Pandemia y obesidad infantil

Escribe: Paloma Vanoli Imperiale(*)

Ya no es noticia que los niños de ahora no son igual a los de antes. No tienen la misma cotidianeidad, al menos. La salida a jugar a la calle es a veces más difícil y los videojuegos y youtubers parecen ser más divertidos que cualquier juego con amigos. El exceso de pantallas ha sido la principal lucha de los padres en las últimas décadas.

Pero, ¿qué pasó con la pandemia por COVID-19? Las pantallas no solo pasaron a estar habilitadas, sino que se convirtieron en una obligación diaria: mitad del día tomando clases por Zoom y la otra mitad entre actividades online y videojuegos para descansar la mente.

La cifras de obesidad infantil previas al 2020 eran del 40% de los niños uruguayos. Esto quiere decir que cuatro de cada diez niños presentó sobrepeso u obesidad, y se estima que las cifras han aumentado más de lo imaginado en la pandemia.

El sedentarismo sumado a la disposición continua de comida que ofrece un hogar lleva a un consumo excesivo de calorías. Este consumo no suele ser por hambre, sino por aburrimiento y ansiedad. Además, la capacidad de saciedad se debilita cuando uno se encuentra distraído mientras está comiendo. Esto es lo que sucede cuando los niños se alimentan frente a las pantallas: comen sin parar hasta terminar lo que tienen enfrente, sin tomar conciencia de ese tiempo de comida.

Lo principal, cuando hablamos de nutrición para la población infantil, es cuidar la calidad de las calorías consumidas, no sólo su cantidad; comenzar desde pequeños con una educación nutricional.

Se ha visto que cuanto más se involucre al niño en las preparaciones de los alimentos y el proceso de compra de estos, se consiguen mejores resultados en cuanto a su alimentación. Si a un niño no le gustan tanto las verduras, llevarlo a la verdulería a comprar con sus padres, pasar un buen rato en esa actividad, luego cocinar mientras escuchan su música favorita y dejarlo servir su plato de la forma que más lo divierta, generará que ese niño se sienta más cercano a ese alimento y se anime a darle una oportunidad.

(*) – Licenciada en Nutrición, estudiante de la especialización Nutrición en Enfermedades Crónicas No Transmisibles de la UdelaR.