Con el músico y escritor Alfredo Gómez, tras la aparición de su libro ‘El caballo muerto y otros relatos’


“A la música no la abandono porque es mi vida”

Es músico, guitarrista, compositor, docente y escritor. Alfredo Gómez acompañó a grandes artistas uruguayos como Alfredo Zitarrosa, Jorge Nasser y El Sabalero. Recientemente publicó el libro ‘El caballo muerto y otros relatos’, que narra tres grandes etapas de su vida personal.

El flamante libro del autor maragato criado en Santa Lucía y residente en Orlando.

Alfredo Gómez tiene 73 años. Nació en el departamento de San José, en 1952, y a los pocos días de nacido su familia se trasladó a la ciudad de Santa Lucía, donde vivió hasta 1974. En ese año, con 21 años se fue a vivir a Buenos Aires comenzando lo que sería su vida en el extranjero. En 1985 se fue a vivir a los Estados Unidos, primero en Boston y luego en Orlando, donde reside actualmente.
Gómez conversó con HOY CANELONES sobre su flamante libro y otros temas. En primer lugar remarcó que después de tanto tiempo lejos, ya no extraña a Uruguay como al principio. “Ya no se extraña de la manera que uno puede extrañar cuando recién llega. Después de mucho tiempo, uno aprende a vivir. Con el Internet la comunicación es más fluida. Los primeros años era más difícil, porque cuando recién vine era enviar cartitas y esperar quince días una respuesta. Hoy estoy en contacto permanente con gente de Santa Lucía y de Canelones”, cuenta. Y agrega: “Lo que más se añora no es tanto el paisaje sino la gente”.

Sin intención
‘El caballo muerto y otros relatos’ es el primer libro de Alfredo Gómez y fue editado por la editorial a cargo de su amigo Alfredo Valdez, Libros de San Juan, que se encarga de publicar a autores de Santa Lucía. Gómez contó que “no es muy extenso el libro y tiene tres partes que definí como ‘Cuna’, ‘Calles’ y ‘Mundo’. De cierta manera refleja lo que han sido mis primeros años en Santa Lucía, la experiencia de vivir en Buenos Aires once años y por último los cuarenta años que llevo viviendo en Estados Unidos”.
El músico y escritor contó que “el libro surge de revisar textos que tenía. Son textos muy cortos. El libro no fue escrito con una intención de libro sino que se fue escribiendo solo, digamos. Cuando tuve tanta información para organizar, ahí me ayudó mi amigo Alfredo Valdez. Vi que había textos que correspondían a una época y otros a otras”. Añadió que “yo empecé a escribir semanalmente para el diario El Pueblo, de Santa Lucía, hasta hoy en día. Algunos de los relatos que están en el diario han salido en la publicación”. Señaló que “nunca tuve la intención de publicar un libro en general, porque soy músico en realidad. Siempre escribí. La gente me pedía y ante tanta insistencia dije ‘Bueno, vamos a ponernos a organizar’”. Parece ser que la demanda de lectores hizo mella, porque en la actualidad Gómez está escribiendo otro libro. Piensa que el trabajo le llevará medianamente un año, optó por no dar más adelantos y solo señaló que se referirá a su vida como músico.

A tres guitarras: Alfredo Gómez junto a Gualberto López y Juan Des Crescenzio. Foto: Facebook Alfredo E. Gómez Martínez.

Relatos
Consultado sobre la historia que da nombre al libro, Alfredo Gómez dijo que “la escribí hace mucho tiempo. Al organizar encontré otras cosas que también tenían relación con caballos y los incluí. En el libro hay historias de caballos, de árboles, de muchachas, de amores, de ciudad, de la juventud, de los hijos”. Agregó que “’El caballo muerto’ es una historia de la adolescencia, un poco antes en realidad. Fue un encuentro que tuvimos con unos amigos que andábamos por ahí, cerca del río, una tarde, y encontramos un caballo muerto en estado de descomposición avanzado… Y fue una impresión inolvidable”.

La música presente
El costado musical de Gómez es lo que lo define. Expresó que “yo soy parte de la música uruguaya”. Acerca de cuál es su vínculo con la música uruguaya hoy en día, a la distancia, dijo que “hay muchos artistas nuevos que no los conozco”. Indicó que “en cuanto a presentaciones la música está en un retroceso, no hay muchos lugares para tocar, no hay grandes festivales”. Añadió que “a la música no la abandono porque es mi vida. Es lo que me mantiene vivo. Es lo que me da energía para vivir. El músico lo que quiere es tocar y a veces de eso se abusan para no pagarnos (se ríe). El domingo pasado (29 de junio), por ejemplo, toqué en la calle con un músico puertorriqueño que me invitó a tocar. Me fui con la guitarra y toqué con ellos un rato”.

“La música es lo que me mantiene vivo. Es lo que me da energía para vivir”, dice Alfredo Gómez. Foto: Facebook Alfredo E. Gómez Martínez.

Jennifer Cassarino

Tocar con Alfredo

En la edición de HOY CANELONES del 30 de enero de 2014, contactamos a Alfredo Gómez para la sección ‘Canarios por el mundo’. Entre los diversos temas que tratamos, le preguntamos sobre su tiempo como guitarrista de Alfredo Zitarrosa. Sobre cómo era trabajar con él, contó: “A mí me gusta mucho ensayar, buscar la perfección sin importar el tiempo que eso lleve. Se trabajaba mucho de esa manera con él. Yo nunca había tocado en esa formación de tres guitarras y guitarrón, porque los conjuntos en los que había tocado eran de rock y también había tocado en trío de bossa nova (guitarra, bajo y batería), pero tocar en cuarteto de guitarras es algo muy gratificante para cualquier guitarrista, es como tener un instrumento de 24 cuerdas (…) Trabajar con él era muy agradable, muy gratificante. Supongo que eso es algo que cada uno lo vive de distintas maneras. Yo siempre he trabajado para la canción, en función de la canción que se está interpretando. En el escenario yo me concentraba en sus gestos, como cuando uno juega al fútbol y se concentra en el que tiene la pelota para apoyar la jugada siguiente, si cabe la comparación. Me parece que lo más importante y lo que más se puede resaltar de esa experiencia es justamente lo que él lograba con el equipo, el equilibrio y la conciencia que despertaba entre los músicos de que estábamos trabajando juntos en pos de un producto. No éramos «acompañantes» de Zitarrosa: él y los guitarristas éramos la canción que se ejecutaba. Pero eso lo lograba él”.