Con la actriz Rosana Jozami, en el 37° aniversario del Teatro Eslabón, que se conmemora hoy

Hoy, martes 12 de octubre, el Teatro Eslabón, de la ciudad de Canelones, cumple sus 37 años, con una historia que ha pasado a formar parte de la cultura canaria, dejando un legado siempre para las generaciones siguientes.

Con una jornada que estuvo a la altura de las circunstancias, se realizó un festejo el pasado domingo, con una función de la obra ‘A través de los mares’ y un brindis posterior, recordando todas las épocas de la institución entre socios e integrantes del elenco. Rosana Jozami, una de las protagonistas de este trabajo e integrante histórica del Eslabón, dialogó con HOY CANELONES acerca de lo que representa la institución en la ciudad, siempre resaltando la importancia que adquiere el colectivo y la continuidad.

¿Qué significan estos treinta y siete años del Teatro Eslabón?

Es volver y encontrarme con este elenco, en el que hay gente que hace veinte años que está pero para mí siguen siendo los más jóvenes y ver cómo han podido, no solo sostener sino seguir enriqueciendo y aportando al arte, con una fuerza increíble. Tal vez desde otro lugar, porque cuando Eslabón surgió era como una trinchera, una forma de combate, porque estábamos raya a raya con la dictadura, éramos como de otra rama de la militancia. Siento que estos gurises tienen una fuerza transformadora en el hacer y una continuidad desde lo estético, de la mano de Leonel (Dárdano), que ha sido el mástil de todo esto. Un poco, creo que lo muestra este espectáculo: que tenemos un mástil y decimos que es Leonel.

Debe ser muy difícil, además, siendo teatro independiente…

Es difícil hacer teatro de forma independiente cuando no tenés el apoyo. En este caso, creo que Eslabón ha logrado cosas importantes, que es el apoyo del pueblo, del socio, el apoyo de los auspiciantes, de la gente de Gobierno, que ayuda a sostener porque Eslabón tiene una trayectoria. Tiene un camino recorrido que nadie puede desconocer. Creo que tiene trayectoria para rato, porque Leonel ha sido un gran maestro, no solo de actores sino en sostener el grupo humano. Cuando ves un espectáculo del Eslabón, no ves la individualidad, ves el colectivo y eso es un capital maravilloso.

¿Cómo estuvo la presentación del domingo pasado?

La intención era devolver un mar, con lo que Eslabón hace, que es arte. Después tuvimos un brindis, recordando… Habían eslabones desde los comienzos, muchos eslabones de todas las épocas. Fue un lindo encuentro, un homenaje que el socio se merece. Esa fue la intención.

¿La gente ha mostrado que tiene ganas de ver teatro?

Sí y yo creo que, con este espectáculo, la gente se siente identificada porque se gestó en la pandemia y nosotros, como hacedores o actores, lo vivimos desde ese lugar. Es como un espejo, quién va a ver siente un reflejo de todo lo que hemos vivido en este tiempo, el espejo de la vida, de cómo hemos vivido. A nosotros nos salvó el alma, la cabeza, la creatividad y lo creamos desde la pandemia.

¿Qué te viene a la cabeza al pensar en el Eslabón?

Creo que Eslabón fue como un baluarte cultural. Como que después de la dictadura empezamos a salir de abajo de las piedras como cangrejos y Eslabón agarró el estandarte del teatro y no en vano lleva ese nombre. Es el eslabón de una cadena cultural, una cadena humana. A mí me formó, me cambió la vida, la mayoría de los que están se formaron ahí, aunque hemos tenido otros maestros, recogiendo otras experiencias, pero somos de ahí. Somos eslabones de esa cadena. Hace muchísimos años, yo tenía a Manuel y Leandro muy pequeños, no tenía empleo y con la experiencia que yo tenía en la obra, de trabajar en COVAMCA 1, en la construcción, Eslabón me empleó para trabajar en el escenario. Había que hacer el revoque. Empecé el sábado con la mezcla, el bolseado y el domingo era todo Eslabón construyendo el escenario. Hoy ves el escenario, las gradas, hasta los baños, el camerino, la cocinita, todos hechos por todas estas generaciones de manitos. Todo lo que se ha logrado, los premios, las fotos, los vestuarios, todo ha estado ahí, es maravilloso ver el fruto. Los veo a los gurises comprometidos y siguiendo con esta gesta y siento que Eslabón no va a morir. Hay como una identidad, la identidad Dárdano, que está ahí como un sello y veo que todos toman ese sello, que va a continuar, como una identidad propia. 

¿Qué representa la figura de Leonel Dárdano?

Siento que, como artista, integra todas las artes: la música, los pintores de todas las épocas; él pinta cuadros vivos. Es un sello, un estilo único que le da identidad al Eslabón. Cómo integrante en este colectivo de artistas puedo decir que Dárdano no busca el destaque de una figura, él trabaja la unidad escénica.

Martín Romego