. Teníamos muchas ganas de trabajar juntos desde hacía años. Yo estaba filmando una película en España cuando me envió el texto. Me emocionó y me dieron ganas de hacerlo. A mi regreso nos pusimos a ensayar, estrenamos y desde ahí fue todo increíble. Agotamos las entradas hasta fin de año, incluso antes de estreno. Después hicimos temporada en Mar del Plata, donde llegó el primer Premio Estrella de Mar, y estos dos años y medio hemos hecho doscientas treinta funciones, noventa ciudades recorridas, tanto en Argentina como en otros países y disfrutando mucho de lo que genera en la gente y cómo invita a ponerse en el lugar del otro. La verdad que es muy potente y abundante lo que sucede con esta obra.
¿Cómo te sentís en este formato?
Es la primera vez que hago un unipersonal y ahora, además, estoy haciendo otro que estrené a principios de año. Al principio tenía mucho miedo. No me animaba antes o no me interesaban los materiales. No me conmovían. Descubrí que tengo buenos compañeros que son los espectadores. Es una experiencia única el ida y vuelta con las emociones del público. ‘Muerde’, más allá de contar una historia, es una experiencia. El público no sale igual a como entró. Es una obra que cala hondo y que genera un montón de preguntas.
¿Cómo recibió Uruguay esta obra?
La vengo haciendo en muchos lugares. En Montevideo estuvimos varias veces. Tuvimos una gira preciosa por Colonia, Tarariras y Carmelo. Estaremos en Florida y en Canelones el 5 de junio, pero el público uruguayo siempre me recibe de una manera muy amorosa. He estado muchos años trabajando en Uruguay, tanto con giras de teatro como filmando pelis o series. Tienen una industria audiovisual muy potente. Es un lugar al que me encanta ir.
¿Cómo fueron tus inicios?
El 10 de agosto voy a cumplir 38 años como actor. Empecé a trabajar a los 11 años, primero en el teatro independiente, después en el comercial, el cine y la televisión. Mi papá tenía un teatro y sé que fui concebido allí porque él se quedaba ahí, tenía el colchón debajo del escenario. Esta anécdota la conté mil veces. Desde antes de que yo llegara a este mundo hubo algo que me marcó a fuego, desde muy pequeño estuve acompañando en las giras a mi papá y ahí descubrí mi propia vocación. Somos seis hermanos y soy el único que soy actor, entonces creo que, sí o sí, algo de esa concepción hizo la diferencia.
También viviste en un teatro…
Sí. De los 19 a los 25 años viví en un teatro que se llamó Quintino, en un barrio de Buenos Aires. Viví seis años en la cabina de las luces. Era un lugar en donde dirigía y actuaba, aparte de limpiar los baños, poner luces y atender la boletería. Hacía de todo.

El pasado 18 de mayo obtuviste el Martín Fierro 2026 a Mejor Actor por tu trabajo en Tafí Viejo…
Sí, es verdad. Estoy muy contento. Una vez más que valoren tu trabajo. También me honraba compartir terna con actores tan importantes como César Bordón, Gustavo Garzón y Benjamín Vicuña. No me lo esperaba porque Tafí Viejo es una serie muy pequeña y además no soy el protagonista. Este año, como hay tan poca ficción en la televisión abierta, había solo terna Mejor Actor. Antes había más diversidad de temas, la fiesta estaba llena de actores y en esta puntualmente éramos poquitos.
¿Cómo vivís la falta de ficción en la televisión argentina?
Se extraña. Era un laburo muy lindo porque compartías durante mucho tiempo y después la llegada a la gente. Había una apropiación. Llegábamos a los hogares gratuitamente, reunías a la familia. Las historias se manejaban incluso por el rating; se iba escribiendo según el termómetro de la pantalla.
¿Cómo te llevás con las plataformas?
Hice muchas cosas para plataformas. El trabajo del actor es el mismo, de alguna manera. No varía. Estuve en ‘Estocolmo’, que fue la primera serie (Argentina) que emitió Netflix, y eso me abrió un camino internacional enorme. Llegás a un montón de lugares, pero también es cierto que dejás de llegar a otros, porque no todo el mundo se suscribe o no saben usarlo. Estamos viviendo un momento de crisis completo en nuestro país.
¿Cómo ves esa situación?
No la veo bien. No es la primera crisis que padecemos. Yo tengo el poder de la autogestión, armar equipos, hacer, juntarme con otros colegas y estar haciendo. Para algunos, que solo dependían de la relación de dependencia, les está costando más aggionarse. Siempre estuve con proyectos propios. El teatro sigue vivo, resistiendo.
¿Qué proyectos tenés para este año?
Estoy con el unipersonal ‘Paraíso’ que arrancó muy bien. La obra está escrita por Inmaculada Alvear y dirigida por Ignacio Rodríguez de Anca. Cuenta la historia de un empresario bien masculino y que piensa solo en la guita, pero tras problemas cardíacos, le realizan un trasplante de corazón y recibe el corazón de una trabajadora sexual, negra y dominicana; ahí empieza una batalla interna con otros deseos, sabores, una sensibilidad femenina que le aflora. Una obra muy intensa y divertida. Acabo de terminar una película; voy a estar filmando una película brasilera en Uruguay, después otra en Perú y dos películas en España. Voy a estar yendo y viniendo constantemente.
Jennifer Cassarino

