Con Marcelo Rodríguez, del estudio CLAP: Limitaciones y alternativas de la música bajo pandemia

Desde principios de este año funciona en la ciudad de Canelones el estudio de grabación CLAP. Según cuenta su coordinador, Marcelo Rodríguez, docente en Secundaria y batero de varias bandas locales, tanto él como otros músicos ahora pueden unirse para formar una escuela de música en el lugar.

Junto a la propuesta educativa, en el lugar se pueden producir grabaciones de calidad, además de constituirse en la base de toques y propuestas de streaming, que es una alternativa muy usada en el actual contexto de emergencia sanitaria. HOY CANELONES dialogó con Rodríguez acerca de esta nueva propuesta y el presente de la música en Canelones en tiempos de pandemia, entre otros temas.

¿Cuáles son las propuestas que ofrece CLAP?
Físicamente, CLAP es un estudio de grabación: tiene una sala principal y una más pequeña. En ese espacio se pueden desarrollar muchas actividades musicales y estamos abiertos también a propuestas. En este momento CLAP se desarrolla como un estudio de grabación propiamente, sala para ensayos y escuela de música. Los cursos los dictan diferentes músicos y docentes, y contamos con clases de instrumentos (batería, teclado, guitarra y bajo), canto, taller de iniciación musical, producción musical, lenguaje musical y se coordinan ensambles entre los diferentes estudiantes.

¿Cómo salió la iniciativa de armar el lugar?
Yo soy docente de Música en Secundaria y siempre di clases particulares de batería. Desde hace mucho tiempo tenía la idea de organizar una escuela de música en la ciudad, donde los diferentes docentes que damos clases particulares pudiéramos hacerlo en un mismo espacio. Durante la cuarentena, el año pasado, esa idea terminó de formarse con la incorporación de Germán Tabó, un amigo músico que tenía toda la equipación de un estudio de grabación pero le faltaba el espacio físico. A partir de ahí empezamos a darle vida a CLAP, un espacio dónde potenciar la música.

¿Puede ofrecer soluciones en cuanto al presente de la música en Canelones?
Estamos pasando un momento muy duro para la música y el arte en general. Creo que nos ha desmotivado mucho a varios de nosotros, y la motivación es muy importante en el arte. La idea de CLAP es favorecer a la música y al artista desde dónde podamos. Por ejemplo, tener un lugar en buenas condiciones para crear y ensayar es clave, también dónde poder grabar lo que se quiera y con calidad sin tener que moverse a otra ciudad. Docentes particulares siempre hubo, pero una escuela te garantiza otro tipo de aprendizaje, más general y compartido. La sala también es grande y eso permite desarrollar diferentes contenidos audiovisuales como videoclips o sesiones en vivo y en streaming, algo que en la actualidad es a veces el único medio para mostrar la música.

¿La música canaria se ha podido adaptar a la pandemia?
No todos los artistas han podido adaptarse. Varias bandas durante la pandemia han dejado de tocar, por desmotivación, por no tener un espacio donde presentarse en vivo o por otros problemas personales que ha causado (la pandemia). Los que sí pudieron fueron los solistas o dúos, por razones obvias de poder hacer todo desde sus casas sin tener que juntarse con alguien más, y también porque son los que más pueden tocar en vivo hoy en día en formato reducido o acústico. Estamos viviendo un tiempo de repensar muchas cosas, de aprender cosas nuevas, de reaprender a manejarse y poder llegar a las personas. De todo caos surgen buenas cosas, pero muchas otras quedan en el camino. Nuestra idea es aportar un granito de arena para que sean menos los que se queden y buscarle la forma de salir adelante.

¿Cuál es tu opinión acerca de la realidad de la música en Uruguay?
Si hablamos en la actualidad, la realidad es muy jodida. El artista necesita mostrarse y las personas necesitan consumir arte y cultura. En todo este caos el contacto entre músicos y público se cortó y ya lleva mucho tiempo sin poder volver a lo que era. Hay géneros más que otros que, en las condiciones actuales, no se pueden presentar en vivo y es uno de los mayores ingresos económicos que tienen los artistas. En otros países se han podido manejar mejor y se reinventaron desde los vivos por streaming o generando contenido audiovisual, pero acá los recursos no son los mismos y cada cosa nos cuesta el triple que en el primer mundo. Además que nos agarró sin estar muy bien preparados; recién con esta situación los artistas más “under” estamos indagando y metiéndonos de lleno en el contenido audiovisual y reconociendo el peso que tiene en el público.
M.R.