Nutrición y ambiente

Escribe: Paloma Vanoli Imperiale (*)

Se estima que, a nivel mundial, entre un tercio y un cuarto del total de los alimentos producidos para consumo humano se convierten en desperdicio. En Uruguay, más de 250.000 personas sufren inseguridad alimentaria, a la vez que se desperdician 125 millones de frutas y verduras al año. 

Podemos relacionar los alimentos de baja calidad nutricional con aquellos que inciden de mayor forma en el ambiente. Cuanto más procesos e ingredientes tenga un alimento, más desechos genera. Esto quiere decir que calidad nutricional e impacto ambiental están correlacionados negativamente, porque ya hemos dicho en otras entregas que, cuantos más ingredientes tenga un producto, menor calidad nutricional tiene. 

Por ejemplo, cuando elegimos preparar un puré instantáneo en vez de uno casero, las consecuencias no son únicamente nutricionales (dados por la pérdida de fibra y nutrientes acompañado del agregado de ingredientes de baja calidad nutricional). Esta decisión también trae consecuencias ambientales. Es incomparable la contaminación que provocó realizar este puré instantáneo de forma industrial (por su proceso de deshidratación a gran escala y conservación química) en comparación a una simple cosecha de papas. 

Pero este tipo de productos no solo generan impactos ambientales en su cadena de producción sino también luego de consumidos, y esto fundamentalmente por los materiales de packaging utilizados para su venta y conservación. Un estudio reciente de la revista Nature Sustainability señala que los envoltorios de comida y bebida son la principal fuente de basura en los océanos. Entre los principales residuos encontrados están las bolsas de un solo uso, las botellas, los envases de comida y los envoltorios.

Un dato curioso es que las empresas de agua utilizan más plástico en sus botellas, además de aumentar el diámetro de sus tapas, porque le da una sensación de ‘mayor calidad’ y ‘más sano’ al consumidor.

En las góndolas del supermercado existen alimentos vinculados a la explotación laboral, maltrato animal, deforestación de tierras, cambio climático y contaminación de océanos. Es importante tomar conciencia de que nuestro actuar vale mucho. Cada vez que decidís comprar a granel, ir a la feria con tu bolsa de tela, comprar alimentos al por mayor y evitar plásticos de un solo uso, estás haciendo la diferencia. 

(*) – Licenciada en Nutrición, estudiante de la especialización Nutrición en Enfermedades Crónicas No Transmisibles de la UdelaR.

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