Nicaela Rodríguez Chico: De Cerrillos al Parlamento Juvenil del Mercosur en Brasil


Representante local

Nicaela Rodríguez Chico, una cerrillense en el Parlamento Juvenil del Mercosur en Brasil.

Del pasado 11 al 15 de agosto, la joven estudiante del Liceo de Los Cerrillos representó a Canelones, dentro de la delegación uruguaya, en la ciudad de Foz de Iguazú, estado de Paraná. Allí se desarrolló el evento en la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA), considerada la universidad más internacional de Brasil. En esta nota, Nicaela nos cuenta esta experiencia vivida. Clara y precisa en sus apreciaciones, la joven vivió intensamente la experiencia.

El encuentro
“No éramos solo nosotros, éramos miles de voces de los cuatro países que representábamos. Para mí, más allá de lo académico, significó conocer ideas y realidades distintas y sentir como nuestras voces podían tener un impacto. Logramos crear algo mucho mejor y colectivo. Si hace dos años, cuando empezaba Cuarto Año y me lo presentaban, no me hubiera creído lo que viví. Está bueno que se les haga un incentivo a los estudiantes, que se les muestre que pueden hacer algo más que venir al liceo; que hay algo más que las redes sociales, las ciencias, las matemáticas, que hay jóvenes que pueden conocer a otros jóvenes, que es algo más que estudiar en el liceo y tener pruebas, que uno como autodidacta puede hacer otras cosas. Por ejemplo, viajar como a mí me pasó. Empezando por el viaje, donde nos encontramos en Montevideo, tomamos un avión, hicimos escala en San Pablo y de ahí a Foz de Iguazú. Para destacar, las delegaciones que tuvimos voz y voto fuimos las delegaciones de Brasil y Uruguay. Por problemas políticos no asistió la delegación de Paraguay y Argentina fue como observadora, pues fueron cinco estudiantes que eran de la provincia de Misiones. La Universidad fue creada para conformar una integración a nivel latinoamericano, donde se contemplara las realidades de los indígenas. En el caso nuestro, tuvimos una capacitación regional a fines de julio. Allí estudiamos un curso de portugués básico. Aquellos delegados uruguayos que estaban en la zona fronteriza tenían más comunicación con el portugués. Ese aprendizaje básico nos ayudó. Nosotros teníamos más facilidad para comunicarnos en portugués que los brasileños para manejar el español. Es que llegó un momento en que todos hablábamos en portugués. De tanto escucharlo, nos quedó pegado. Gran parte del tiempo pasamos con estudiantes de otros países, haciendo la integración regional en todo el esplendor: saber que hay un más allá de las fronteras, abrirnos… El Himno no sé cuántas veces lo cantamos, perdí la cuenta. Nos encantaba hablar de nuestro país, de nuestra democracia, del diálogo que hay entre los diversos partidos políticos, que era lo que se destacaba, que no siempre pasa en otros países y nosotros como uruguayos supimos valorar. Y en el parlante resonaba el Chacho Ramos, Matías Valdez, Lucas Sugo. Y no faltó el debate con los argentinos allí presentes, de quién era la torta frita, el dulce de leche, el mate… No faltó la discusión con Gardel. Ganamos nosotros: teníamos el testimonio de un argentino que decía que Gardel era uruguayo”.

Nicaela se propuso hablar en público sin complicaciones. Y lo logró.

Debates
En los debates en la Universidad se trataron temas como integración regional, participación ciudadana y Derechos Humanos, entre otros. Nicaela nos contó que “lo que tuvo importancia fue la Inteligencia Artificial, el rol que está cumpliendo en la tecnología. Nuestro debate se centró en generar propuestas con el fin de mejorar la integración de esa Inteligencia Artificial con todas las tecnologías que están surgiendo. Consideramos que, como jóvenes y para las generaciones futuras, la tecnología es inútil negarla, saber mejorarla para su uso, usándola de buena manera y no negarla, junto con los celulares, que es una problemática que sigue y que la educación no excluye la tecnología, en los tiempos que estamos viviendo de constante evolución. Trabajamos el miércoles y jueves con un plenario. Nos dividimos en índices temáticos. Teníamos un tiempo estimado para exponer de unos diez minutos. Había monitores, estudiantes de la UNILA que se encargaban de ayudarnos y organizarnos. Había traducción del portugués al español y del español al portugués. Podía ocurrir que había que repetir algún concepto, que se había dicho demasiado rápido. Había temas como inclusión educativa, que fue un poco complicado. Teníamos cinco ejes. El equipo que elegimos iba rotando eje por eje. Había una comisión redactora para ordenar las propuestas y el contenido. Se juntaban con representantes de cada país para asegurarse de que se redactara bien el acta, porque se escribían en español y en portugués. Nos elogiaban la preparación que había tenido la delegación uruguaya. Nosotros habíamos tenido distintas etapas departamentales, nacionales… Los brasileños tenían tres representantes por estado para la etapa nacional y no tenían declaración nacional. El régimen de trabajo iba de la mañana hasta la tarde noche. Al final nos íbamos al hotel, repasábamos cada eje, llevábamos propuestas preparadas y cómo argumentar, cosa que no había pasado con las otras delegaciones. En el plenario final había una declaración. La rectora de la UNILA ordenaba y se debía elegir presidente, secretario y comisión redactora, como ya dije. El presidente marca el tiempo. Allí los brasileños tenían 29 votos, uno por cada estado; nosotros 19, uno por cada departamento. Clara desventaja. Brasil iba a tener la presidencia. Nosotros, los uruguayos, hicimos una votación interna. Buscamos un trato, rotar la presidencia. Uruguay comenzó con la presidencia el primer día y la vicepresidencia de Brasil. Secretarios lo mismo. Al otro día, rotación. Llevamos como eje ambiente, desarrollo sostenible y género. Pero esos temas fueron sacados, algo que nos pareció injusto por aquellos estudiantes que los prepararon. Propusimos que se hablaran no solo los temas de la tecnología sino hablar de las diferencias de género, el cambio climático, cómo el desarrollo de las tecnologías afecta el ambiente. Y que esos temas se hablen en los próximos años en el Parlamento Juvenil del Mercosur. La declaración final no tuvo problemas. Todos queríamos una educación mejor, que llegara a todos, que estuviera la inclusión, la integración, escuchar las voces de las personas que están cursando para que aquellos que toman las decisiones lo hagan con acierto”.

En las Cataratas de Iguazú, con la caída de agua a ochenta metros.

El compartir
La estudiante destaca “el recibimiento que tuvimos, la comida, el modo de trabajo… Fuimos a las Cataratas de Iguazú. Nunca había visto un paisaje tan hermoso, cielo despejado, el sol radiante, visualizamos un arco iris, fue inolvidable. Fuimos a visitar el último día la Represa de Itaipú. Ahora es la segunda del mundo, creada entre Brasil y Paraguay, en la Triple Frontera. Allí fue la ceremonia donde nos entregaron las medallas y el reconocimiento por la participación en el evento. Se cantaron también, en otro momento, tres canciones en español, portugués y guaraní. Y fue una canción de Gardel. La cantó un argentino que dijo que había nacido en Argentina. Ahí protestamos enseguida: que era uruguayo. Acordamos que era rioplatense. Para concluir, construimos una Cápsula del Tiempo. Todos escribimos cartas con nuestros deseos y propuestas, que dentro de diez años se abrirán. No me olvido que al llegar hicimos un Grupo Hermanos en dos idiomas. La delegación de Brasil nos entregó un obsequio. El primer día: un pin representadas las cuatro banderas del Mercosur. En lo personal, hicimos relaciones con alguna otra persona. Mi hice de una amiga brasileña que me dio un pin con la leyenda de ‘Bienvenida al Brasil. Espero que hayas disfrutado’. Me decía que Brasil es un país inmenso y diferente según las zonas. Es que yo aprendí cosas de mi propio país. No sabía que tantos sabían hablar portugués. Y los mismos brasileños se sorprendían de conocer por sus estudiantes como era su propio país. Yo diría que este Parlamento Juvenil del Mercosur lo definiría con una sola palabra: integración”.

Miguel Pérez Estévez