El próximo domingo se celebra el Día Mundial sin Tabaco

Datos que importan

Las noticias son buenas: el tabaquismo en jóvenes bajó de 22,8 % a 8,2 % entre 2006 y 2014. La segunda encuesta mundial de tabaquismo en jóvenes (GYTS), realizada en Uruguay a 4.902 jóvenes de entre 13 y 15 años, registra un importante descenso de la prevalencia del consumo de tabaco por adolescentes: de 22,8 % en 2006 a 8,2 % en 2014. Este descenso a casi la tercera parte, de acuerdo a las autoridades que presentaron la encuesta, representa un éxito del control de tabaco.

En diálogo con HOY CANELONES, Marianela Sande, movilizadora comunitaria de la Comisión Honoraria de Lucha contra el marianelaCáncer, destacó que los números que revelan la encuesta son prometedores aunque hay que seguir trabajando en la materia. Sande señala que de un tiempo a esta parte se ha registrado un mayor crecimiento del hábito de fumar en las mujeres, factor que está directamente relacionado con la labor de las campañas de publicidad de las compañías tabacaleras.

Además, la movilizadora comunitaria de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer, destacó la importancia de que se pueda contar con datos precisos de la relación con el tabaco en Uruguay, a partir del trabajo realizado por el Ministerio de Salud Pública (MSP) y el Observatorio Uruguayo de Drogas, dependiente de la Junta Nacional de Drogas (JND). “El número de fumadores ha descendido de un 32% a un 22%, lo que indica un panorama bastante diferente a lo que indicaban mediciones anteriores”, señaló. “En ese contexto, lo que nos preocupa es que el consumo de tabaco ha ascendido dentro de la población joven”, añadió.

Los datos En la presentación de los datos de la encuesta, el ministro Jorge Basso planteó que estos resultados son a consecuencia de las políticas que se vienen implementando desde el primer gobierno del Presidente Vázquez. Una cifra significativa es sobre los jóvenes entrevistados que alguna vez fumaron, que pasó de 51,6 % en 2006 a 25,9 % en 2014. En cuanto a las cifras por sexo, en 2006, los varones que habían fumado por lo menos un cigarrillo en los últimos treinta días alcanzaba al 19,7 %, mientras que en mujeres ascendía al 24,6%; hoy están prácticamente iguales en esta prevalencia, pero con un notorio descenso: 7,2 % en varones y 8,7 % en mujeres. Sobre la llamada prevalencia de vida, es decir si el joven fumó cigarrillos alguna vez en la vida, la encuesta incluyó una consulta sobre si pensaban probar o fumar un cigarrillo alguna vez. En 2006 las respuestas alcanzaron al 25,8% de los encuestados mientras que en 2014, bajó a 16,6%. En el evento de presentación las autoridades de Salud Pública destacaron lo auspicioso de los datos para continuar trabajando junto a las diversas organizaciones e instituciones del país para profundizar en el trabajo de Control e Tabaco.

Dejar de fumar Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epidemia mundial del tabaquismo mata cada año a casi 6 millones de personas, de las cuales más de 600.000 son no fumadores que mueren por respirar humo ajeno. Indica, además, que “si no actuamos, la epidemia matará a más de 8 millones de personas al año de aquí a 2030. Más del 80% de esas muertes evitables se producirán entre las poblaciones de los países de ingresos bajos y medianos”. En el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS (CMCT de la OMS) se alienta a los países a aplicar políticas relacionadas con los precios y los impuestos a los productos de tabaco con el fin de reducir su consumo. Diversas investigaciones han puesto de manifiesto que el aumento de los impuestos es especialmente eficaz para reducir el consumo de tabaco entre los grupos de menores ingresos e impedir que los jóvenes empiecen a fumar. Un aumento del 10% en el precio del tabaco causado por una subida de los impuestos disminuye el consumo de tabaco en un 4% en los países de ingresos altos y hasta en un 5% en los países de ingresos medios bajos. Asimismo, se considera que el incremento de los impuestos especiales sobre el tabaco es la medida de control del tabaco más eficaz en función de los costos. En el Informe sobre la salud en el mundo 2010 se indicaba que un aumento del 50% en los impuestos al consumo del tabaco generaría algo más de US$ 1400 millones de fondos adicionales en 22 países de ingresos bajos. Si dichos fondos se destinasen a la salud, el gasto sanitario estatal de esos países podría aumentar hasta en un 50%.