La historia de Wilson Estévez, un ecuatoriano que recorre la región en camioneta y llegó a Canelones

Wilson Estévez, que está viajando por varios países en una camioneta, estuvo en la ciudad de Canelones desde el pasado lunes hasta ayer. Acá lo vemos con la bandera de su país natal, Ecuador.

Travesía y mensaje

Wilson Estévez, que está viajando por varios países en una camioneta, estuvo en la ciudad de Canelones desde el pasado lunes hasta ayer, miércoles.

El viajero vende pulseras y cuadros para costear el viaje. Además de conocer y vivir una experiencia que no olvidará nunca, tiene la meta de motivar a otras personas a que viajen.

Wilson Estévez tiene 53 años, casi 54. Es ecuatoriano y su oficio es el de vendedor. Recorrió desde el Carchi al Macará, porque “el que no conoce su país, mejor que no salga”. Dejó los miedos a un lado y cruzó fronteras. Estuvo en Perú, Chile y Argentina. Llegó a Uruguay hace unos tres meses y durante tres días estuvo en la ciudad de Canelones. Vende pulseras y cuadros para costear el viaje. Además de conocer y vivir una experiencia que no olvidará nunca, tiene la meta de motivar a otras personas a que viajen. Comparte un mensaje, una filosofía de vida.
En su pasaje por la ciudad de Canelones, Wilson estacionó su Ford Explorer del año 1992 en el antiguo mercado, a pocos pasos del Gimnasio ‘Salvador Mauad’. Conversó con vecinos, empleados de la estación de servicio de la zona y algún funcionario público. Ha hecho toda su travesía en esa camioneta, un “buen carro”, de buenos materiales pero con décadas encima. “Ahí mismo vivo. En la parte del asiento de atrás he hecho mi cama. Llevo un baúl arriba y no necesito más”, comentó el viajante en diálogo con HOY CANELONES.
El interesado en conocer más sobre la historia y el recorrido de Wilson, puede ingresar al perfil de Wilson Estévez Gato en Facebook o Explorer West 52 en TikTok.

Me decías que empezaste este proyecto después de los 50…
Yo he dividido la vida en tres etapas. La primera etapa, hasta los 25 años, se la entregamos a los profesores, a nuestra familia, a aprender para prepararnos. La segunda etapa, de los 25 hasta, generalizando, los 50, le entregamos nuestra vida a la sociedad, en cuanto al trabajo, a enseñarle a personas jóvenes, etc. Tenemos cosas materiales, que bien o mal son parte de la sociedad, pero la pregunta del millón que siempre me hice y ahora la estoy realizando es ¿qué hacemos después de los 50? Mucha gente aspira, cosa que respeto y está bien, a trabajar de 30 a 35 años para obtener una jubilación, pero como dicen, lo del trabajo de tu juventud no lo guardas para ti, lo guardas para el médico, porque los años pesan, el cuerpo no es el mismo. Entonces yo comencé a los 50, más o menos, porque ya empecé a sentir la carga de los años: un pequeño dolor de espalda con nervio asiático, tendinitis rotuliana… Por lo menos, ahora tengo más fuerza, antes de que los 65 o 70 años me lleguen.

En su pasaje por la ciudad de Canelones, Wilson estacionó su Ford Explorer del año 1992 en el antiguo mercado, a pocos pasos del Gimnasio ‘Salvador Mauad’.

Primero recorriste Ecuador para después salir a varios países de la región….
A Ecuador, más o menos, le dediqué un promedio de un año. Conozco costas, sierra y oriente, desde el Carchi al Macará y también desde el punto más saliente en frontera con Perú, que se llama Puerto del Carmen, hasta el punto más saliente de Ecuador con el Pacífico, que es Salinas. Entonces me conozco pueblos, ciudades. He compartido, amistad, comida. El que no conoce su país, mejor que no salga. Ya con ese aporte y dejando los miedos a un lado, hace once meses crucé frontera a Perú. Estuve tres meses en Perú, tres meses en Chile, tres meses en Argentina. Acá en Uruguay voy tres meses y espero que la vida me regale y me complazca conocer todo lo que es Sudamérica y Norteamérica. Mi proyecto es de diez a doce años.

¿Intentás dar un mensaje además de conocer y viajar?
Fui toda la vida un motivador, con la cuestión de las ventas y demás. Sería egoísta de mi parte no compartir la alegría que llevo con los demás. Y como dije, estoy rompiendo paradigmas y lo demuestro. Porque mucha gente dice: ‘¿En qué te metiste, en alguna cosa? Porque viajar cuesta’. Yo les digo que, relativamente, viajar es gratis. Porque si tú vives en Canelones, Montevideo, Buenos Aires, China o dónde sea que vayas a vivir, tienes que comer. Y para comer debes de trabajar. Entonces es la rutina misma, pero en diferente ciudad.

F.G.