Canelones se ubica en otra sintonía con Montevideo: no se apagarán las radios en los ómnibus

Uso razonable

Marcelo Metediera, director general de Tránsito y Transporte de la Comuna Canaria, apela al “uso razonable” de la radio en los ómnibus. Foto: El Observador
Marcelo Metediera, director general de Tránsito y Transporte de la Comuna Canaria, apela al “uso razonable” de la radio en los ómnibus. Foto: El Observador

¿Qué pasaría si el gobierno de Montevideo decide prohibir que los conductores de ómnibus escuchen radio en las unidades de transporte y esos mismos coches son interdepartamentales? ¿Canelones aplicaría la misma medida? ¿Cuál es la posición de la Dirección General de Tránsito de la Intendencia de Canelones al respecto?

Es sabido que muchas líneas interdepartamentales conectan a Canelones con Montevideo por diversas zonas. Y en los últimos días fue la noticia que estuvo en boca de todos: la propuesta del intendente de Montevideo, Daniel Martínez, de prohibir que se escuche la radio de un ómnibus.

Para conductores y pasajeros

HOY CANELONES consultó al director general de Tránsito y Transporte de la Comuna Canaria, Marcelo Metediera, quien afirmó que debería de controlarse el uso de la radio en los ómnibus, “como cualquier otra cosa”. Considera que el uso debería ser “razonable” por parte de los conductores, como así también de pasajeros cuando usan celulares o equipos sonoros durante el viaje.
“Veo bien que si hay excesos con los volúmenes en las radios de los choferes, a estos se les llame la atención por parte de las empresas porque es un servicio público y hay que tener los cuidados y respetos necesarios”, explicó Metediera, pero no se sumó a la medidas que plantea el gobierno de Montevideo.

Solo para los de turismo

Según Metediera, que cuenta con experiencia en este rubro laboral, solamente los ómnibus de turismo estarían obligados a contar con radio y parlantes internos. Agrega que las unidades urbanas no tienen obligación y los equipos que se instalan en los coches muchas veces son pagos por los propios chóferes.

Celulares sin auriculares y no tomar mate

Consultado sobre la medida que propone el intendente de Montevideo y la posibilidad de que esta sea aplicable en el departamento de Canelones, el director de tránsito canario no lo confirmó. Pero aclaró recordando a la vez que “no se puede escuchar radio arriba del ómnibus, como tampoco se puede tomar mate”. Esta última costumbre, tan uruguaya y muy común en muchos usuarios del transporte colectivo, es “casi como incontrolable”, cuestiona Metediera porque “¿quién no toma mate en el ómnibus?”.
El director general también habló del uso de los celulares en los ómnibus que se utilizan para escuchar música sin auriculares, que se está prohibiendo actualmente. Reconoce que este tipo de situaciones habitualmente no se controlan.

¿A quién se le puede reclamar de inmediato?

Quienes tienen potestades ante este tipo de hechos y puede tomar decisiones son los inspectores. Metediera dijo que un inspector de cualquier línea de transporte puede llamarle la atención a un conductor por llevar la radio encendida con el volumen alto y ordenarle que apague el receptor.

De lo contrario, llamar al 1828

Por último, el director general de Tránsito y Transporte de la Intendencia de Canelones informó que los usuarios canarios pueden plantear sus denuncias relacionadas con estos temas a través de la línea de atención telefónica de la Comuna, el 1828. “Nosotros en función de eso tomaremos las medidas necesarias”, concluyó el jerarca departamental.

Eduardo Castro

OPINION

Para los usuarios de ómnibus montevideanos, que deben viajar por la tarde, a la marcha cansina que imponen la red de semáforos y la sobresaturación del parque automotor, los ataques al bienestar mínimo parecen multiplicarse. Al proverbial destrato de guardas y choferes (es verdad: no hay que generalizar, pero…), se le suma el hacinamiento, las maniobras en ocasiones suicidas de los conductores, los repertorios variados y altisonantes de diferentes músicos callejeros (lucrativo negocio no regulado por el BPS) y el mal mayor: la emisión a todo volumen de ‘Malos pensamientos’, ese infame programa de Orlando Petinatti, dedicado a desglosar miserias humanas entre presuntos comentarios jocosos y sonidos pregrabados que supieron ser graciosos veinte años atrás pero que hoy, en este mundo líquido del que habla Zygmunt Bauman, son el eco distorsionado de una novedad decadente e invasiva.
Solo por ese último motivo, por su aparente erradicación, hay que celebrar la medida de la Intendencia de Montevideo. Pero el problema, me temo, no es tan sencillo. Cualquier régimen autoritario basa su principio fundamental y de funcionamiento en el control y el dominio de los medios de comunicación, en cómo emiten y en qué contenidos se emiten. Prohibirle a un trabajador hacer uso de un elemento de esparcimiento, que no altera la práctica de su oficio, contribuyendo a ofrecerle un mínimo placer ante las largas horas de labor, no parece ser una medida muy socialista, filiación ideológica que ostenta el intendente de Montevideo.
¿No alcanzaba acaso con legislar sobre el volumen de la escucha de radio para no invadir el espacio de los usuarios del transporte? ¿Por qué prohibir así, en seco, sin alternativas posibles? A veces, los políticos que presumen de acercarse a la gente (Daniel Martínez asumió su cargo yendo a la Intendencia en bicicleta) se quedan solo en la pose, optando en cambio por medidas más radicales para desenvolver su gestión.
Para Martínez y sus jerarcas, parece no correr esta expresión de Bauman: “Hoy la cultura no consiste en prohibiciones sino en ofertas, no consiste en normas sino en propuestas. Tal como señaló antes Bourdieu, la cultura hoy se ocupa de ofrecer tentaciones y establecer atracciones, con seducción y señuelos en lugar de reglamentos, con relaciones públicas en lugar de supervisión policial: produciendo, sembrando…”. En ese mundo, ahora con la radio apagada, seguimos girando.

Martín Bentancor