Cachón toca y enseña
El Desfile Inaugural del Carnaval de Canelones se llevará adelante este sábado 25 de enero, a partir de las 20:30 hrs., en la capital departamental.

Carlos ‘Cachón’ Pedraja siempre ha tocado candombe. Tocó cuando dos o tres tamborileros se juntaban en la Plaza 18 de Julio, cuando un grupo local se preparaba para destacarse a nivel nacional y cuando había cuatro comparsas en la ciudad de Canelones. En Montevideo salió en Sierra Leona, Avanzar, Batea de Tacuarí y Candombe La Roma. Conoció a mucha gente referente de la cultura afro montevideana, a varios los convenció de que vinieran a la Comparsa Sueño Lubolo, que antes se llamaba Con Vos y Fósforo y que también llevó el nombre de Primera Comparsa Canaria. Armó, además, su propia agrupación, Fiesta Lubola, que duró desde 1989 hasta 2007. Estableció un toque nuevo, propio de la ciudad de Canelones, con algo de Ansina y algo de Cuareim.
En esta nota, HOY CANELONES dialogó con algunos referentes del Carnaval local que compartieron conjuntos, desfiles y anécdotas con el legendario Carlos ‘Cachón’ Pedraja.
De trabajo
“Aprendimos con él a tocar el tambor. No sabíamos tocar el tambor cuando empezamos, no me da vergüenza decirlo. En un solo tambor hacíamos piano y chico”, asegura Fernando Gilino, uno de los fundadores de Con Vos y Fósforo. Esa comparsa se convirtió en una revelación, pero nació de una barra de amigos que quería alegrar al pueblo. Se fundó en 1976 y al año siguiente incorporó a ‘Cachón’. “Ahí empezamos a trabajar firme. Fuimos a Montevideo, a Buenos Aires. Él siempre daba para adelante. Preocupado por cada detalle, muy interesado en la comparsa y muy peleador por la comparsa. Además, el conocimiento que tiene sobre Montevideo y las familias que integran las comparsas es impresionante. Él tuvo la picardía de conocer gente que, trayendo a uno, ese uno traía al otro, ese otro traía a otro más, y llegaron varias personas de la capital, que en parte fueron los que le dieron el triunfo a la comparsa”.
Por la comparsa pasaron varias figuras, entre ellos Mariano Barroso y Héctor Suárez. El “triunfo” que menciona Gilino fue en 1983, cuando el grupo se llamaba Sueño Lubolo y salió segundo en las Llamadas de Montevideo, algo impensable para la época. Incluso, varios testigos dicen que Sueño Lubolo fue la campeona pero quedó en segundo lugar por presiones de alguna comparsa de la capital del país.
Conocimiento
“Cachón es una persona que sabe mucho de candombe. Para mí, dentro de Canelones y Montevideo, es una de las personas que más sabe. Tenés que aprender mucho de él, porque él tiene razón en todo lo que te dice. Te ponés a hablar con ‘Cachón’ y es para hacer dos libros de setenta páginas cada uno, porque es una persona que tiene mucho conocimiento”, relata Aníbal Severo, actual director de la comparsa Alma Negra.
Severo tenía 16 años en aquel febrero de 1983 e integraba la comparsa bicampeona, o campeona, Sueño Lubolo. Aprendió mucho del grupo y hoy hace su propio camino. “Gracias a ‘Cachón’ y al resto de los compañeros de Sueño Lubolo, uno está en este lugar ahora. Estoy muy agradecido y muy contento de que se haga un homenaje a una persona con la trayectoria que tiene ‘Cachón’. Y que se haga en vida, porque siempre esperan que un persona se vaya para hacer un reconocimiento”, comentó el responsable de Alma Negra.
Trayectoria
Alba Amaro hoy es una de las referentes del candombe dentro y fuera del departamento, pero era una adolescente cuando salía en Sueño Lubolo. Iba con su padre desde Las Piedras a la ciudad de Canelones, y aprendió muchísimo de aquella experiencia. Recuerda la “hermandad” de la comparsa y asegura que Cachón “es alguien que queremos hasta el día de hoy y es una gran persona. Se lo reconoce por su trayectoria, porque él siguió haciendo candombe”, destacó Amaro.





Hablan las hijas
Rossana y Ana, hijas de ‘Cachón’ Pedraja, compartieron unas palabras con HOY CANELONES acerca del homenaje en el Desfile de Carnaval y la figura de su padre.
Rossana: “Mi padre es una persona muy querida, diría que popular. Desde muy chico iba a las Llamadas con mi abuelo. Y ahí creció, fue creciendo y conociendo todo lo referente al candombe. Participó de las comparsas canarias en Montevideo, hasta que formó su propia comparsa. También supo poner su granito de arena para el candombe. Gracias a eso, yo nací en la cuna del candombe y pude conocer a muchas personas referentes del candombe: Rosa Luna, ‘Malumba’ Giménez, Gonzalito Escobero, Ester Fernández, Lágrima Ríos, Juan Velorio, los hermanos Burgueño y otros tantos referentes de la época. Siempre defendió el candombe tradicional, hasta el día de hoy. No le gusta el otro tipo de candombe moderno. Siempre fue muy responsable. Me acuerdo que, antes de los desfiles, decía que iba a llevar unos palos de más, porque siempre algún distraído se iba a olvidar del palo del tambor. Es muy solidario. Terminaban los desfiles y tenía que haber algo para darle a los componentes, también a los familiares. Acompañó con su tambor a Los Olimareños y al grupo Pareceres. El candombe le dio la suerte de conocer a mucha gente y también viajar a Argentina y poner su granito de arena allí. Más allá de que es mi padre, se merece este reconocimiento, porque es un pilar del candombe para mucha gente… ¡Te amamos, papá!”.
Ana: “Aprendió y defiende del candombe afro montevideano y sus referentes el legado de escuchar los tambores antes que tocar, acentuar la mano y no el palo, que los repiques se turnen para generar conversación, madera, durante todo el toque para darle aire y alegría a la cuerda, entre otras cosas. Gracias a él, conocí referentes y aspectos de mi cultura afrodescendiente desde el punto de vista militante. El habla de organizaciones afrodescendientes Mundo Afro y ASCUN (Asociación Cultural y Social Uruguay Negro) y también de lo que ocurrió con la comunidad afrodescendiente del Sur y Palermo, que fueron forzosamente desplazados a Martínez Reina en la época de la dictadura cívico- militar. No recuerdo si a finales de los 80 o principios de los 90, en su Comparsa Fiesta Lubola, sacó un estandarte con un dibujo de Mandela. Su militancia política a nivel sindical y partidaria confluyeron en la defensa del amor que sentía por el candombe en la expresión de la Comparsa y a nivel humano como valores como equidad racial”.
Fernando Guerrero

