
Vecinos de la localidad canaria de Laguna del Cisne presentaron una nueva denuncia ante el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) y la Intendencia de Canelones por intensas fumigaciones en el lugar.
Zona de riesgo
Desde el año 2012, la Laguna del Cisne, que se encuentra ubicada en el departamento de Canelones, se ha visto seriamente afectada por el uso de agrotóxicos, debido a que en los campos linderos se ha sembrado soja transgénica. Estas plantaciones llegan a escasos metros de la laguna e incluso en zonas inundables.
La cuenca de la Laguna del Cisne, denominada de esta manera porque en una época supo albergar cisnes de cuello negro, se encuentra delimitada al norte por la Ruta 8 (vieja), al este por la Ruta 11, al sur por la Ruta Interbalnearia, al oeste por la Ruta 87 y al noroeste por la Ruta 34.
Esta laguna provee de agua a la Usina de OSE Salinas, que abastece de agua potable a gran parte de la Costa de Oro (22.800 conexiones en el año 2008) desde el balneario Neptunia hasta Costa Azul. El área se encuentra actualmente rodeada por más de cuatrocientas hectáreas de soja transgénica.
Esta problemática comenzó hace dos años y se generó a partir de la utilización de glifosato en las plantaciones de soja transgénica que llegan hasta los bordes mismos de la laguna. Cabe destacar que el glifosato es un herbicida de amplio espectro, que se aplica sobre las hojas de los cultivos y mata las plantas. Por ejemplo, fue utilizado por Estados Unidos para erradicar los cultivos de coca en Bolivia.
Desde el año 2012, cuando se empezó a plantar soja y posteriormente comenzaron las fumigaciones, los vecinos de la zona comenzaron a ver un creciente deterioro ecológico en el lugar, hecho que les preocupa mucho y que los ha llevado a movilizarse en reiteradas oportunidades para denunciar esta problemática y frenar las fumigaciones.
Panorama incambiado
LA PÁGINA VERDE informó en su momento sobre esta problemática. En aquella oportunidad, vecinos de la zona nos contaron sobre diversos problemas de salud causados por la fumigación, el gran deterioro de la zona y su lucha diaria por prohibir la plantación de soja y la fumigación, además de su interés para que ésta sea declarada como área protegida. En aquella oportunidad, Juan Antonio Chiarino, uno de los vecinos del lugar, explicó a este medio que habían logrado parar varias fumigaciones, gracias a las denuncias y a las inspecciones realizadas.
Esta semana, volvimos a contactar a Chiarino para saber sobre la última inspección y posterior denuncia realizada días atrás. «A partir de un nuevo evento de fumigación en la cabecera norte, el lunes pasado recibimos a autoridades del Ministerio de Ganadería y Pesca, quienes recorrieron la zona por enésima vez. Varios de nosotros los acompañamos para mostrarle cómo estaba de contaminado el lugar, cosa que siempre hacemos. Una y otra vez les explicamos los riesgos que tiene el uso indebido e indiscriminado de los agrotóxicos, provocando mucha contaminación en la laguna y afectando la salud de todos los que vivimos acá. Ellos constataron lo que nosotros le decimos pero tampoco te dicen mucho», informó Chiarino.
Dificultades extras
Sobre la inspección e sí, Chiarino contó que «no se pudieron tomar las muestras debido a que en los días previos llovió indiscriminadamente».
Al mismo tiempo, el vecino explicó que unas horas después de la inspección realizada se presentó una nueva denuncia en la cual se deja constancia de la fumigación sobre la Escuela Rural ‘Sosa Díaz’, sobre viviendas rurales y sobre las orillas mismas del agua. «También en la denuncia explicamos, una vez más, que la importancia de la laguna supera la cuestión de establecer si ese trata de una zona rural o suburbana. Lo que está claro es que la responsabilidad es compartida entre todos los usuarios de OSE», manifestó Chiarino.
Además, señala que también realizaron denuncias ante la Intendencia de Canelones. «Vinieron, labraron actas, tomaron fotos y hablaron con el aplicador. Se interrumpieron las actividades pero quedan una trescientas hectáreas más para fumigar», cuenta.
En el lugar, actualmente viven sesenta familias y las plantaciones más cercanas están a cien metros. Al finalizar, Juan Antonio Chiarino reconoce que es una batalla muy dura pero asegura que van a seguir peleando para que se respeten sus derechos. «Sabemos que estamos luchando con gente pesada. Atrás de esto hay muchos intereses pero nosotros vamos a seguir luchando», señaló.
Reglamentaciones
En mayo del año 2004, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca confeccionó una regulación a nivel nacional que prohíbe las aplicaciones aéreas de agrotóxicos a una distancia inferior a 500 metros y las aplicaciones terrestres a una distancia inferior a 300 metros de zonas urbanas o suburbanas y centros poblados. Además, en el departamento de Canelones están prohibidas las fumigaciones aéreas.
No obstante, a pesar de existir esta regulación, los cultivos de soja transgénica, en algunos casos han sobrepasado los límites permitidos, llegando hasta el borde del jardín de algunas casas y se ha fumigado a pocos metros de las viviendas. No hay dudas que el uso de agrotóxicos ha aumentado y que urge la necesidad de implementar restricciones.
Ma. Eugenia Núñez

