Propia y ajena
El grupo, que viene del barrio Ansina, de la ciudad de Las Piedras, presentará el espectáculo ‘Tragame tierra’ en el próximo Carnaval.

La murga La Malta se encuentra en un proceso de crecimiento y se está preparando para otros concursos, además del Carnaval de Canelones. El grupo busca mantener una forma de hacer humor que tiene bastante de ironía e intenta no decir las cosas de una manera lineal. Emilio Fernández, director responsable de La Malta, dialogó con HOY CANELONES sobre la propuesta de la murga.
Dónde pararse
El espectáculo de este año aborda el tema de la vergüenza y el pudor. “Lo hacemos desde la vergüenza ajena en algunas partes, también desde la vergüenza propia y de cómo sacarse la vergüenza. Hemos tratado de mantener una forma de hacer, lo fuimos buscando, no tenemos tanto tiempo tampoco, porque este va a ser el tercer campeonato, pero tenemos una forma algo irónica, con bastante sarcasmo en algunas cosas y que juega con lo inesperado”, detalló Fernández. “Al combinar lo irónico con las partes de vergüenza, terminan saliendo cosas que nos parecen que están buenas, porque hay potencial para jugar bastante”, agregó.En cuanto a las formas, la murga busca criticar sin ser lineal y hablar de temas que interpelen a todos sus integrantes. “Tratamos de conjugar la actualidad con el sarcasmo. La parte del salpicón es más lineal, pasa esto y lo traemos en una cuarteta. Las otras partes son más sobre problemáticas que están en el día a día pero no las decimos linealmente, sino que le buscamos una vuelta para que quede dicho pero también haya que buscarlo. Cada murga tiene su forma y su estilo. A nosotros nos pasa que a la hora de escribir el salpicón, por ejemplo, nos cuesta poner problemáticas y decimos ‘Esto es jodido y hay que ponerlo’, pero nos preguntamos cómo hacemos para no parecer que estamos panfleteando, para no parecer que estamos vendiendo humo, sino que es una problemática que realmente nos interpela. La línea es muy fina”, sostuvo Fernández. “En esa búsqueda, hemos tratado de traer cosas que realmente la murga las problematice, que las discuta cada vez que se pueda, en el día a día, para que la gente que escribe también sepa desde dónde pararse, porque también puede pasar que los que escriban piensen una cosa y la murga piense otra, entonces, a la hora de defenderlo, quedes como a media tinta. Tratamos de criticar cosas que a la murga le interpelen bastante, que entienda que son problemáticas importantes. Al mismo tiempo, tratamos de no ir derecho para el aplauso”, agregó.

Un camino
La Malta empezó hace tres años atrás, en un encuentro de Murga Joven. Algunos miembros tenían un poco de experiencia pero unos cuantos nunca habían pisado las tablas. “Más de la mitad, nunca habíamos hecho murga. Habíamos formado parte de algún proceso, pero más de la mitad no se había subido a un escenario. Había otros que sí, que tenían más cancha, y había muchos que habían hecho Murga Joven. Y ese primer año estábamos en esa situación de que, quieras o no, es otro mundo. En Murga Joven, vos te preparás para una presentación, si tenés suerte, dos, pero te preparás para eso, y el Carnaval de Canelones tiene otro llevar. Además de que es un concurso, tenés tablado todos los fines de semana, tenés otro ritmo en el mes. Eso nos curtió bastante. Ya el segundo año, mantuvimos gran parte del núcleo duro y la mayoría de los que vinieron ya tenían experiencia. Para este año fueron pocos los cambios que hubo, pero la gente que vino ya tiene experiencia y eso facilita”, repasó Fernández.
Además de la participación en Canelones, el grupo intenta trascender a otros departamentos y concursos. “El año pasado hicimos San Carlos, como una primera experiencia. Nos anotamos con la idea de pasar la prueba de admisión y sumar esa experiencia. Terminamos presentándonos y nos fue bastante bien. Tuvimos buena recepción y un buen resultado”, recordó el director responsable. En esta oportunidad, el grupo participa de las pruebas de admisión de San José y San Carlos.

Acompañan
El financiamiento es uno de los desafíos para los conjuntos del interior -este año, también lo es para los grupos que compiten en Montevideo-. La murga del barrio Ansina busca constantemente empresas que apoyen y ha logrado una respuesta, sobre todo con las firmas locales. “Lo que vos tenés para ofrecerle al sponsor es difusión. Y si bien hay tablado todos los fines de semana y vas recorriendo el departamento, realmente es poca la difusión que le podés dar en comparación con conjuntos del Carnaval de Montevideo. Pero más desde el apoyo y desde empresas que son más cercanas, conocidas, se consigue. Hay varias empresas que desde ese lugar, desde el apoyo, nos acompañan. A veces no con la plata, pero sí desde otras cosas que capaz que la murga tendría que comprar. Por ejemplo, un almuerzo para los días de concurso, o una empresa de transporte que te cobra muchísimo menos en los viajes. No te da dinero directo, pero termina siendo un ingreso importante”, expresó el murguista.
Fernando Guerrero

