Con Valentina Baracco, directora de la película ‘Ese soplo’, que se proyectará mañana en el Politeama

La directora cuenta que las cosas que se ven en la película son iniciativa del abuelo. Nada está armado o guionado. Las acciones y el relacionamiento entre ellos fue evolucionando en los diez años que duró la filmación.

El vínculo se transforma

Este viernes 26 de julio, a las 20 hrs., se presentará la película ‘Ese soplo’ en el Complejo Cultural Politeama, de la ciudad de Canelones. Se trata de un documental, un registro íntimo entre un abuelo y su nieta, que nace luego de que ésta decide irse del hogar que compartían. La entrada a la función es gratuita y con reserva previa al Whatsapp 092253382.

La película se proyectará en la Sala Atahualpa del Cioppo para todo público. Forma parte del Ciclo de Cultura y Accesibilidad, por lo cual contará con Lengua de Señas (LSU), subtítulos descriptivos y audio descripción. La historia relata el vínculo entre un abuelo y su nieta, luego de haber vivido más de veinte años juntos, porque la mujer decide independizarse y deja la casa en la que convivían. El proceso de filmación duró desde 2011 hasta 2021. El nombre de la película fue elegido por el abuelo, en referencia a la letra del tango ‘Volver’, que inmortalizara Carlos Gardel. HOY CANELONES dialogó con la directora del documental, Valentina Baracco Pena, sobre los detalles del mismo.

La realizadora Valentina Baracco Pena.

Razones

“La película nace con la propuesta de mi abuelo Fernando (Pena), de 88 años en ese entonces (hoy tiene 94). Nosotros vivimos toda mi vida juntos, desde que nací, hasta los 26, cuando decidí irme de la casa. Cuando le digo que me voy a mudar, él me responde con la propuesta de ¿por qué no hacemos una película juntos?”, relata Baracco. Agregó que “me dijo que él tenía muchas ideas y que podía rendir como personaje, pero que me necesitaba para hacerla porque no sabía cómo realizarla. Yo quedé sorprendida porque mi abuelo no es una persona cinéfila o que haya tenido algún tipo de vínculo con la actuación ni mucho menos”. La directora y coprotagonista señala que “como un acto un tanto egoísta decido seguirle el juego. Yo me estaba yendo de su casa y sentía culpa por dejarlo sólo y pensé ‘Le hago el gusto y me siento un poco mejor’”.

Proceso

Baracco habló sobre el proceso de filmación y del vínculo con su abuelo. En primer lugar dijo que “mi abuelo se enfrentó al desafío de usar una cámara porque él también filma. En ese filmar atravesamos como los últimos tiempos de convivencia, mi mudanza y el cómo regreso a su casa, solo a filmar la película”.

La realizadora explica que “para mí es una película en la que redescubro a mi abuelo, porque lo vi como nunca lo había visto a partir de la cámara y descubrí como muchas cosas de su personalidad. Lo conocí realmente”. Añade que “éramos dos generaciones que convivíamos, pero de una forma muy funcional y con la excusa de filmar compartimos otros tiempos”.

La directora sostuvo que las cosas que se verán en la película son iniciativa del abuelo. Nada está armado o guionado. Las acciones y el relacionamiento entre ellos fue evolucionando en los diez años que duró la filmación. Por ejemplo, se filmó a los perros que tienen como mascotas, a las plantas, hay un seguimiento exhaustivo de un nido de pájaros que se hizo en el fondo de la casa, y mientras transcurre el día a día dialogan sobre sus cosas, a lo cual la nieta manifiesta que “el vínculo se re configura en esta nueva forma de convivencia en la que yo ya no estoy en esa casa”. Dice también que la experiencia de hacer un documental junto a su abuelo fue “un aprendizaje para los dos. Mediante la película me di cuenta de que no nos conocíamos realmente, pese a haber vivido tanto tiempo. Filmando conocí lo que le hace feliz, lo que lo pone triste, hablamos de un millón de cosas. Hay una vejez sumamente activa que yo la aprendí en ese proceso”.

J.C.