“Todos tenemos el derecho de ser lo que queramos ser”
Rodrigo Falcón, cómo se llama hoy, nació en el cuerpo de una mujer. Rosario siempre se sintió un hombre. Luego de un largo proceso y una ardua lucha logró que el Estado uruguayo le otorgara su nueva identidad, a través de un proceso de reasignación de identidad acorde con las leyes y con su proceso personal.
La vida de Rodrigo Falcón es digna de una película. Nació en un cuerpo de mujer pero nunca se sintió así. Desde su niñez, sus recuerdos están asociados al comportamiento y al sentir masculino, más allá de que su entorno le remarcaba continuamente su condición de mujer. A medida que fue creciendo, su incertidumbre y tristeza también crecían con él: se sentía atrapado en un cuerpo que no le partencia. Hace poco más de tres años, al ver la televisión, fue cuando le pudo poner nombre a lo qué le pasaba y encontró muchas de las respuestas que buscaba. Allí fue cuando comenzó una búsqueda difícil y llena de obstáculos, pero que sin dudas formó parte de un proceso liberador: el cambio de sexo.
En primera persona
Rodrigo Falcón dialogó con HOY CANELONES y contó cómo fue vivir casi toda su vida en un cuerpo que no le pertenecía y todo el proceso que atravesó para lograr ser reconocido como un hombre. “Yo nací con esta condición, en un cuerpo de mujer. Viví toda mi niñez sintiéndome un varón. Obviamente, mi familia todo el tiempo me trataba de convencer de que yo era una mujer. Las muñecas y los juegos de niñas no me gustaban. Además, siempre me atrajeron las niñas, como algo normal, sin cuestionamiento”, cuenta.
Rememora que “la adolescencia fue la peor etapa de mi vida, porque te das cuenta de que tu cuerpo se está desarrollando en algo que vos no querés y lo que sentís propio no se forma nunca. Fue muy traumático porque me empezó a caer la ficha. Sentimentalmente, empecé a buscar compañía femenina. Tuve que vivir una vida de lesbiana masculina, sin sentirme así. Me empecé cada vez más a vestir como un hombre”.
Sin respuestas
Rodrigo pasó toda su vida salteando obstáculos y enfrentándose a los prejuicios y a la discriminación de la sociedad. Su lucha fue silenciosa y dolorosa. “Llegué a pensar que era el único al que le pasaba esto. No entendía bien lo qué me pasaba, no había información, ni encontraba respuestas. Sólo sé que vivía una vida de hombre y me sentía como tal”, relata.
Fue en el año 2012, gracias al programa de televisión argentino ‘Gran Hermano’, cuando Rodrigo avizoró una luz. En este programa participaba Alejandro Iglesias, un chico que padecía disforia de género, es decir, un desacuerdo profundo entre el sexo biológico y el sexo psicológico o, dicho de otra forma, entre el sexo con el que se nace y aquel otro que la persona siente como propio. Viendo su historia de vida, Rodrigo se sintió completamente identificado con el joven participante del reality show.
“Hace unos tres año que descubrí que era transgénero, algo que ni siquiera sabía que existía. Gracias a que Alejandro Iglesias contó su historia, yo le pude poner nombre a lo que me pasaba. Desde allí empecé un largo periplo para lograr el cambio de sexo”, dice.
Añade que “fue muy duro salir a buscar soluciones y no encontrarlas, golpeé muchas puertas, fui a muchos lugares, muchas consultas para poder lograr mi objetivo, que era cambiar de género. En nuestro país hay mucho desconocimiento sobre el tema, ni los propios profesionales están al tanto. Recién el año pasado fue cuando mágicamente me encaminé en la transición, que no es fácil, más al tener una vida totalmente hecha, porque significa un enorme cambio”.
Así, ha tomado otras decisiones, como la de cambiar definitivamente su cuerpo. Confiesa que estuvo muchos años sin saber, “en la ignorancia total acerca de que hoy la medicina y la tecnología están puestas al servicio de la reasignación”. De todos modos, Rodrigo acota que a Uruguay, en ese sentido, le falta mucho y que hay mucho desconocimiento.
Logro
Rodrigo comenzó a hormonizarse con testosterona a principios de este año y los cambios ya se comienzan a percibir. “Recién estoy en la primera etapa de la hormonización, pero ya tengo varios cambios. Tengo vellos en las piernas, en las axilas, una sombra en la cara, tengo la voz mucho más ronca… y los cambios van a seguir”, dice.
Posteriormente, en el mes de julio, Rodrigo se sometió a una primera intervención quirúrgica denominada ‘histerectomía’, que consiste en la extirpación de útero, ovarios, trompas y en uno meses se someterá a la mastectomía, que es la extirpación de las mamas.
Consultado sobre si su objetivo es poseer un órgano genital masculino, fue terminante al afirmar: “Esa parte de mi cuerpo me falta o está muy reducida, tanto que casi no se puede usar. Pero tengo la esperanza que de acá a cinco años, que es el tiempo máximo para hormonizarme, estén las técnicas en el país para realizar estas intervenciones quirúrgicas con todas las garantías de quedar bien y de ser un hombre en todo sentido”.
De Rosario a Rodrigo
En el mes de agosto de este año, el Estado uruguayo le otorgó su nuevo documento. “En febrero empecé con todos los papeles. Tuve que contratar a un abogado, hacer muchos papeles, muchas idas y vueltas, audiencias, hasta que al fin tengo mi nueva identidad. Empecé a cambiar todos los papeles. Es algo muy liberador, que al fin te reconozcan”, dice.
Si bien Rodrigo se siente apoyado por su familia, al mismo tiempo reconoce que a sus padres todavía les cuesta llamarlo Rodrigo. “Mi familia siempre fue muy conservadora, nunca estuvieron de acuerdo. Mis padres son grandes. Recién les pude contar el año pasado lo que me pasaba y se la bancan”, cuenta.
Compromiso
Para Rodrigo, es fundamental que las personas busquen respuestas sobre este tema, cómo las qué él mismo buscó en su momento y no encontró. Es por ello que él está al frente, desde septiembre de 2014, de Trans Boys Uruguay, colectivo que trabaja por los derechos de todos los hombres trans en el país. “El objetivo fundamental es informar a la gente, que la gente sepa las distintas posibilidades que existen. Todos necesitamos encontrarnos. Todos tenemos el derecho de ser lo que queramos ser”, finalizó diciendo.
Ma. Eugenia Núñez


