Con la neuróloga Bettina Aguiar, trabajadora honoraria de la Asociación Uruguaya de Parkinson

Bettina Aguiar, neuróloga y trabajadora honoraria de la Asociación Uruguaya de Parkinson.

“Los pacientes con Parkinson necesitan calles accesibles, tratamientos accesibles y rehabilitación accesible”

Bettina Aguiar es neuróloga y trabajadora honoraria de la Asociación Uruguaya de Parkinson. Desde hace años, la doctora forma parte de un programa de rehabilitación de la enfermedad de Parkinson y eventos anormales que funciona en el Hospital de Clínicas.

Bettina Aguiar concurrió días atrás a acompañar una actividad en el Hospital de Canelones, enmarcada en el Día Mundial del Parkinson (11 de abril) y dio una charla sobre el tema. “La idea es disminuir las brechas de conocimiento, de acceso, de identificación de problemas… Cuando no dimensionamos que es una enfermedad que es degenerativa pero que no va a mitigarse solamente con medicamentos, importa mucho que se comprometa la sociedad, que la sociedad entienda que esto puede afectar a cualquiera de nosotros. La enfermedad se puede presentar después de los treinta años y es importante que la gente esté alerta a síntomas motores y no motores. En la charla mostré que es una enfermedad que va aumentando y, para el 2050, la prevalencia va a aumentar a 47 personas cada 1.000. Esto hace que sea un problema de salud pública y eso es lo que necesitamos entender”, destacó la profesional en conversación con HOY CANELONES. “Los pacientes van a estar con la enfermedad muchos años, entonces necesitan las calles accesibles, que los medicamentos sean accesibles, que los tratamientos sean accesibles y que la rehabilitación sea accesible”, agregó.

La neuróloga durante su presentación en la jornada previa al Día Mundial del Párkinson en el Hospital de Canelones

La neuróloga informó que el paciente con Parkinson debe nutrirse conocimiento, apropiarse de la información y sacarse las dudas. “La información, en general, también tiende a favorecer la aceptación de la enfermedad. El síntoma motor, que es el temblor, está muy estigmatizado en la sociedad y la gente no va a consultar, lo oculta, y eso empeora. Cuando hay un síntoma la persona tiene que ir rápidamente, porque el tratamiento precoz favorece que no haya una peor calidad de vida”, expresó. Acotó que los síntomas no motores aparecen mucho tiempo antes de los motores. “La depresión, la apatía, la disminución del olfato, la constipación y los trastornos del sueño pueden aparecer veinte años antes”, sostuvo. “Entonces es muy importante que el paciente que tenga un síntoma y reiteradamente no mejore, abra el abanico, vaya al médico”, agregó.

En términos generales, la salud uruguaya continúa presentado desafíos ante esta enfermedad. “Aún mantenemos una demora en los diagnósticos. Hoy en día, muchas veces, se demora más de ocho años en llegar a un diagnóstico. Es necesario cubrir todos los planos: el académico, formando profesionales atentos; a la población, para que el diagnóstico llegue antes; y que el sistema de salud se prepare para eso”, apuntó Aguiar.

F.G.