Cuarenta años desde la construcción de la primera cooperativa de viviendas de ayuda mutua en Canelones


Esfuerzo, solidaridad y una gran familia

Las cincuenta familias que integran COVAMCA 1 culminaron recientemente el pago de las cuotas de sus viviendas y se convirtieron en usuarios plenos del complejo. Recuerdos, anécdotas, proyectos y el espíritu solidario siguen presentes en una cooperativa habitacional que marcó a generaciones enteras.

COVAMCA 1 es la primera cooperativa de viviendas de ayuda mutua de la ciudad de Canelones. Fue fundada en 1973, aunque debió inactivarse poco después como consecuencia de la dictadura cívico-militar. Finalmente, las obras comenzaron el 8 de mayo de 1986 y, tras treinta meses de trabajo incansable, el complejo fue inaugurado el 27 de noviembre de 1988.

COVAMCA 1 es la primera cooperativa de viviendas de ayuda mutua de la ciudad de Canelones. Fue fundada en 1973, aunque debió inactivarse poco después como consecuencia de la dictadura cívico-militar. Finalmente, las obras comenzaron el 8 de mayo de 1986 y el complejo fue inaugurado el 27 de noviembre de 1988.

El predio comprende a cincuenta viviendas dúplex de dos, tres y cuatro dormitorios, construidas en ladrillo, con planchada y dolmenit. Además, cuenta con una plaza de juegos que lleva el nombre de Torrente Carreño (en recuerdo a un adolescente que falleció ahogado durante la construcción), una cancha de básquetbol, una oficina de reuniones en homenaje a Miguel Flores (primer presidente de la comisión directiva) y un salón comunal.

Ladrillo por ladrillo
Días atrás se cumplieron cuarenta años desde que comenzó a levantarse el sueño de la casa propia para decenas de familias que, además de construir sus viviendas, transformaron una zona de la ciudad que hasta entonces era un descampado sin servicios.

Rosana Jozami, Pedro Posse, Ruben Suárez, Alicia Sguilla y Víctor Rabino, los integrantes de COVAMCA 1 que dialogaron con HOY CANELONES.

La cooperativa contribuyó al acceso al saneamiento, la iluminación y otros servicios básicos, generando además un nuevo punto de encuentro para la comunidad. En diálogo con HOY CANELONES, referentes de COVAMCA 1 recordaron aquellos años de esfuerzo y valoraron la etapa que atraviesan actualmente.

El vecino Ruben Suárez, por ejemplo, recordó que el proyecto de viviendas de dos plantas surgió por iniciativa del Centro Cooperativista Uruguayo. “Esto nació de algo que todavía sigue pasando hoy: la necesidad de tener una vivienda y no contar con un acceso real a ella”, expresó. Además, remarcó que “la autogestión es la base del funcionamiento”.

El predio comprende a cincuenta viviendas dúplex de dos, tres y cuatro dormitorios, construidas en ladrillo, con planchada y dolmenit. Además, cuenta con una plaza de juegos, una oficina de reuniones y un salón comunal.

Trabajo solidario
La construcción se extendió durante treinta meses. Cada familia debía cumplir ochenta horas mensuales de trabajo, que podían distribuirse en jornadas semanales. Si bien la mano de obra principal era aportada por los propios vecinos, también contrataron a personal especializado como capataz, arquitecto y asistente social. “Recién el día del sorteo, el 27 de noviembre de 1988, cada vecino supo qué casa le iba a tocar”, recordó Suárez.

Los entrevistados coincidieron en que integrar una cooperativa implica mucho más que acceder a una vivienda: supone aprender sobre solidaridad, organización y convivencia. Actualmente, COVAMCA 1 cuenta con una comisión directiva integrada por cinco personas elegidas anualmente por los vecinos.

El vecino Pedro Posse destacó que el movimiento cooperativo “aportó a un crecimiento significativo de Canelones” y recordó la solidaridad recibida tanto de empresas como de vecinos de la ciudad durante la construcción.

La vecina Rosana Jozami aseguró que la etapa de construcción “fue la más linda. Teníamos una idealización de lo que era el cooperativismo y terminó siendo un semillero de educación para nuestros hijos. Acá hay hijos del cooperativismo. Ellos también armaban su propia comisión de jóvenes, hacían rifas y actividades benéficas, igual que los adultos. Quienes se crían en una cooperativa son más solidarios”, afirmó.

Pedro Posse, por su parte, destacó que el movimiento cooperativo “aportó a un crecimiento significativo de Canelones” y recordó la solidaridad recibida tanto de empresas como de vecinos de la ciudad de Canelones durante la construcción.

En esta imagen del año 2018, Ruben ‘Beto’ Suárez, referente de COVAMCA 1, que ese año celebraba su 30º aniversario, lee los nombres de algunos de los fundadores que ya no están físicamente pero que siguen vivos en el recuerdo de los cooperativistas, al momento de recibir el Premio Canarios Destacados, de parte del Municipio de Canelones. Foto: Archivo HOY CANELONES.

Es de todos
Recientemente, las familias culminaron el pago total de las cuotas de sus viviendas y alcanzaron la calidad de usuarios. “Cada integrante es dueño de la cincuentava parte del complejo y tiene a su cuidado una unidad”, explicó Alicia Sguilla.

Víctor Rabino, por su parte, aclaró que esto significa que las viviendas no pueden venderse de manera individual. “Si alguien decide irse, puede renunciar. La cooperativa devuelve una parte del dinero correspondientes a sus horas de trabajo y quien ingresa debe reponer gran parte de ese monto”, señaló.

Los entrevistados coincidieron en que integrar una cooperativa implica mucho más que acceder a una vivienda: supone aprender sobre solidaridad, organización y convivencia.

Ruben Suárez agregó que las viviendas pueden transmitirse por herencia, aunque la propietaria del complejo continúa siendo COVAMCA 1. “No podemos creer que terminamos de pagar. Todavía lo estamos procesando”, concluyó Sguilla, mientras la emoción y las ganas de seguir mejorando el complejo continúan intactas.

Jennifer Cassarino