La visitamos el pasado sábado, durante en la celebración del Día del Patrimonio 2024 en homenaje a los 150 años de la viña y el Vino.
Estuvimos en la sede del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI), ubicada en la Ruta 48, a escasos dos kilómetros de la planta urbana de Las Piedras. Una gran explanada que destaca aún más el edificio vidriado, alto y espacioso. En el exterior hacia el oeste la foto galería ilustra momentos de esa tradición de Inmigración, trabajo e Innovación, parte del lema de este año. A pocos pasos de las puertas de acceso, una botella de dos metros de altura con la etiqueta ‘Vinos del Uruguay’ es una invitación al visitante para tomarse la foto del recuerdo. Y adentro, las oficinas con pinturas alusivas de los artistas plásticos. Mobiliario moderno con todas las comodidades. Donde el enólogo Mauricio Garrone comienza la visita guiada con una síntesis histórica de las vides y de la industria. Los inmigrantes, donde sobresalen el vasco francés Pascual Harriague y el catalán Francisco Vidiella. Donde queda de manifiesto un antes y un después de la creación de IANAVI en 1987. Aquellos años se hablaba de la reconversión de los viñedos, cosa que ocurrió, gracias a este instituto rector que cambió para bien el sector.
Subimos las escaleras y conocemos la extensa sala de sesiones, el área de exposiciones, mesas con etiquetas de las bodegas del Uruguay, inclusive de las que ya no funcionan. Actualmente hay ciento ochenta bodegas activas. Hay premios y trofeos de algunas de ellas. Están los retratos de los presidentes que ha tenido el organismo desde sus comienzos hace treinta y siete años. Pasamos a otro sector de la planta alta y quedamos admirados. Por el Laboratorio con mostradores, estanterías, mesadas, recipientes de vidrio, probetas y aparatos donde trabajan nueve químicos que controlan el origen y la calidad de todos los vinos y jugos de ova, nacionales e internacionales Si no se aprueban los análisis y no llevan la estampilla de INAVI no se pueden comercializar. Lo afirma la Química Virginia Ferrari que muestra y explica con precisión. Hay áreas restringidas que no se visitan, pero lo básicos lo hemos sabido claramente. Los visitantes preguntan y reciben las respuestas. Bajamos y se obsequia a los visitantes con una copa de vino o un vaso de jugo de uva. Hay folletos y láminas para llevar. Y algo más, una ruleta. Al girar puede obtener regalos como botellas de vino o utensilios relacionados con la uva y el vino.. Una visita gratificante y enriquecedora.
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Con el enólogo Mauricio Garrone
Viene de una familia de hondo arraigo en Rincón del Colorado. Su padre Cándido Garrone, inmigrante de la era tardía, siempre vinculado a la viticultura, nos comentaba.
Le preguntamos si esta era la Casa Mayor de la Vitivinicultura nacional y nos contestó: “Podríamos decir que sí, en el sentido del organismo de contralor, rector y de promoción y difusión de la viticultura nacional, sí. Y de hecho hoy estamos en la Casa propia, porque hace algo más de dos años que se inauguró y por fin pudimos tener la sede propia. Hace más de treinta años se venía funcionando en un local que no era nuestro en la misma ciudad de Las Piedras. Se fundó INAVI en un momento de muchas circunstancias que a iniciativa de productores, bodegueros y un poco la clase política acompañó, había que realmente, hacer un cambio profundo en la viticultura y fue así que nació y se gestó el Instituto, que se hizo por ley del año 1987. Podemos decir que fue un Antes y un Después de la vitivinicultura nacional. Había que hacer un proceso de cambios, sí o sí. Se gestó una evolución y una reconversión de la viña. Una difusión general del vino hacia el consumidor, una reconversión de las bodegas, posterior también. Y se empezó a mirar con otros ojos. Los mismos productores comprendieron que había que producir uvas de otra manera y también a elaborar vinos de otra manera. Cuidando siempre el aspecto de la calidad, buscando siempre mejores productos que en otros tiempos no se daban. Y a poco de iniciado el INAVI comenzaron a participar en los concursos internacionales, marcar presencia en el exterior, unas bodegas incursionaban por primera vez en el comercio exterior. Eran muy pocas las que podían lograr vender un producto fuera del país. Hoy tenemos unas cincuenta empresas que han logrado exportar de una manera u otra colocar el vino en el exterior. Acá las instalaciones con la recepción donde ingresan nuestros administrados el público que quiere venir a informarse, el laboratorio que lo acaban de conocer, una muy buena área dedicada al análisis de lo todo lo que se refiere al vino y a los derivados de la uva también. La Sala del Directorio, que funciona también como multiuso donde se han hecho varios eventos que está disponible para eso, con cursos, jornadas técnicas, algún lanzamiento, se dedica esta sala porque tiene una buena capacidad. Y la oficina general donde funciona todo, el área de inspección y fiscalización, contable, área de comercio exterior, de enoturismo. Todos tenemos nuestras reparticiones. Un edificio con una buena dimensión para poder contemplar todas las áreas de INAVI”.





Por Miguel Pérez Estévez
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