Con integrantes de C.E.Amós, sobre los motivos de la ocupación del Instituto de Formación Docente

El gremio también reivindica y se adhiere a la “lucha histórica” del 6% del Producto Bruto Interno del país para la educación más el 1% para la investigación

“Los recortes afectan particularmente al interior del país”

El Centro de Estudiantes del Instituto de Formación Docente (IFD) ‘Juan Amós Comenio’ (C.E.Amós) se suma a la lucha por mayor presupuesto para la educación y contra el recorte de cursos y horas docentes.

Integrantes de C.E.Amós durante la ocupación que se iniciara el pasado jueves.

Los estudiantes agremiados en C.E.Amós comenzaron a ocupar el Instituto, ubicado en la ciudad de Canelones, el pasado jueves. Continuarán de manera indefinida, con asambleas cada veinticuatro horas (al cierre de esta edición, de hecho, se estaba realizando una), y esperan novedades en la jornada de este martes, en el espacio de resolución de los docentes con el Consejo de Formación en Educación enmarcado en la negociación bipartita. El pasado sábado, integrantes del gremio repartieron volantes, pintaron un mural y realizaron actividades lúdicas, entre otras propuestas incluidas en la ocupación. Mía Oroño y Facundo Piñeyro, integrantes de C.E.Amós, dialogaron con HOY CANELONES sobre la medida gremial.

Lucha histórica
El presupuesto presentado a nivel nacional se traduce en “pocas posibilidades”, según destacó Facundo Piñeyro. “La educación es algo sumamente importante en Uruguay. Si se reducen tantos grupos, docentes van a quedar sin trabajo y estudiantes van a quedar sin la posibilidad de formarse como docentes, porque se está estudiando para el día de mañana”, destacó el estudiante.
Mía Oroño agregó que el gremio también reivindica y se adhiere a la “lucha histórica” del 6% del Producto Bruto Interno del país para la educación más el 1% para la investigación. “Los recortes afectan particularmente al interior del país, lo que atenta contra la descentralización educativa. Porque, justamente en el interior, la gente que reside, que tiene que viajar, que vive en residencia para poder estudiar en el interior y demás, se pierde esa posibilidad y se vulnera el derecho de determinar la formación en las mismas condiciones en las que la empezó. Si yo me anoto, por ejemplo, de forma presencial, estaría bueno que termine de la misma manera. Si me anoto con determinada cantidad de horas, estaría bueno que finalice de la misma manera. Planteamos garantizar ese derecho que, a este paso, probablemente no pueda llegar a cumplirse”, sostuvo la estudiante.

Estructura y apoyo
Oroño agregó que un presupuesto acotado “refleja sus consecuencias en el día a día”. Puso como ejemplo que, en el Instituto ‘Juan Amós Comenio’, “las trancas de los baños no funcionan, hay salones que se llueven” y hasta falta papel higiénico. “Hay problemas edilicios y de mantenimiento que no estamos pudiendo cubrir. En este instituto, particularmente, estudian para ser maestros, para ser profesores y para ser educadores sociales. Tenemos tres formaciones distintas y eso quiere decir que la población incrementa, porque hay tres carreras diferentes”, expresó la estudiante. “La estructura que tenemos no nos alcanza. Hemos tenido clases en la biblioteca o en el salón gremial”, agregó.

Los estudiantes han intervenido diferentes espacios de la ciudad para manifestar sus reivindicaciones.

Otro de los pedidos es el “apoyo a la permanencia estudiantil. La cantidad de presupuesto en becas es bastante limitada y no todos pueden acceder a las becas. Hay mucha gente que quiere estudiar pero deja, porque el nivel económico no le da”, sostuvo Piñeyro. “Hay muchas otras cosas que no tenemos. En el caso de que el presupuesto fuera positivo, se podría pedir inversión de materiales, tanto en recursos tecnológicos como a nivel edilicio. No tenemos, por ejemplo, un comedor. La gente puede almorzar en el patio, pero en el patio te ve todo el mundo. Tenemos otro lugar, una sala de estar, donde también pasa lo mismo. Tenemos otro espacio que también es igual, donde hay cuatro salones alrededor y cada vez que alguien va a pasar, hay gente comiendo. No hay siquiera esa privacidad para poder comer”, acotó el estudiante.

Fernando Guerrero