“Para mí ser feminista es una cuestión de sentido común”
Lucía Montenegro tiene 34 años, forma parte de uno de los elencos artísticos con mayor identidad del departamento de Canelones, trabaja en una librería local, pero su pasión se encuentra sobre las tablas y jugando a ser otras personas por el tiempo que dure la función.

Lucía nació en la tranquilidad y serenidad de la localidad de Etcheverría. Allí vivió con sus padres y su abuelo. Años después, la familia decidió vivir en la ciudad de Canelones hasta el día de hoy. Es hija única, por lo que se crio jugando sola, “potenciando todo lo que tiene que ver con la imaginación”, dice la protagonista, quien también asegura que su inclinación por el teatro puede estar ligada a esos momentos de diversión en el que interpretaba ser varios personajes. En el período liceal fue que afloró su interés por el teatro, comenzando sus estudios en la Escuela Municipal de Artes y Oficios (EMAO) y casi enseguida llegó al Teatro Eslabón, institución a la que considera “como mi casa”.
La protagonista de esta ‘Historias de mujeres’ cuenta cómo empezó su afición por el teatro: “Todo comenzó cuando iba al liceo. Tenía 13 años y fui a ver un encuentro interliceal de teatro y vi una obra que se llamaba ‘Siete gritos en el mar’, que la hizo el elenco del Liceo Tomas Berreta, y ahí me encantó. Tuve la sensación de que ese era mi lugar en el mundo. Yo tenía que empezar a hacer teatro”. Continuó diciendo que “a los 14 empecé en la EMAO, hice varios talleres allí y después pase al Teatro Eslabón y me fui profesionalizando”.
Consultada sobre cómo se tomó la familia, el entorno, esta decisión de vida actoral, sostuvo que “ellos no son del ámbito del teatro. Es raro que quieran ir a ver una obra, pero siempre me apoyaron. Al principio se sorprendieron porque siempre fui muy tímida, callada, y no entendían mucho de donde venía esto de hablar al público y encima personificada en alguien o algo, pero vieron que me apasionaba… y ta”.
Su casa
Con respecto a los prejuicios que la sociedad en general puede tener sobre el arte, Lucía mencionó que “es un discurso que todavía está bastante presente, esto de ‘Está bien, te gusta el arte pero… ¿de qué vas a vivir?’. Esto lo escuchas todo el tiempo”. Agregó que “nunca vi al teatro como un hobby, siempre era más. Pero a su vez sabía que no podía vivir de esto y de hecho estudié varias cosas, que nada terminé (se ríe). Estudié Trabajo Social, Ciencias Políticas, hice Magisterio… como probando en diferentes lugares y tratando de encontrar mi ámbito, pero lo que siempre me apasionó fue el teatro y me formé en eso y con el tiempo pude empezar a dar talleres de teatro y ahí encontré un nicho laboral”.
Lucía actualmente trabaja en una librería de la ciudad de Canelones y, además, es gestora de la sala del Teatro Eslabón. La entrevista tuvo la oportunidad de realizar trabajos como actriz en la capital del país, pero expresa en este sentido que “he hecho cosas puntuales con otra gente, pero siempre termino volviendo acá porque Eslabón es mi casa. Es un grupo en el que me siento contenida porque todos tenemos una misma forma de entender el teatro, de trabajar”.
Hay casos
Por otra parte, la actriz señaló que en lo personal no ha sentido ningún caso de acoso de parte de los hombres a lo largo de su vida, pero explicó que “sí conozco a varias mujeres que han tenido que atravesar por situaciones de esta índole. Empezás a hablar con amigas y con compañeras y la gran mayoría tiene una historia de destrato o de acoso”. Lucía se define como feminista y en referencia a esto alega que “para mí ser feminista es una cuestión de sentido común, de lógica. El feminismo es básicamente luchar por la igualdad, no por la superioridad de un género contra el otro. Es decir, mujeres y hombres tenemos los mismos derechos, tenemos las mismas garantías, las mismas obligaciones. El feminismo habla de la igualdad”.
Reflexión
La actriz destacó que “me siento muy orgullosa de ver cómo las mujeres nos relacionamos entre nosotras mismas y cómo se cae un poco ese discurso de que las mujeres somos muy competitivas entre nosotras. Hablo con mis amigas de cómo las mujeres de nuestra vida nos salvan la vida en muchos momentos. En este sentido, me gustaría resaltar el poder que tiene un grupo de mujeres y la importancia de mantenernos unidas para conquistar espacios y ser protagonistas de los espacios”. Agregó que “me parece muy notorio en las generaciones más chicas esa unidad y esas ganas de hacer cosas y de estar en muchos lados a la vez. Siento que vamos por el buen camino”. Además, Lucía dejó un mensaje para aquellas mujeres que quieran hacer arte: “Hay un discurso muy fuerte de que una tiene que ser suficientemente buena y si no sos tan buena, entonces no tenés que hacer determinadas cosas y yo creo que no. Mucho menos en el arte. Si una mujer siente que se puede expresar a través del arte que siga para adelante. Nunca jamás le vas a gustar a todo el mundo. Siempre van a hablar; lo importante es no quedarse con las ganas”.
Jennifer Cassarino

