“Canelones es la mitad de mi vida”
Este viernes 24 de octubre, a las 20 hrs., se presenta en el Complejo Cultural Politeama la obra ‘Nuestras mujeres’, protagonizada por César Troncoso, Franklin Rodríguez y Diego Delgrossi. Se trata de una comedia en la que la amistad de tres amigos de toda la vida se enfrenta a una situación que pone a prueba su lealtad. Las entradas están a la venta por Tickantel o a través de las redes de cobranzas.

César Troncoso comenzó a estudiar teatro en la década del 80, con poco más de 20 años, junto a Alberto Restuccia, mientras trabajaba como administrativo en un estudio contable. Su vida en Uruguay transcurre entre Montevideo y Canelones. El salto al cine llegó en el año 2003 con la película ‘El viaje hacia el mar’, en la que compartió elenco con Hugo Arana, Diego Delgrossi, Julio César Castro, Julio Calcagno y Héctor Guido. Dueño de una gran versatilidad, se hizo conocido en el ambiente teatral, realizó actuaciones en series uruguayas y también cruzó fronteras. El reconocimiento no tardó en llegar: productores argentinos, brasileños y españoles comenzaron a interesarse por él y hoy es considerado uno de los actores latinoamericanos más prestigiosos. Participó de series como ‘El hipnotizador’ (HBO), ‘Iosi, el espía arrepentido’ (Amazon) y ‘El Eternauta’ (Netflix), y en películas como ‘El baño del Papa’, ‘Mal día para pescar’, ‘Infancia clandestina’, ‘Mi mundial’ y ‘Ojos de madera’, entre otras. En diálogo con HOY CANELONES, Troncoso habló de la obra con la que llega al Politeama, sus comienzos, el impacto del éxito en su vida personal y la cultura uruguaya, entre otros asuntos.
¿De qué trata ‘Nuestras mujeres’?
Es una comedia escrita por Éric Assous y dirigida por Mario Morgan. La hicimos una vez hace ocho años, con mucho éxito, en el Teatro del Notariado. Era la primera vez que los tres nos juntábamos. Yo había trabajado con ellos por separado y nos funcionó muy bien. La verdad es que agotamos todas las funciones. Nos entendimos muy bien entre nosotros y después de ocho años nos volvimos a reunir, Nos volvió a ir muy bien, en este caso en la sala del Teatro Movie, y ahora decidimos salir al interior. Es algo que a mí me gusta mucho y que pocas veces conseguí. La obra es una comedia en la que tres amigos que se juntan todos los fines de semana a jugar a las cartas, a charlar de la vida, de sus parejas, de todo. Uno de esos días, dos de ellos ya llegaron, están esperando al tercero que se demora y cuando este llega, lo hace totalmente trastornado y revela un secreto que es el que termina dando inicio a la obra, e intentan resolver el problema. La obra habla de hasta qué punto alguien podría por amistad acompañar en un hecho atroz a un amigo, pero siempre es con humor. Si nosotros no hacemos reír esta obra de teatro no funciona.
¿Cómo se siente en este rol de hacer reír, cuando la mayoría de sus trabajos han sido en otros géneros?
Me encuentro comodísimo al hacer reír. Soy muy feliz haciendo reír. Yo en realidad al principio, cuando comencé a hacer teatro y a actuar, lo primero que hice fue participar de una dúo cómico con Roberto Suárez. Nos presentábamos en boliches, eventos. Nos iba muy bien. Estoy muy confiado en la calidad de Franklin y de Diego y funcionamos muy bien los tres. Conseguir la risa del público es hermoso.
¿Cuál es su vínculo con el departamento de Canelones?
Canelones es la mitad de mi vida. Mi papá compró un terreno con una pequeña casa en Parque del Plata y la fue construyendo los fines de semana. Mi viejo era almacenero y quería tener una huerta. No llegó a cumplir ese sueño pero la casa la mantengo.
¿Cómo fueron sus inicios en la actuación?
Empecé con teatro. No había tanto cine todavía. La pretensión mía era estudiar Teatro. Desde el punto de vista de formación, estudiar teatro es mucho más interesante, te da muchas herramientas. No era fácil. Hacía teatro por las noches. Iba a los ensayos y los fines de semana hacía la obra, mientras que el salario y la vida la tenías que buscar por otro lado. Yo trabajé durante veinticinco años en un estudio contable hasta que conseguí independizarme recién cuando apareció el cine. Siempre fue muy difícil para los actores del teatro independiente sostenerse haciendo solamente teatro. Todo el mundo tenía un segundo trabajo. Hay un ventaja que tenés cuando hacés teatro y es que lo hacés vocacionalmente. Justamente, porque cuando no hay dinero, lo que hay es una vocación fuerte por este tipo de trabajo. Eso te ayuda a perseverar.
¿Y cómo llega el cine?
Me convoca Guillermo Casanova para hacer ‘El viaje hacia el mar’. Tenía un elenco armado, le falla un actor y empecé. Fue con buen pie, digamos, porque me empiezan a convocar.
¿Y cuándo pudo tomar la decisión de dedicarse de lleno a la actuación?
Exacto, exacto no lo sé, pero por el 2011 o 2012 yo estaba haciendo en Buenos Aires ‘Infancia clandestina’, una película argentina con Natalia Oreiro y Ernesto Alterio, y me llama desde Brasil una directora que se llama Tata Amaral para ofrecerme participar también de una película que se llamó ‘Hoje’, con Denise Fraga, una actriz muy reconocido allá. Cuando me pasó eso, que se me juntaron las dos películas, yo ya había pedido dos meses sin goce de sueldo para hacer ‘Infancia clandestina’ y tenía que pedir un mes más. Hablé con mi mujer y llegamos a la conclusión de que era un buen momento para renunciar al otro trabajo porque me estaban pasando cosas buenas con continuidad, y fue lo que hice.
El éxito y el reconocimiento también llegaron con ‘El Eternauta’. ¿Cómo vivió la experiencia?
Divino. Tengo bastante camino recorrido entonces. Hay algunas cosas que impresionan al público, pero que para uno ya son bastantes más normales. Por un lado estaba muy tranquilo, en el sentido de irme a vivir a Buenos Aires unos meses para hacer esto o de trabajar con figuras como Ricardo Darín, Carla Peterson, Ariel Staltari, Marcelo Subiotto… en ese sentido me lo tomé con calma. Pero por otro lado, cuando se estrenó el éxito fue mayor del que yo imaginaba. Imaginaba que sería un rimbombazo, porque una serie para Netflix con Ricardo Darín como protagonista era una garantía, pero lo que pasó a nivel mundial fue una sorpresa.
De alguna manera representa al país con su trabajo en el exterior y en producciones como estas…
Soy exitoso regionalmente, diría yo. Creo que Natalia Oreiro o Daniel Hendler, que también son uruguayos, son más exitosos que yo mundialmente. Yo me lo tomo con calma porque si me pongo a pensar que soy el representante del país te da chucho o susto. Yo no me atribuyo esa capacidad. Lo que hago es hacer las cosas bien a título personal, tratando siempre de que se perciba que Uruguay tiene a nivel artístico muy bueno actores. Trato de no derrumbar esa imagen. El país es mucho más que yo, hay un montón de actores muy solventes. Soy uno de los más visibles tal vez, pero lo bajo a tierra porque es la mejor forma de vivir aunque te pasen estas cosas medio raras y vertiginosas.
¿Cómo ve el área cultural en Uruguay?
Uruguay es increíble. Lo que pasa es que somos tres millones, entonces de verdad tenemos un mercado muy pequeño y no somos significativos y cuesta posicionarte a nivel internacional. Lo que sucede es que nuestros actores cruzan a la vecina orilla. Es Argentina y Buenos Aires en particular los que terminan generando la explosión del uruguayo. Creo que tenemos que creer más en nosotros, saber que somos muy potentes. No es un tema de calidad, es un tema de tamaño.
Jennifer Cassarino

