La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y varios actores institucionales llevan adelante un proyecto para reducir la contaminación generada por los plaguicidas. Una parte de la idea consiste en que microorganismos degraden restos de los pesticidas.
La propuesta consiste en “camas biológicas”, que brindan un lugar físico para volcar las aguas de lavado de los equipos con los que se utilizan plaguicidas o mitigar un posible derrame de los productos. Los microorganismos presentes en esa especie de cama se encargan de degradar los tóxicos, para que no se acumulen en las herramientas ni en un punto específico dentro del predio de producción.
La propuesta forma parte del Proyecto Plaguicidas, que incluye a los ministerios de Ambiente, Ganadería, Agricultura y Pesca y Salud Pública, en conjunto con la FAO. El objetivo que persigue la propuesta es el de mejorar la gestión ambiental de los plaguicidas a lo largo de todo el ciclo de vida de estos elementos.
El ingeniero agrónomo Sebastián Viroga, coordinador nacional del Proyecto Plaguicidas, habló con HOY CANELONES sobre la iniciativa de camas biológicas y la respuesta de los productores ante la propuesta.
Lugar seguro
Las camas biológicas forman parte de las etapas finales de la utilización de plaguicidas. Buscan mejorar la gestión de los residuos de productos químicos presentes en aguas de lavados de los equipos, derrames puntuales y demás situaciones. “No existen muchas alternativas para que los productores gestionen si tienen un derrame o sobrantes del producto”, indicó el ingeniero.
La cama biológica es una estructura de fácil armado y mantenimiento, una especie de tanque que adentro tiene una mezcla de tierra y paja con microorganismos que se encargan de degradar los productos químicos. El ingeniero agrónomo Viroga explicó que se trata de un sistema cerrado, donde se vuelca el líquido, el agua se va por evaporación y los productos que quedan en la tierra del recipiente son degradados por los microorganismos.
Buena respuesta
El proyecto apoyó iniciativas en varios puntos del departamento y el país. Junto a la Dirección General de la Granja, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria y la Federación Uruguaya de Grupos CREA, hicieron la construcción de una cama biológica en el Establecimiento Juanicó. “La grata sorpresa para nosotros es que en estos dos años (desde que se instaló la cama), la empresa desarrolló otras camas biológicas y está planificando construir tres más”, valoró Viroga, en referencia a la propuesta en Juanicó.
El ingeniero agregó que las camas biológicas tienen una buena respuesta de los productores, porque la herramienta es “sencilla, efectiva y adaptable a diferentes escalas y sistemas productivos”. Agregó que “es posible tener una cama biológica chica o grande de acuerdo a las necesidades, porque la base de cómo funciona esta tecnología es bastante simple”.
Fernando Guerrero

