“El humor hace bien para entender la vida”, dice Laura Falero, comediante y comunicadora oriunda de la ciudad de Canelones, reconocida y destacada en el stand-up. Trabaja en el programa ‘Rompekbezas’ de la Radio El Espectador, donde cuenta con una columna de humor llamada ‘Laura Up’. El 15 y 22 de enero se estará presentando en la Vieja Farmacia Solís (Agraciada y Santa Fe), en la ciudad de Montevideo con ‘Graciosa’, una performance de humor. Las reservas de entradas pueden hacerse a través del teléfono 22042303, o se pueden comprar a través de Abitab o mediante la página de ofertas woow.com.uy, con un importante descuento.
¿Qué temas se tratan en el show ‘Graciosa’?
‘Graciosa’ es un unipersonal de humor, en el que voy fusionando stand-up con música. La temática principal son los estereotipos de género: cuestionar un poco los mandatos que tenemos, chistes relacionados con el rol de la mujer, y toda esa presión de cuando te hacés adulto de seguir el mandato social, que muchas veces nos perturba. A través del humor intento que todos se asuman cómo son y cómo quieren ser.
¿Es la primera vez que te presentás con ‘Graciosa’?
En realidad el primer unipersonal lo hice el año pasado, a modo de probar cómo me sentía arriba del escenario, porque estar haciendo reír durante una hora a los invitados es un poco complejo y agotador. Me sentí muy bien y la gente se sumó a la propuesta. Yo intento hablar desde mis preocupaciones y desde las premisas del mundo que más me preocupan. En este momento estoy muy comprometida con las libertades personales, estereotipos de género, la violencia, la poca empatía, el poco amor que nos estamos dando. Me gusta mucho charlar con la gente desde la empatía.
¿Qué duración tiene el show?
Alrededor de una hora. A veces se puede extender un poco más en función de la respuesta de la gente y de cómo se enganchen. Estoy investigando cómo es el sistema de mezclar música y humor. Me interesa que la gente participe. Si se logra la conexión que se necesita siempre se va un rato más largo. El tipo de humor que yo hago no tiene cuarta pared como el teatro: yo hablo a los ojos de la gente, y si la gente tiene algo para decir me gusta incorporarlo en forma de diálogo.
¿Qué es el humor para vos?
Yo creo que hay dos tipos de humor. Por un lado, el humor comprometido, más intelectual, que generalmente requiere mucha inteligencia y requiere también ser culto. Ese tipo de humor lo que hace es desestructurar los estereotipos y los prejuicios, poner en tela de juicio y en forma de broma algo que nos da vergüenza, que es un mito, un tabú, pero en forma de chiste nos reímos y soltamos la presión social que nos generan ciertos temas. Yo me tomo el humor de esa manera. Por otro lado está el humor gratuito, que apunta a la generalidad, a hablar de las cosas que nos pasan a todos desde un lado muy común. El humor gratuito, la burla, no me interesan. No me interesa burlarme de la gente porque no soy quien para burlarme de nadie. Me molesta mucho ese humor. Yo creo que el chiste existe porque hay alguien que no le gusta. Algunos nos reímos de algunas cosas y algunos no nos reímos de algunas cosas. El humor hace bien para entender la vida, para cambiar ciertas ideas del mundo que uno tiene.
¿Considerás que hay lugar para el humor en la cultura uruguaya?
Creo que es una herramienta fundamental que tendríamos que incentivar más desde nuestra sociedad uruguaya, que es muy pacata, le cuesta reírse de uno mismo. Venimos de un humor de cultura intelectual, de un humor muy refinado. Me parece que hoy en día ese humor hay que adaptarlo a las nuevas tecnologías, a estar más conectados. Nos están pasando las mismas cosas en todo el mundo. Hace muchos años que el Uruguay no tenía manifestaciones humorísticas más allá del Carnaval. No hay lugar en la televisión y hay poco humor en la radio. Se perdieron las revistas de humor. Antes estaba la revista ‘Guambia’, por ejemplo, donde había grandes dibujantes.
Estamos en un momento en que quizás el género de stand-up lo que hizo fue resurgir una necesidad de la sociedad de reírse, que yo lo veo en cada show: la gente tiene una necesidad imperiosa de reírse y te lo agradecen. El humor se asocia a lo masculino y la tragedia a lo femenino. Hay poco espacio para el humor y lo femenino. Ver a una mujer hablando desde el lugar de lo que a ella le pasa no es algo a lo que la sociedad esté acostumbrada, entonces las mujeres te agradecen y los hombres también, porque estamos desmitificando muchas cosas y pensando entre todos. No es humor que está hecho para lo generalidad sino desde lo particular. Tengo un estudio de muchos años en el tema de los estereotipos de género y el feminismo. He leído mucho y me interesa hacer stand-up con ese tema.
¿Has pensado presentarte en Canelones?
Me encantaría llevar lo que hago a Canelones, mi ciudad, porque es parte de lo que soy. Yo me crié allí. Canelones me dio el barrio, los valores. Estamos muy cerca de la capital y eso creo que es contraproducente, porque nos sentimos como un suburbio de Montevideo, y por eso la actividad cultural está bastante quieta, pero hay gente de Canelones haciendo cosas maravillosas en Montevideo. Canelones tiene mucho arte y no tiene espacios donde desarrollarlos. Sé que está surgiendo el Espacio Descarril por la Parada Rodó. Eso hay que apoyarlo. Me encantaría participar y desde mi lugar estoy al 100% firme con llevar lo que hago a mi ciudad. Siento que nos falta mucho. Creo que desde los medios, artistas, y mismo desde Intendencia, se deberían impulsar las actividades porque Canelones necesita que la gente salga de sus casas, como me pasó a mi desde que soy chica hasta que tuve casi 27 años: estar encerrada diciendo “Quiero cantar” o “Quiero escribir” y no me animaba porque no veía gente haciéndolo y si no ves gente eso no te inspira.
Si en Canelones hubiese más actividades culturales inspiraríamos a los jóvenes. Estoy 100% abierta a cualquier propuesta. Ojalá pudiéramos ir al Politeama, para mí sería un sueño. Me encantaría que la gente de mi ciudad vea lo que soy hoy en día, porque ellos también fueron parte de mi formación. Así que… bueno… ¡bienvenida cualquier propuesta, chiquilines!
Elisa Romego

