Abel Cabrera, vecino de la zona rural de Progreso, y su visión de la liberación de Milvana Salomone

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“Prometió volver”

La doctora Milvana Salomone prometió volver a la casa de Abel y Etel, productores que hace cincuenta años viven en la zona de Camino Al Gigante, en Progreso (a un kilómetro de la Ruta 32) y que ayer vivieron un momento que no olvidarán: haber sido los primeros en asistir a la mujer secuestrada hace poco más de un mes. Los perros en la casa de Mariela Cabrera (hija de Abel) impidieron que Milvana Salomone, ayer a las siete de la mañana, pudiera ser atendida en primera instancia en esa finca, luego de que la doctora fuera liberada en el Camino al Gigante, o más conocido como ‘Escuela 13’, a un kilómetro de la Ruta 32, en jurisdicción de Progreso. Milvana tuvo miedo a los perros que había en el predio de la hija de Abel Cabrera, y optó por pedir ayuda en la casa del veterano productor, hasta donde se acercó la mujer que desde hacía un mes la Policía buscaba intensamente. Eran las siete de la mañana, aproximadamente, relató Abel a HOY CANELONES “cuando sentimos golpear y una persona se nos presentó como la doctora Salomone, pidiendo ayuda”. Abel Cabrera y su señora, Etel Damiano, no dudaron en atender a la mujer.

Primer pedido “Le prestamos un celular para que ella se comunicara con la familia, le dimos abrigo porque venía con mucho frío y aparentemente bastante deshidratada porque tomó líquido para recuperarse un poco”, relató el veterano sobre cómo la vio a Salomone. Puntualizó que físicamente la notó en buen estado. Emocionalmente, dijo Abel, “la vimos bastante bien puesta, poco nerviosa, no tanto para un caso de estos, estaba más bien dando ánimo a su familia en el momento que se enteraban” (de que había sido liberada en Progreso).

“Después de contar 500” Los primeros diálogos de Salomone fueron con su hermano, su padre y “otra llamada más, que no se con quién fue”. Esto, a pocos minutos de haber sido arrojada en una cuneta, con los ojos tapados con una cinta, la que pudo sacarse para poder tener visibilidad. Cinta que le había quedado “como una vincha” pegada en los cabellos, relató el vecino. Pudo así, después de “contar hasta 500, como le pidieron los secuestradores”, levantarse, caminar y ver el primer lugar para solicitar asistencia.

“La conocíamos por la prensa”  “Ya la conocíamos por la prensa y la televisión. Todos los días estamos preocupados por estos casos que están pasando. La cara de ella (de la doctora) había sido muy difundida”, comentó Abel sobre la primera impresión que tuvieron de que efectivamente la persona que les golpeaba la puerta de su casa, ayer en horas de la mañana, presentándose como Milvana Salomone, era la mujer que se venía buscando hacía más de un mes.

Algunos detalles de lo vivido por la mujer secuestrada Cuando se dieron cuenta que era Salomone los dos ancianos no dudaron en auxiliarla. “Le dimos calor, prendimos la estufa, abrigo, ropa”, contó. En la primera conversación entre Abel y el Etel con la doctora Salomone, dieron cuenta de “cómo habían sido los hechos” del secuestro. Como se supo en la prensa y por parte de la Policía. Milvana Salomone fue secuestrada “frente a la casa. Ella llegaba de ver a la madre (que reside en Florida) y se ve que la estaban esperando”. En los días donde estuvo incomunicada “dice que la trataron bastante bien, le alcanzaban comida con un balde y parece que estaba en un sótano. Y le alcanzaban agua para que se lavara”. Fue muy difícil saber “dónde la tenían en cautiverio”. Abel relató también que Salomone leía la prensa: “Le alcanzaban periódicos para que se enteraran de las noticias”. Se enteró también “de esa manifestación que hubo en Florida, cuando pedían por ella”.

El peor momento Consultado sobre si Milvana habló del miedo a morir, Abel respondió que “mayormente el miedo lo tuvo cuando la dejaron en la cuneta. Ella calculaba que ahí la iba a terminar”, cuenta Abel refiriéndose a la sensación de Milvana acerca de que su final podría haber sido ese, pero que por suerte no fue y lo pudo contar.

Distancias Sobre los trayectos que hizo mientras estuvo en poder de los delincuentes, el que vivió ayer desde donde estaba escondida hasta la cuneta donde fue dejada, los minutos había sido muchos más que el recorrido “del día que la secuestraron”. Contó Abel que “esta vez dieron más vueltas hasta dejarla acá y tal vez estuvieron más de una hora dando vueltas con ella”. Los vecinos de esta zona rural de Progreso no pudieron percibir nada en las primeras horas de la mañana por el Camino Escuela 13 (o Camino al Gigante), o por lo menos desconfiar de que algo raro estuviese por ocurrir y darse cuenta de los hechos. “No porque era de noche y acá pasa gente que va a trabajar y eso no llama la atención”, explicó Abel.

Felices por este final de la historia Abel y Etel, como así también Mariela, fueron protagonistas de un momento muy especial, de una noticia que todos seguramente deseaban que tuviera este final, con la aparición de una persona buscada, una madre que fue víctima de un secuestro. “Es emocionante y es mucha la alegría, porque de todo los que se está viendo en estos días (en referencia a los hechos de personas fallecidas por distintos hechos delictivos), por lo menos que haya uno (caso) con un resultado de estos”, que culmina con la felicidad de que la persona fue hallada con vida.

“Prometió volver” Milvana se comprometió a volver a la casa de Abel y Etel. “Ella prometió volver, porque un acto de este tipo se festeja. Ella está muy alegre. Se recuperó. Nosotros no hicimos nada. Pero asistimos en un momento feliz, con buena terminación. No es que vas a un velorio”, finalizó diciendo el vecino.

Sin participación En la tarde de ayer nos comunicamos también con el Jefe de Policía de Canelones, Insp. Mayor (R) Ricardo Pérez, quien manifestó que Jefatura de Policía de Canelones no participó en ninguno de los operativos realizados durante la jornada de ayer, tras la aparición de la doctora Milvana Salomone.

Eduardo Castro