Estudiantes de la UTU de Canelones desarrollaron un videojuego para las Olimpíadas de Ceibal

Los estudiantes de la Escuela Técnica Canelones encargados de desarrollar el videojuego Geo-manía.

El grupo de Segundo Año del Bachillerato de Informática de la Escuela Técnica Canelones (UTU) desarrolló un videojuego que une a la geometría con la programación y los automóviles.

El videojuego lleva el nombre de Geomanía y nació como una propuesta para que las clases sean más entretenidas. En la plataforma, un auto recorre pistas diferentes y debe pasar las curvas de una manera muy precisa. Si el jugador pierde, debe responder correctamente una pregunta relacionada con la geometría para continuar en la pista. 

Los jóvenes presentaron la idea en las Olimpíadas de Robótica, Programación y Videojuegos, del Plan Ceibal, y pasaron de ronda. El videojuego final todavía sigue en desarrollo. Será presentado en la muestra de fin de año de la UTU. Varios estudiantes del Bachillerato de informática conversaron con HOY CANELONES sobre la participación en las Olimpíadas del Plan Ceibal y el videojuego Geomanía. 

Entretenido 

La idea principal del proyecto era aprender Geometría de una manera entretenida, cercana al Bachillerato de Informática. “Desviamos un poco el tema principal de las olimpiadas, que era resolver un problema de transporte, y decidimos hacer un videojuego de geometría con un vehículo”, comentó Nicolás Filipovich, estudiante del Bachillerato de Informática. “Programamos un juego de autos en el que tenés que estar constantemente dándole al punto exacto para doblar la curva”, explicó. 

Los jóvenes tenían experiencia en programación, pero no estaban metidos específicamente en el mundo de los videojuegos. “Teníamos una idea de cómo programar un juego, o al menos hacer un código básico. Fue una buena implementación para mejorar la experiencia educativa y aprender Geometría mediante un juego”, destacó Ramiro Barreiro, otro de los estudiantes. 

En equipo 

El grupo se dividió en subgrupos e hizo un verdadero trabajo de equipo. Ignacio Naulart, otro de los participantes, contó que un subgrupo se encargó de la música, el otro de la programación y el tercero del diseño de las pistas y los autos. 

El profesor referente, Santiago Vigo, aportó en la parte de Matemática. “Todo el programa interno tiene una matemática que tiene que ser justa para que el auto vaya en cierto ángulo”, explicó Gonzalo Acosta, otro de los estudiantes, que además se encargó de componer la música, una buena pieza que acompaña el juego. 

Además de avanzar en la programación y aprender geometría, la experiencia de trabajar en conjunto fue más que enriquecedora. “Fue un sentimiento de compañerismo que siempre estuvo, y el empeño que cada uno de nosotros le pusimos. Cada uno aportó con su grano de arena y eso fue lo más lindo. No fue un trabajo de uno o dos sino un trabajo de todos”, valoró Ramiro Barreiro.