Mano a mano con el obispo de Canelones, Heriberto Bodeant, sobre diversos temas de actualidad

El obispo de Canelones, Heriberto Bodeant. Foto: Archivo HOY CANELONES.

Días intensos

Heriberto Bodeant destacó algunas acciones del Papa Francisco, fallecido esta semana, entre ellas la visita a las “periferias” del mundo y el llamado al cuidado del medio ambiente.

La Iglesia Católica pasa por momentos de intensidad en todo el mundo. Luego de la Semana Santa, de los días más importantes para los feligreses, falleció el Papa Francisco (Jorge Bergoglio) y su muerte trascendió las fronteras de la religión. El obispo de Canelones, Heriberto Bodeant, dialogó con HOY CANELONES sobre el deceso del sumo pontífice y otros temas que ocupan a la Diócesis del departamento.

Palabras claves
Bodeant se encontró con el Papa en más de una oportunidad y recuerda esas charlas. “Él tuvo mucha amistad con el monseñor Daniel Gil, que fue obispo de Tacuarembó y Salto, jesuita, y quien me ordenó obispo. La primera vez que conversé con Francisco le dije que había sido ordenado obispo por Daniel Gil y la respuesta inmediata de él fue que Daniel era un gran tipo”, rememoró el obispo de Canelones.
Al entrevistado se le ocurrieron diez palabras para describir el pontificado de Francisco. “La primera que me surgía era periferia, una palabra que él usó desde el primer momento, no solo como una palara sino como un gesto que mantuvo, de ir a las periferias, a los extremos del mundo. Él también hablaba de las periferias existenciales, la gente que va quedando al margen de todo aunque no esté lejos del centro, que por distintas situaciones va siendo dejada de lado. El gesto que marca mucho ese acercamiento a las periferias fue su visita a la Isla de Lampedusa, donde se hacinaban migrantes que habían cruzado el Mediterráneo en barquitos peligrosos y estaban esperando la posibilidad de ir a un lugar donde tuvieran una vida mejor”, destacó.
La segunda palabra elegida por el obispo es alegría. “En 2013, su mensaje ‘La alegría del Evangelio’ marcó muy profundamente a la Iglesia hacia adelante, una alegría que sale del encuentro con Jesucristo. Ahí hay un puente con el Papa Pablo VI, que escribió ‘El anuncio del Evangelio’ y es una carta a la que él hacía mucha referencia en ‘La alegría del Evangelio’”. La tercera palabra es casa, en referencia al mundo y a “llamar la atención sobre el medioambiente no de una manera abstracta sino de una manera de referirse como ‘nuestra casa común’, donde vivimos todos y todos tenemos la responsabilidad del cuidado de esa casa”. La cuarta palabra es familia y la quinta es jóvenes, porque “estuvo muy atento a los jóvenes y buscó siempre hacer una conexión entre jóvenes y mayores”. La sexta palabra es misericordia. La séptima es hermanos, por “sentir hermano a toda persona, tanto al que está lejos como el que está cerca”.
La octava es “una palabra delicada, que por sí sola tal vez no exprese todo lo que está detrás de ella, que es cuidado, y esto se refiere a los delitos de abuso sexual y otras formas de abuso que ocurren en muchos ámbitos y ocurrieron también en la Iglesia. Entonces, el cuidado, la prevención, la sanación y la responsabilidad de la Iglesia en todo ese aspecto”, según indicó el obispo. Las dos últimas palabras elegidas fueron esperanza y amor.

Semana especial
Consultado sobre las actividades de Semana Santa, el obispo Bodeant sostuvo que “el Domingo de Ramos es tal vez la misa más concurrida del año, a veces más que Navidad y que el mismo Domingo de Pascua. Y así fue: la Catedral estuvo llena ese día”. Agregó que en el resto de la semana hubo una buena concurrencia, pero no fue tan grande como la del primer domingo. Bodeant, que lleva cuatro años como obispo de Canelones, notó un poco más de público este año que en otras oportunidades.

Varios contratos
Por otra parte, la Diócesis de Canelones fue una de las instituciones afectadas por la estafa de Conexión Ganadera. El obispo indicó que están dando los pasos legales y que habrá una citación para los próximos meses. “Hemos dado los pasos que correspondía dar, presentando las acreditaciones de los distintos contratos que se habían ido firmando y que nos convierten en damnificados”, sostuvo.
La Diócesis había invertido poco más de 500.000 dólares en los fondos ganaderos. “No son 500.000 dólares que tuvimos en un momento determinado todo junto y decidimos poner todo allí sino que fue un proceso de contratos que se fueron haciendo. Esto venía, en su mayoría, de la venta de algunos inmuebles, con lo que se constituyó un fondo que terminó invirtiéndose allí porque había una apariencia de que todo funcionaba bien, permitía una renta importante y eso equilibraba el presupuesto de la Diócesis”, detalló.

F.G.