Ovnis, drogas y amigos
Se trata de la segunda propuesta del Ciclo de Cine de Terror y Suspenso que presenta el Complejo Cultural Politeama. Es una coproducción entre Argentina y Uruguay: una comedia absurda, provocadora y de clase B, con una duración de una hora y diez minutos, apta para mayores de 18 años. La función será este viernes 25 de julio, a las 20 hrs., con entrada gratuita mediante reserva previa al WhatsApp 092253382.

Manuel Facal es un realizador uruguayo que escribe, produce, dirige y actúa en películas de humor corrosivo e irreverente. Fundó su propia productora, PRYSA, y aunque sus proyectos parecen delirantes, están cargados de trabajo y dedicación. ‘Fiesta Nibiru’, su cuarto largometraje, se estrenó en Uruguay en el año 2019. Todo transcurre dentro de un apartamento, donde un grupo de veinteañeros indecisos sobre si ir o no a una fiesta de disfraces comienza a vivir una noche insólita. Se suman drogas, alucinaciones, música, luces flúor y hasta extraterrestres. En diálogo con HOY CANELONES, Facal compartió detalles del film, su trayectoria y su visión sobre el cine alternativo, entre otros temas.
¿De qué trata ‘Fiesta Nibiru?
Es la historia de cinco jóvenes veinteañeros, en un viernes a la noche en Montevideo. Están planeando ir a una fiesta, pero en la previa empiezan a arrepentirse de hacerlo y, básicamente, la película son los cinco amigos encerrados, el uno con el otro, y empiezan a pasar cosas sobrenaturales, como la llegada de un ovni que trae una fuerza extraterrestre que va a cambiar la noche de ellos para siempre. El desafío que teníamos era de cómo contar una historia del género pero sin salirnos nunca de la locación del apartamento. Fue un pretexto para divertirnos con el terror, la ciencia ficción y la comedia. Tiene un humor un poco oscuro, pero es lo que es en esencia. La filmamos en 2015, en un rodaje bastante arduo. Fueron dos semanas muy intensas y hubo una postproducción bastante larga, porque como había muchos efectos especiales y era algo que en esa época la gente no estaba acostumbrada a hacer, empezando por mí mismo, tomó su tiempo. Finalmente, tuvo un preestreno en un Festival en España, en 2018 se estrenó en el Festival de Cine de Mar del Plata y en 2019 en Uruguay.
¿Es totalmente uruguaya? ¿Cuál fue su presupuesto?
De presupuesto llevó aproximadamente 200.000 dólares. Fue una coproducción con Argentina. Se filmó íntegramente en Uruguay, con equipo mayoritariamente uruguayo pero, por ejemplo, una de las actrices es Carla Quevedo, que es argentina.
¿Cómo es realizar producciones cinematográficas en Uruguay?
Cuando empezás a filmar en países como Uruguay lo primero que te das cuenta es que es difícil. Cuando empecé en el 2003, en esa época no había casi nada de industria, no existía la Ley de Cine y se hacían pocas películas. Era hacer películas con lo que tenías al alcance de la mano y de la manera que sea, y con esa filosofía uno va avanzando. Si falla una vía de producción probar otra, hasta que salga la película que uno quiere.

¿Cómo recibe el público uruguayo este género de cine?
En los últimos veinte años todo se ha globalizado, incluso los géneros que antes eran propios del cine norteamericano. Creo que la gente está más que acostumbrada a ver historias de terror y ciencia ficción adaptadas al local. Es una cosa más normal. A la vez, no es que haya un mercado muy estable que apoye este tipo de cine, por lo que el camino es un poco más difícil en cuanto a infraestructura. Creo que cada vez más es aceptado.
¿En qué está trabajando actualmente?
Estoy estrenando mi última película, que se llama ‘Sánguche caliente’ y es una comedia bastante disparatada. La filmamos entre Argentina y Uruguay. En Uruguay la estrenamos el año pasado en el Festival Detour en Uruguay y en otros festivales en Argentina. En la segunda mitad del año estamos viendo de que se estrene en salas en Montevideo.
¿Desde cuándo se dedica al rubro?
Escribo guiones desde los 14 años, como fantaseando en hacer cine pero siempre viéndolo como algo lejano. En esa época no había panorama esperanzador. En 2003, cuando hice mi primera película, fue con una cámara de VHS y yo no sabía nada de cine. Siempre ha sido un camino ininterrumpido y obsesivo, Una vez que hacés una película, querés hacer otra y otra…
¿En Argentina es más fácil hacer cine?
Actualmente estoy radicado en Argentina por asuntos personales, pero justamente hoy el área cultural está pasando por un momento complejo. Si yo quisiera filmar una película hoy, como es el caso de ‘Sánguche caliente’, que la hicimos de forma muy autogestionada, la filmamos con un celular, por nuestra cuenta… acá hay mucha cancha para filmar sin plata y con los pocos recursos que hay. Tanto técnicos como actores se suman a hacer cualquier tipo de filmación porque están realmente desesperados por trabajo. También hay muchas productoras que van a filmar a Uruguay porque les resulta más barato, toman mucha mano de obra técnica uruguaya, pero las cabezas, los directores y escritores son argentinos.
Jennifer Cassarino

