Con la coreuta Cota Fernández

Una vida con el canto

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Días pasados, Clotilde Fernández (85), popularmente conocida como ‘Cota’, vecina de la ciudad de Canelones, anunció su retirada del Coro Municipal que dirige el Maestro Juan Asuaga, tras cincuenta años de actividad. Hoy en día, conserva un rico anecdotario atravesado por giras, actuaciones, grandes directores y mucho compañerismo.

“Concretamente los cincuenta años se cumplirían el año próximo, pero no voy a llegar hasta esa fecha en el Coro porque ya no estoy para andar trasnochando”, le contó a HOY CANELONES, con una sonrisa, la histórica integrante del Coro Municipal. “No llegué a ser fundadora del Coro porque cuando se fundó (en agosto de 1952), yo tenía un hijo de pocos meses y no me podía dedicar plenamente”, asegura.

Siempre cantando

Cuando en 1965 Cota Fernández se sumó al Coro Municipal de Canelones, no era una primeriza en la materia. “Yo canté siempre en coros. Participaba en el Coro de la (Biblioteca) Gabriela Mistral, que lo dirigía Alfredo Zipitría. Por diferentes motivos dejé de participar y, entonces, en 1965, me sumé al Coro Municipal”, cuenta. Por aquellos momentos, Cota trabajaba en un comercio familiar y, posteriormente, se convertiría en funcionaria municipal del área de Obras.
Cuando Cota comenzó a cantar en el Coro Municipal, dirigía el colectivo el Maestro Alfredo Zipitría, fundador de la institución. “Acá tengo un documento municipal que declara que el Coro se llama ‘Alfredo Zipitría’, algo que hoy en día no se respeta, ya que nadie lo llama así”, dice. La cantante afirma que Zipitría fue, además de fundador y director del Coro, un gran pianista.

Canto y viajes

Al evocar a los grandes directores que han estado al frente del Coro Municipal, Cota evoca a Kidie D´Elía, “que fue al director que más entendimos y que nos llevó por distintos lugares. Por ejemplo, durante cinco años seguidos fuimos a presentarnos a Porto Alegre (desde 1971 a 1975); fuimos a cantar a Presidente Prudente, en el límite con el Amazonas, tras cuarenta horas de viaje, y fuimos mucho a Argentina también”.
Al ser consultada sobre los mejores espectáculos del Coro en los que le tocó participar, Cota evoca la campana acústica con cuatrocientas voces de la Federación de Coros del Este, que llegó a hacerse en el Estadio Eduardo Martínez Monegal y, posteriormente, en el Campus de Maldonado. También recuerda cuando el Coro hizo el ‘Tenebrae factae sunt’ en la Catedral de Florida. “Mucha gente creyó que estaba escuchando un órgano que sonaba muy bien cuando, en realidad, lo que se oía eran nuestras voces”, dice.

Apoyos y olvidos

Cota cuenta que, en aquellos tiempos, el Coro tenía mucho apoyo de la Intendencia. “Me acuerdo que una vez, Gervasio González, que era el intendente de Canelones, nos acompañó en una de las giras”, dice. “En esa oportunidad, junto con cinco guitarras de Rocha, hicimos un Pericón Nacional”, agrega.
De un tiempo a esta parte, Cota asegura que el Coro no cuenta con ninguna subvención. “Entonces al Coro se le asignaba una mensualidad para los uniformes, las partituras y las fotocopias, entre otras cosas”, dice. “En un momento la subvención no llegó más y nadie se preocupó por ir a pedir a la Junta o a donde fuera ese dinero”, agrega. En cuanto a los uniformes, por ejemplo, Cota cuenta que hoy en día cada integrante del coro debe encargarse por sí mismo.

Ahora

Cota cuenta que si bien se ha retirado del Coro Municipal de Canelones, seguirá vinculada al mismo ya que su bisnieta, Emaluna, de 17 años, se ha sumado al colectivo coral. Para finalizar, nuestra entrevistada relata que “siempre he cantado el ‘Ave María’ en la Iglesia. Dos por tres me viene a golpear la puerta gente humilde y gente con estatus para que vaya a cantar el ‘Ave María’. Nunca cobré porque siempre le digo a los novios que mi canto se lo dedico a la Virgen”.

M.A.B.