La sequía y sus consecuencias
Recabamos en la feria vecinal de los miércoles en la ciudad de Canelones la palabra de productores, comerciantes y clientes del rubro que más se vio afectado en época de sequía.
Los productores y comerciantes aseguran que la sequía no ha terminado, que aún se sienten secuelas de un periodo inimaginable, en el que el recurso agua escaseó y dejó enseñanzas. Por otra parte, algunos clientes se quejan de los altos precios a nivel general y no comprenden que se deba al reflejo de consecuencias pasadas. HOY CANELONES recorrió ayer la feria y habló con comerciantes, productores y clientes sobre la venta de frutas y verduras, principalmente.
La feria no estaba muy concurrida a la hora de nuestro paseo y no habían muchos puestos. Incluso una clienta protestó por esto mismo. Varios comerciantes y clientes se mostraron reacios a dar sus testimonios mientras que otros, muy amablemente, aportaron sus palabras y su sentir sobre el hecho diario de comprar y vender frutas y verduras, entre otros rubros que se pueden encontrar en una feria vecinal.
Los que venden
Gabriel Martínez es comerciante y busca su mercadería en la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM), como varios de los vendedores del ramo. “La verdad que hoy en día se encuentran cosas caras en el mercado”, dijo. Comentó que “varía mucho el precio de una semana a la otra e, incluso, hasta en tres días de la misma semana puede pasar y eso lo tengo que reflejar en el puesto”. A su entender, “la fruta es lo que más marcha en verano”.
Alfredo Díaz es productor y vendedor de Canelón Chico y hace más de cuarenta años que hace feria. Lo que no produce lo compra a otros productores, como la fruta. Manifestó que “la cosecha está saliendo bien porque nosotros trabajamos con invernáculo. Lleva menos agua y está saliendo buena mercadería, se vende bien”. Lo que más produce es tomate, morrón y zapallito. Destacó que hay fruta que está subida de precio por la escasez, como el durazno. “Yo no me quejo porque cuando se produce mucho baja el precio y cuando se produce menos, sube”, analizó. En cuanto a la situación de sequía, sostuvo que “a nivel de campo afectó por los animales”.
Fernando Martínez también es comerciante y se abastece en la UAM. Dijo que “la venta está repartida, hay muchos puestos y la gente elige. La gente está para consumir menos y de mejor calidad y compran en pocas cantidades. Recayó la venta”. Señaló que la uva está barata y rica y el durazno también. El citrus, por ejemplo, está caro porque no hay; la banana que viene de Brasil está cara porque tampoco hay mucha allá. Sobre la sandía mencionó que está cara debido a las intensas lluvias donde se planta y se echó a perder. Sobre la sequía, el vendedor expresó que “hay estragos de la sequía del año pasado que se están viendo ahora y eso la gente no lo entiende. Ahora hay falta de agua, llovió un poquito, pero no da para nada”.
Ruben Repetto es productor de hortalizas y tiene su chacra en Ruta 11 Km. 106.500. Explicó que “aprendimos bastante de la sequía. Hay que aprender a cuidar el agua, regar con gotero y no plantar grandes extensiones. En mi caso, tengo una hectárea y de ahí produzco para la feria. Produzco de todo un poquito”. De todos modos, agregó que “la sequía sigue, la gente piensa que no pero continúa. Los lagos están a medio caudal o a menos”. Contó que él cosecha chaucha (tiene cinco clases diferentes), poroto verde, perejil, acelga, repollo, boniato, zapallo y calabacín. Por su lado, Hugo Fortunato es productor de Paso del Medio, de verduras orgánicas. Contó que “con la sequía estuvimos bastante complicados por la falta de agua y la mercadería no genera para su crecimiento. Fueron muy castigadas por el calor”. Agregó que “no estuve dando ningún fertilizante de los que podemos usar porque no tenía agua para disolver”. Según Fortunato, subieron los precios por la demanda y por la falta de grandes volúmenes de mercadería.
Ester Cabrera es comerciante y productora de Villa Nueva y consideró en particular que “hoy (por ayer) estuvo linda la feria, porque hubo días para atrás que estuvo quieta, por las vacaciones. Han variado un poco los precios, subieron”. Cabrera y su familia producen lo necesario, el resto lo adquieren de la UAM. Contó que recorrieron bastante para traer productos a buen precio. Como anexo, ella se dedica a plantar plantas y venderlas y las expone en la feria también.
Si a los precios nos referimos, en general, la cebolla está a $30 el kilo, el tomate de $30 a 80$ el kilo (hay variedad), el morrón de $40 a $120 el kilo (hay variedad), la chaucha a $120, la naranja mediana a $70, el limón a $70 y el melón a $40 el kilo. La papa está de $48 a $70, según el tamaño.
Darwin Bonino, comerciante del vivero de plantas de la Ruta 81, de Santa Lucía, hace feria en Canelones y puntualmente dijo que “en nuestro rubro, enero y febrero son los dos peores meses del año. Este enero fue muy bueno y febrero arrancó muy bajo”. En cuanto a precios, sostuvo que “se han mantenido y habrá reajuste en otoño”. Bonino expresó que la sequía les afectó porque la gente dejó de comprar plantas durante el período crítico.
Clientes
Los clientes observan detenidamente la mercadería, no compran “cualquier cosa” y sienten la suba de precios. Tal es el caso de Cleria, que dijo que “no hay puestos y de los que hay tienen verduras horribles. Todo está caro”. Elena, por su parte, dijo que “los precios son más económicos que en los comercios particulares. Hay más variedad y mejor calidad”.
Jennifer Cassarino

