¿A dónde vas, Martín?: Haciéndome un lugar


En esta nueva entrega del diario de viaje por Australia de nuestro compañero de redacción, nos enteramos de sus peripecias tras un trabajo y lo qué fue encontrando en el camino, entre otros asuntos.

Escribe: Martín Romego

Antes de venir a Australia sabía que podría estar un buen tiempo sin conseguir trabajo. Ahora las oportunidades empiezan a aparecer, con pruebas o alguna jornada más fija, y aunque sigo buscando algo más estable, definitivamente ayuda mucho. Según la información que tenía en lo previo, estar hasta un mes buscando o incluso dos era posible y para eso me apronté, porque además llegué en una época difícil para conseguir. Si bien hice alguna búsqueda en diciembre, no fue tan a fondo y me dediqué más bien a disfrutar de los lugares donde estaba, por eso mi actividad como tal empezó en enero. Claro está, tampoco es que el trabajo perfecto cae apenas empezamos a buscar, por eso es que también hay que prepararse para la frustración y las negativas. Llega un momento que la búsqueda del trabajo hay que tomársela como un trabajo mismo, dedicarle las mismas horas y el mismo esfuerzo que haríamos si tuviéramos un puesto fijo. Decirlo es mucho más fácil que hacerlo, pero realmente es así, porque si bien hay más oportunidades, uno se las tiene que generar.
Para que puedan tener una idea, hay varias formas de conseguir trabajo y todas pueden ser efectivas, pero en mi caso he conseguido todas las oportunidades de manera presencial. El ritual consiste en armarse un CV con tu experiencia laboral, imprimir varias copias y salir a caminar para entrar local por local a hablar con el manager del lugar o con una persona que pueda ayudarnos. Otra forma es la búsqueda online, por aplicaciones de trabajo e incluso Facebook o también los contactos personales que uno puede ir haciendo. Así fue que empecé a salir a caminar, tratando de cubrir diferentes puntos de la ciudad, para ir puerta por puerta y tratar de convencer a alguien de aceptarme.
Después de un tiempo tuve algunas pruebas, que básicamente consisten en ir a hacer el trabajo durante una hora o dos, para mostrar que podemos hacerlo. En mi caso, mi primera experiencia fue como barista en una cafetería ubicada en un lugar céntrico, donde cientos de personas pasan por su café y algo para comer entre la mañana y el mediodía. Otra oportunidad que tuve fue detrás de la barra en un restaurante y luego en una pizzería como mozo. En inglés se utiliza bastante un término que no tiene traducción directa al español, que es el de ‘all rounder’, una persona que tiene varias tareas en un local donde sirven comida. Esta persona puede recibir a la gente que llega al local, tomar las órdenes, llevar la comida a las mesas, levantar los platos, atender en la barra, ayudar a mantener el orden del lugar, entre otras cosas. En este puesto conseguí algunas horas en un restaurante de comida griega, que me van ayudando a mantenerme.
En este sentido, las horas que podemos trabajar dependen muchísimo de nuestra necesidad, de la del lugar y del tipo de local donde trabajemos, pero en promedio, con veinte horas de trabajo a la semana es más que suficiente para pagar la renta y los gastos. También depende muchísimo del lugar donde nos estemos quedando y lo que estemos consumiendo, pero el salario mínimo equivale a 23 dólares australianos la hora, que son $590. También hay que tener en cuenta que la mayoría de los lugares paga más que eso y los mínimos también pueden variar si son turnos nocturnos o fines de semana, pero con esas cuentas en Uruguay estaríamos haciendo $11.800 a la semana, con 20 horas de trabajo semanales. Otra diferencia es que la renta, la mayoría de los gastos y los salarios se manejan por semana, algo a la que hay que acostumbrarse.
De ahí es que vale la pena el esfuerzo de salir a buscar trabajo, de no parar aunque te digan que no unas cien veces antes de tener un “sí” o incluso un “capaz”, de salir de la zona de confort para trabajar en un área que por ahí no es la que nos apasiona. Por eso es que la frase de que venimos a “Hacer el trabajo que no quieren hacer ellos” o que “No haríamos eso en nuestro país”, no es tan así, porque la verdad es que los trabajos son muy bien pagos y si en Uruguay se pudiera cobrar eso por ser peón de construcción, mozo, cajero de supermercado, entre otros, sería otra la historia. Eso no quiere decir que todo sea mejor acá, ni mucho menos, hay miles de complicaciones y Uruguay tiene sus encantos, pero sí ayuda a tener una mejor experiencia mientras estamos acá.

1 comentario

  1. Felicito al Sr. Andújar por buscar una solución definitiva al tema de las grandes inundaciones en Santa y San Ramón, esto sucede con bastante frecuencia y nadie ha hecho nada! El tomar » el toro por los hastas» es la mejor decisión»! Esperemos que el Sr. Presidente y demás autoridades den el siii a la brevedad,no se puede seguir esperando » que caigan brevas»! Saludos y soluciones;

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