“Morir dignamente es un derecho”
En esta nota, dos médicos del Hospital de Las Piedras valoran el proyecto de ley de muerte digna y destacan que el mismo busca respetar la voluntad del paciente y no prolongar el sufrimiento.
El proyecto de ley de muerte digna es visto, en general, de forma positiva por los profesionales de la salud. Está pensado para pacientes con una patología que genera sufrimiento insoportable, sin cura posible, y que afecta progresivamente la calidad de vida. HOY CANELONES conversó sobre el tema con dos médicos del Hospital de Las Piedras ‘Alfonso Espínola’: el residente en Medicina General Ricardo Escobar y el intensivista Gastón Aguirre.
Fortalecer
Aguirre manifestó estar de acuerdo con la iniciativa, aunque señaló que “hay cosas que están por definirse y bajar a tierra”. Destacó que, si bien el paciente puede solicitar de forma libre y autónoma la aplicación de la ley, “la persona puede arrepentirse en cualquier momento del proceso”. Para el especialista en CTI, este proyecto no compite con los cuidados paliativos sino que los complementa. “No es una cosa o la otra. Tiene que ser un paciente tratado, acompañado. La idea del proyecto es fortalecer e ir en sinergia con los cuidados paliativos”, afirmó. Aguirre subrayó que aún restan definirse aspectos concretos, “cómo se van a conformar los equipos médicos, en qué ámbitos se dará el procedimiento, cuál será el proceder y cuáles los métodos. Eso todavía no está claro”.
Honrar la vida
Por su parte, el doctor Escobar señaló que el proyecto de ley de muerte digna “dignifica” la propia muerte. “La forma de morir hace parte de la forma de vida. Para el paciente, para la familia y para el personal de salud es fundamental en cuanto a la dignidad. Es un derecho humano morir dignamente”, sostuvo. El médico remarcó que la persona solicitante deberá estar “en el uso pleno de sus facultades mentales” y que el procedimiento deberá ser una acción “planificada”, en contacto tanto con la familia como con el equipo médico. “Es algo nuevo para nuestro país. En otros lugares ya se aplica con éxito, pero creo que la implementación va a costar y llevará varios meses para aceitar los mecanismos y garantizar los derechos de los pacientes”, agregó Escobar.
Cosas diferentes
Aguirre también aclaró las diferencias entre los procedimientos actuales y lo que implicaría la futura implementación de la ley. Explicó que hoy los médicos están obligados a respetar la voluntad del paciente dentro del marco legal: no avanzar en medidas invasivas si el paciente lo ha expresado previamente, o cuando los profesionales consideran que la situación clínica es irreversible y las intervenciones resultan fútiles. “La idea es no caer en un encarnizamiento terapéutico y no prolongar un sufrimiento innecesario”, señaló.
Actualmente, en casos terminales —oncológicos u otras patologías— se recurre a tratamientos con opioides o incluso con sedantes. Sin embargo, Aguirre enfatizó que eso “no es una conducta activa de dar fin a la vida, sino una forma de priorizar el confort del paciente. Son límites de soporte vital, pero no de tratamientos. Seguimos tratando al paciente, pero el foco de la atención es que no sufra, que no sienta dolor ni sed de aire, y no prolongar la agonía. La morfina, en particular, no tiene la finalidad de terminar con la vida del paciente”.
Jennifer Cassarino

