Con Alberto ‘Mandrake’ Wolf, previo a su presentación en Médanos de Solymar

Este viernes 7 de enero, Mandrake Wolf se estará presentando en el Espacio Babilonia, en Médanos de Solymar, como parte del programa ‘Música en la arena’.

El espectáculo será en formato de dúo, presentándose en la oportunidad junto a Nacho Iturria, que lo acompaña siempre en formato de banda con Los Druidas. Será un verano movido para Mandrake, que se estará presentando también en Santa Ana, en Colonia, Punta del Diablo y Fray Marcos, para luego encarar hacia el estudio con la intención de grabar un nuevo material. Sobre esto y el presente de la música en general dialogó Mandrake Wolf con HOY CANELONES, en la previa a su presentación en suelo canario.

¿Qué espera de esta presentación en el ciclo ‘Música en la arena’?

Es un lugar que ya hemos ido varias veces a tocar. Es impresionante el clima que se logra ahí, entre los pinos, muy lindo para tocar música. La gente va muy concentrada a escuchar. Ahí toco con Nacho Iturria, el guitarrista de Los Druidas, con el que hace tiempo estamos tocando juntos, con un repertorio de toda mi carrera, desde los primeros discos hasta los últimos… y está bueno: nos encontramos con una cantidad de canciones, que está bueno como quedan a dos guitarras.

¿Ha tenido la oportunidad de volver al contacto con el público de mayor manera?

Gracias a Dios, sí. Hemos tocado mucho y ha sido muy lindo encontrarse con el público. Por suerte parece que volvemos a la normalidad, aunque hay algunos aforos que no se arreglan, pero de a poquito se irá acomodando. Antes, para los músicos era difícil, ahora peor todavía, siempre acostumbrados a remarla. Está mejor la cosa pero fueron un par de años bastante complicados para nosotros.

¿Luego de esta presentación qué se viene?

Estamos con Los Druidas pensando en un disco nuevo. Ya tengo las canciones. Lo distinto es que dentro de esos temas es una especie de suite, que se interrelacionan seis o siete canciones entre sí. Si fueran las viejas épocas del vinilo, sería todo un lado esta suite con siete movimientos. Estamos contentos con eso. Ahora terminan las vacaciones y empezamos a ensayar y a grabar.

¿Fue algo buscado o se dio así?

No, se dio así. Fue en la pandemia que estaba componiendo y de repente vi que las canciones estaban interrelacionadas y digo ‘Pah, mirá, esto es algo nuevo, una cosa distinta’… y con Los Druidas empezamos a verlo. Les gustó y estamos trabajando en eso.

¿La pandemia afectó en su forma de escribir o de componer?

Claro… Esta suite salió de eso, es hija de la pandemia. No tenía mucha cosa que hacer y me puse a componer. Es lo que tiene de bueno siempre tener un instrumento al lado. La magia de la música es que siempre estás ahí, haciendo cosas; estar con el instrumento siempre te ayuda en estos momentos de tanta incertidumbre, tanta angustia. Con la familia, una guitarra y teniendo para comer ya está.

¿Le dio la oportunidad de escuchar nueva música?

La verdad que sí. En la pandemia claudiqué, porque era un poco anti-Spotify y me ganó porque descubrí cosas increíbles, o cosas que tenía de nombre pero no conocía. Tenía tiempo y exploré ese tipo de música que conocía más o menos. Eso estuvo bueno y me hice un poco adepto a Spotify. Está bueno en el sentido en que tenés todo más o menos ahí. A mí me gustan los discos, ver las tapas, no me gusta escuchar así, tipo ruleta rusa. Como músico me encanta hacer discos y parece que ahora la gente saca singles, con una canción, que capaz que le funciona pero no es mi concepto de la música.

¿Cómo evalúa el presente de la música uruguaya?

Hay muchas cosas que están buenísimas, como siempre: compositores veteranos que están haciendo siempre canciones buenísimas, tipos de mi generación que siguen haciendo cosas buenísimas, gente más joven también. Hay otro lenguaje, algo que no llama demasiado la atención, porque cuando uno escribe una canción la escribe para estar bien con uno mismo. Ahora se escriben canciones para determinado público o hinchada. Hay un nuevo fenómeno que son las redes sociales, muchos artistas que se graban y tienen mucha interacción con el Instagram o Twitter. Es una nueva expresión que yo no entiendo mucho. Nunca me gustó decir que todo tiempo pasado fue mejor, pero sí veo que últimamente, sea Sting o Mandrake Wolf, la industria musical está en complot contra los músicos y cada vez está peor. Siempre fue negocio la música, pero cada vez entran menos los músicos en la jugada.

Martín Romego