Verde oliva
El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) de Uruguay se encuentra investigando en profundidad el cultivo de olivos y el posterior proceso de elaboración del producto. El 20% de lo procesado resulta en aceite y el resto es residuo que el INIA está trabajando para reutilizarlo como fertilizante.
Hace veinte años que se viene desarrollando el rubro olivos en el país. Hay aproximadamente 7.000 hectáreas plantadas, que se concentran mayormente en la zona este. Existe una variedad en cultivares de olivos en Uruguay y puntualmente en INIA Las Brujas hay más de veinticinco cultivares en evaluación. La pesquisa que lleva adelante la institución se basa en evaluar el comportamiento productivo del olivo, por lo que se instala un monte comparativo de cultivares para valorar si es posible realizar plantaciones de esta especie, si se logran producciones adecuadas y de calidad, etc.
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De buena calidad
Sobre este ensayo, HOY CANELONES dialogó con la investigadora en fruticultura de INIA Las Brujas, Paula Conde. La especialista contó que en el año 2002 se comenzó a hablar del olivo y del interés de plantar en Uruguay. “Primero es importante saber si es posible plantar en Uruguay y cuáles son los principales cultivares que mejor se adaptan, porque hay una variedad enorme”, sostuvo la experta. Como dato de relevancia, Conde dijo que el olivo es una plantación tradicionalmente de clima seco o mediterráneo y señaló que “las investigaciones arrojaron que sí es posible plantar olivo en Uruguay pese al clima húmedo y que se produce aceite de buena calidad”. añadió que “los hongos es un tema desafiante y para atender al respecto”.
Tipos
Conde manifestó que dentro de la variedad de cultivares, el principal tipo más plantado se llama Arbequina (el 50% de las plantaciones son Arbequina según el último Censo Agropecuario), seguido por los tipos Coratina, Frantoio y Picual. En particular, se logró determinar que el tipo de cultivares Frantoio no es recomendable de plantar en Salto por las altas temperaturas, siendo que este tipo en cuestión requiere de un frío invernal.
La investigadora contó que “en base a la información que generamos con las distintas evaluaciones, realizamos un catálogo que está disponible en la web del INIA, donde se pueden ver las características de los veinticinco cultivares”.
Como otro dato de referencia, Conde indicó que “hay varios cultivares centenarios en el país y en Canelones hay algunos. Junto a la Facultad de Agronomía (de la Udelar) hicimos un recorrido por estas plantas y mediante estacas realizamos la propagación vegetativa con la misma identidad genética que traen”. Agregó que “son genotipos que no hay en otras partes del mundo, que se han mantenido solo en Uruguay”.

Residuo
“El aceite de oliva representa el 20% del total de la fruta procesada, el 80% restante es residuo, que se llama alperujo. Está compuesto por agua, restos de pulpa, carozo, que surgen del proceso de la molienda”, explicó la investigadora y añadió que “este residuo es altamente contaminante porque tiene mucha carga orgánica. Por eso en INIA estamos en una nueva línea de trabajo con ese residuo para aprovecharlo, compostarlo y utilizarlo como un fertilizante”.
Jennifer Cassarino
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