Estela López y el Merendero Charly Quaglia (ex La Cantera): doce años con los más pequeños

A pulmón

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Estela López recibe de manos de Jorge González, integrante de La Barra de Canelones, algunos de los juguetes recolectados.

Estela López, responsable del Merendero Charly Quaglia, ubicado en el barrio La Cantera, ‘La cantera’ conversó con HOY CANELONES sobre su trabajo al frente de un enclave fundamental para los niños más desprotegidos en la capital departamental.

Aunque desde hace algún tiempo se llamada Merendero Charly Quaglia, muchos lo siguen llamando Merendero la Cantera. Este espacio surgió en el año 2002, en medio de la grave crisis social y económica que le tocó atravesar al país. Ante el triste panorama que vivía su querido barrio La Cantera’, debido a las constantes inundaciones y a la extrema pobreza, Estela López tuvo la idea ayudar a los niños brindándoles una taza de leche caliente y algo para comer. Hoy, doce años después, Estela sigue trabajando con el mismo esfuerzo, amor y dedicación que para aquella primera merienda.

La idea

Emocionada, Estela recuerda cómo fue que se le ocurrió la idea de formar un merendero para atender a los niños del barrio. “En este barrio siempre hubo muchos niños. Es una zona con muchas necesidades, muy afectado por las inundaciones y la pobreza. En ese entonces yo veía que los niños andaban descalzos, sin abrigo, pasaban en la calle sin comer y eso me partía el alma. En ese mismo momento, además, personalmente estaba atravesando una situación muy difícil debido al fallecimiento de mi marido. Entones, a partir de la realidad que veía en el barrio y por mi situación personal, se me ocurrió hacer algo por los chiquilines y le dije a una sobrina que quería darle una taza de leche caliente y algo para comer a los niños. Yo tenía un espacio en el fondo de mi casa, una especie de galpón, y allí instalé el merendero”, nos cuenta.

Haciendo camino

El comienzo no fue fácil, ya que todos los gastos corrían por cuenta de la dueña de casa. Poco a poco, el merendero y la obra que realizaba Estela se empezó a conocer y algunas personas comenzaron a colaborar. “Al principio recibí el apoyo de Luis Malacrida, dueño del supermercado Multisur, del cual yo era clienta”, dice. “Después me contactaron con un uruguayo oriundo de Aguas Corrientes, que estaba radicado en Australia. Él se acercó, vio cómo funcionaba el merendero y entonces me dijo que se iba a contactar con un grupo de uruguayos radicados en Australia y que iban a ver cómo nos podían ayudar. Desde ese entonces, un grupo de uruguayos radicados en Australia, llamado ‘Los uruguayos del Parque’, colaboraron año a año con el merendero. Ellos juntaban plata y luego hacían un pedido en el supermercado y nos mandaban los insumos necesarios para la merienda. El flete del pedido siempre me lo donó Fernando Carrión”, agrega.

Desde aquel primer día

Estela rememorara que “cuando arranqué todos los gastos corrían por mi cuenta. El primer día la leche la serví en el comedor de mi casa, porque eran poquitos, y después se fue corriendo la voz y cada vez empezaron a venir más niños. Llegaron a venir 120 y actualmente asisten 80 niños”.
Al seguir con el relato de la historia del merendero, Estela dice que “desgraciadamente, un día Charly Quaglia, el gran colaborador del merendero, que residía en Australia, falleció. Entonces quedé preocupada pero nunca me faltó nada gracias al gran apoyo recibido de Fernando Carrión, Gustavo Clavijo, Darío Pedraja, las damas del Club de Leones y la Academia de Choferes el Chufle’s, entre otros”.

Los vecinos

Estela López destaca el apoyo de los vecinos que se acercan con donaciones de todo tipo. “Por suerte recibimos numerosas donaciones. Hace poco nos faltaba azúcar y nos llegó una gran donación de La Barra de Canelones. Cuando ellos se enteraron que yo no tenía azúcar, comenzaron a hacer una campaña que tuvo una gran repercusión. Actualmente, la gente sigue viniendo a traer azúcar. Solo tengo palabras de agradecimiento con la gente que colabora con el merendero. Todo eso es para los niños”.

Funcionamiento

El Merendero Charly Quaglia funciona todos los fines de semana. ‘Lo de Estela’, como le dicen los pequeños, es más que un merendero, es un lugar de contención y educación para el niño. “Los fines de semana los niños empiezan a venir temprano, a eso de las 14.30 ya hay niños en la puerta. Muchos vienen temprano para ayudarme. Me da felicidad compartir con los niños, ellos me alegran y me llenan de vida”, cuenta Estela, quien además destaca el gran apoyo y colaboración que recibe de los vecinos y de algunos particulares. “Por suerte, desde hace un tiempo acá no falta nada gracias a la gente de Canelones. Todo lo que llega es para los niños”.

Lejos de la Intendencia

Estela López manifiesta su malestar con la Intendencia de Canelones. “Desgraciadamente no cuento con el apoyo de la Intendencia”, dice. “Yo milité por más de treinta años con el Frente Amplio y ellos me conocen, saben la obra que hago. Son ellos quienes tienen que acercarse y ver qué es lo qué preciso. Yo no soy la que tiene que ir a pedirles. El otro día me encontré con un funcionario de la Intendencia y le dije que sentía vergüenza porque en estos años que el merendero lleva de vida nadie se ha acercado a preguntarme si necesitaba algo. A los pocos días, fueron a mi casa a llevarme cinco kilos de azúcar, cinco litros de leche y un kilo de cocoa. Un kilo de cocoa la gasto en un día. No mandaron nada para lo que es el merendero sino como para decir: ‘Cállate la boca’. Me duele decirlo pero todo esto se hace con la ayuda de la gente”, relata.
Estela López es un ejemplo de solidaridad y de entrega. Los niños la ven como una abuela y para ella, ellos forman parte fundamental de su vida. “Me llenan el alma. Me encanta compartir con ellos. Son parte de mi vida”, cuenta.

Día del niño

Más de doscientos niños asistieron a la fiestita del Día del Niño realizada en el merendero. Estela le entregó a cada niño un regalo. Cabe recordar que ‘La Barra de Canelones’ realizó una campaña de recolección de juguetes en la ciudad de Canelones. La respuesta de los vecinos de la ciudad fue más que satisfactoria.

Ma. Eugenia Núñez