Que el agua llegue al río
Panario no se opone a la Represa de Casupá pero llama a “cuidar la cuenca” y que no se plante soja transgénica en la zona.

La cancelación del Proyecto Neptuno fue interpretada como una victoria por la comunidad científica y las organizaciones sociales que se oponían a la iniciativa. La represa de Casupá, la nueva planta en Aguas Corrientes y una represa pequeña en el Arroyo Solís Chico, anunciadas por el Gobierno una vez que se anuló el Proyecto Neptuno, cuentan con un poco más de apoyo que la propuesta anterior, pero también despiertan algunas preguntas.
El ingeniero agrónomo y docente Grado 5 de la Universidad de la República, Daniel Panario, que además cuenta con un doctorado en Tecnología Ambiental y Gestión del Agua, dialogó con HOY CANELONES sobre la marcha atrás al proyecto Neptuno y las obras anunciadas.
Cantidad de fuentes
Panario indicó que el Proyecto Neptuno “era un disparate absoluto” y “toda la información científica, pública y privada, que existía” cuestionaba la iniciativa. “Fue una guerra, que afortunadamente se ganó”, sostuvo el investigador en referencia a la lucha de las organizaciones y los académicos que se oponían a la propuesta.
Las alternativas al Proyecto Neptuno podían ser “muchas”, según el investigador. “Un mes antes de que viniera el problema de la sequía y el saqueo, porque, como lo dijo mucha gente, fue un saqueo, porque hubo dieciséis sequías como estas en los últimos cien años y es la primera en que nos falta el agua, porque el agua se usó para la forestación, la soja y los embalses prediales, entre otras cosas, y no llegó al río, todos los técnicos y científicos que trabajamos en el tema de la calidad de agua hicimos la propuesta de diversificar las fuentes y no nos prestaron atención”, sostuvo el investigador. “Ahora está la discusión de si Casupá es lo mejor o si no lo es. Cuando hicimos la propuesta, no incluíamos a Casupá en ella pero no es que estemos en contra de Casupá sino que entendemos que es más seguro un sistema descentralizado con muchas fuentes”, agregó.
El académico mencionó lo que está planeado para el Arroyo Solís Chico como ejemplo de la diversidad de fuentes. “Lo que piensan hacer en Solís Chico es muy bueno. Para la Costa no hay por qué hacer una gran represa, porque el Solís Chico tiene un buen caudal y se puede hacer una cosa intermedia”, explicó. “Se podría usar mucho más el agua de napas freáticas, que tenemos por todos lados. Se puede descentralizar. Es más caro, pero es mucho más seguro. Si uno está descentralizado y una fuente no alcanza, se usa otra”, agregó.
Agro con orden
Hoy en día, con la expansión de la soja y la forestación, “si se usa la cuenca del Casupá, tiene que ser un área protegida”, apuntó Panario. Acotó que el hecho de cuidar la cuenca “no quiere decir que no se pueda hacer nada” en materia de agricultura, pero “no se puede seguir forestando y no se puede plantar soja transgénica” en la zona.

F.G.
Rambla no
Tal como informáramos en anteriores ediciones, varios científicos y especialistas del Derecho firmaron una carta abierta en contra de la idea de que se construya una rambla que conecte a Ciudad Vieja con Jaureguiberry. El documento, impulsado por la Red Unión de la Costa, señala que la obra “afectaría severamente la integridad ecológica del litoral y carece de sustento legal”, además de subrayar que proyectos similares han demostrado ser “una afrenta a la protección del litoral” y “han generado impactos irreversibles sobre playas y ecosistemas” en diversas partes del mundo. Daniel Panario, uno de los firmantes de la carta, sostuvo que la iniciativa de construir ramblas “es una idea de hace unos cuantos años, cuando se creía que el mar estaba siempre en el mismo lugar, que no había cambio climático ni aumentos en la velocidad de los vientos, cuando no había demasiada experiencia” en el tema. “En Piriápolis se hizo hace muchísimos años, arriba de las dunas, que es lo que no se podía hacer, y dejó a Piriápolis sin playa. En Montevideo, hay la rambla preciosa, nos encanta, es un lugar de democratización, todo eso está buenísimo, pero ya hay un lugar donde nos quedamos sin playa y cada dos por tres nos quedamos sin rambla, porque el mar se le viene arriba”, argumentó.

