Treinta años
Esta noche, a partir de las 21 hrs., se presenta la legendaria banda La Tabaré, en el Complejo Cultural Politeama. En esta nota, dialogamos con su creador y líder sobre los treinta años de carrera del grupo, sus canciones y el show de esta noche, entre otros temas.
Sin dudas, La Tabaré es una de las bandas pioneras del rock nacional. Liderada por el mítico Tabaré Rivero, está cumpliendo tres décadas de trayectoria. La banda nació en 1985 en la ciudad de Montevideo, de la mano del cantante, compositor, escritor, actor y director de teatro Tabaré Rivero. Durante estos treinta años, llevan grabados 13 discos de estudio editados en CD, un video-home y dos DVDs.
Según ellos mismos se definen, “La Tabaré es una forma de expresión eléctrica. Esa expresión a toda energía puede ser mediante instrumentos musicales, la poesía o la expresión teatral. La idea es desarticular las formas y buscar otras que despierten zonas –prohibidas– de nuestra sensibilidad dormida”.
De casualidad
Aprovechando su visita a Canelones, HOY CANELONES dialogó con el líder de La Tabaré, quien se refirió a los inicios y su trayectoria. “La Tabaré se formó por casualidad. Yo estaba haciendo una obra para niños en el Teatro Circular en la que conocí a unos músicos, entre los que se encontraban algunos integrantes del Cuarteto de Nos, de Los Tontos y Mandrake Wolf. Entre todos nos mostrábamos las canciones que componíamos en aquellos tiempos y fueron ellos, sobre todo Riki Mussi y Javier Silvera, quienes me dieron manija para que pidiera la sala del mismo teatro para hacer un ciclo. Les costó convencerme, pero cuando me decidí, hicimos unos cuantas funciones y siempre con las entradas agotadas. Pensé en aprovechar ese momento, que tanto había deseado, pensando que no duraría mucho, y mirá, casi sin darme cuenta pasaron ya 30 años. Es increíble”, dice Rivero.
Los integrantes de la banda han ido cambiando durante estos treinta años. Rivero reconoce que para él el recambio de músicos siempre ha sido algo doloroso. “Yo con la banda siempre quise sentirlos a todos como amigos, no como simples músicos de acompañamiento. No como un solista que contrata a quien le haga el sonido de fondo. La banda fue siempre para mí el lugar de encuentro con quienes pasaba horas y horas de ensayos, giras, grabaciones y reuniones resolviendo conflictos o brindando por el placer de hacer música. No siempre fui comprendido. No siempre los participantes se comprendieron entre sí, pero estoy convencido de que todos, con mayor o menor entusiasmo, aportaron mucho a La Tabaré y les estoy agradecidísimo. Pero sin duda la mejor de las integraciones es esta, con Martín García, Enzo Spadoni, Leo Lacava, Lucía Ferreira y Chelo Lacava, manageriados por Matías Pizzolanti. Ahora sí nos estamos divirtiendo mucho”, expresa.
Balance positivo
En estos treinta años de vida, La Tabaré actuó en todos los puntos del país y también en numerosos países del exterior. Además, han compartido el escenario con con importantes bandas y músicos locales del Uruguay, así también como de Argentina y Brasil: Sumo, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, Charly García y Paralamas, entre otros.
“En ese tiempo tan largo pasó de todo. Desde grandes conciertos muy eléctricos y multitudinarios, hasta toques íntimos, acústicos y casi minimalistas. La banda atravesó períodos de éxitos, fracasos, aciertos, errores, períodos de auge del rock y de otros en los que el rock, fue prácticamente olvidado por los medios de comunicación. Pero a pesar de ello, La Tabaré subsistió incansablemente sin haber dejado jamás de hacer la música que la conciencia dictaminaba. Siempre en busca del arte, de la innovación, del riesgo, sin importar en absoluto las modas de turno. Haciendo la música que se nos daba la gana, más allá de todas la etiquetas”, manifiesta el líder del grupo.
Sin dudas a lo largo de estos treinta años de carrera, la banda ha experimentado cambios musicales e ideológicos. “Al haber sucedido cambios socio-políticos, han habido naturalmente cambios en los conceptos de letras y hasta en el significado de las músicas. Pero también como en todo humano, en treinta años cambió nuestra cabeza, la del público, la sensibilidad popular. Lo que antes expresaba transgresión dejó de serlo, para luego convertirse en simple chabacanería. Los gestos, tics y posturas de los rockeros no significan lo mismo en la década de los ’90, como en la del 2010. Uno está en cambio constante en todo y la música, si es hecha con honestidad, va mutando junto con la intuición y el sentir del autor y los intérpretes”, comenta.
Recorrido musical
El show que la Tabaré brindará al público presente esta noche en el Complejo Cultural Politeama será un repaso musical por sus treinta años de carrera. “Nos gusta hacer un recorrido musical de los treinta años que llevamos a cuestas. O sea, mostrar canciones de todos los discos, de sus diferentes épocas, con sus contendidos político-sociales, acorde a la época que las canciones fueron registradas. Pero también somos conscientes de que la gente va a ver un espectáculo, además de escuchar, entonces ofreceremos toda la energía que caracteriza a La Tabaré y que alimenta de la energía del público”, dice Tabaré Rivero.
El reencuentro
Rivero se muestra entusiasmado de volver a tocar en Canelones y apuesta al reencuentro con un público afectivo que ha seguido a la banda durante estos treinta años. “El recibimiento en Canelones siempre fue muy positivo en todos estos años. Es un lugar al que nos gusta volver. El público en estos años siempre ha sido cálido y muy entusiasta. Las expectativas son simplemente encontrarnos otra vez con esa gente que nos ha visto en diferentes escenarios y ahora también con aquellos que no nos han visto nunca y poder mostrarles cómo ha evolucionado la música que hacernos y poder brin dar un show acorde a un lugar tan hermoso como el Politeama”, dice.
El líder
Para el líder de la banda, Tabaré Rivero, la Tabaré es gran parte de su vida: “La Tabaré es amor, rabia, tristeza, la mayor felicidad, las preocupaciones cotidianas, las amistades, los odios, el misterio de la magia, el arte inalcanzable y más. Mi vida sin La Tabaré sería como volverme sordomudo. Sería como si me faltara la conexión con el mundo exterior. El día que La Tabaré deje de existir, supongo que igual seguirá sonando adentro de mí”.
Su vínculo con la música viene desde muy chico. “Al parecer, según contaba mi madre, lo que más me gustaba hacer cuando solo tenía un año y medio, era escuchar ‘disquitos’. Creo que me crié con un padre que ponía en escena comedias musicales tangueras y yo dese muy chiquito anduve en los ensayos, viendo afinar bandoneones, guitarras, violines, contrabajos y emocionándome con cada acorde. Luego vino el estudiar algún instrumento, pero sin mucha disciplina. Formé un par de bandas: Euterpre y Pro-Art, a mediados de los ’70. Luego con la dictadura, desistí de hacer música hasta que esta finalizó y ahí armé La Tabaré”, nos cuenta.
Para finalizar, le comentamos que su capacidad de creación parece ilimitada. “La inspiración es un misterio. Aparece cuando uno menos lo imagina. No soy nada disciplinado tampoco para componer o escribir. A veces hay períodos de inspiración en los que salen varias canciones seguidas y luego otros períodos en los que creo que nunca más se me va a ocurrir nada. Aunque ahora ya me acostumbré y sé que la inspiración vuelve, a veces continuando ideas, a veces renovándolas, pero siempre vuelve”, finalizó diciendo.
Ma. Eugenia Núñez


