El trío Cuello Brothers se presenta este miércoles en el Complejo Cultural Politeama

Este miércoles 20 de octubre, a partir de las 20 hrs., los Cuello Brothers se presentan en el Complejo Cultural Politeama-Teatro Atahualpa del Cioppo, de la ciudad de Canelones.

El trío de hermanos (Andrés en bajo, Sebastián en guitarra y Rodolfo en batería) se estará presentando junto a Líber Galloso en el saxofón, con un espectáculo de música instrumental, incluyendo temas propios y un homenaje a Miles Davis. En diálogo con HOY CANELONES, Sebastián Cuello se refirió al espectáculo, así como a la suerte de poder hacer música entre hermanos y del presente de la escena musical en pandemia.

¿Qué expectativas tienen para el toque?

Para nosotros siempre está bueno juntarnos porque, en realidad, somos hermanos pero a veces pasa un tiempo que no nos juntamos o no tocamos. De repente aparece una propuesta y vamos con lo nuestro. En este caso, la idea es grabar audio y video para tener un registro y poder moverlo en un festival de música instrumental, o donde sea. Por lo menos que pongas Cuello Brothers en YouTube y te aparezca algo medianamente prolijo. El teatro está buenísimo; por suerte he tocado unas cuantas veces y es relindo poder tocar acá en el pueblo, después de toda esta pandemia.

¿Cómo manejaste la parte más complicada de la pandemia?

Viste que en un momento no se puede tocar, no se puede salir, no se puede hacer nada y todo el mundo empezó a hacer sus streamings, sus videos caseros, a conectarse en Instagram y hacer vivos. Yo hice un poco lo mismo. Con mi hermano Andrés estamos en La Teja Pride y en plena pandemia grabamos un disco que va a salir ahora, con siete u ocho canciones. Fue grabado en dos días. Fuimos para una casa en Maldonado, estuvimos los dos días encerrados repartidos por el living y grabamos todo en vivo, con posibilidad de algún canal para pinchar si alguno la embarraba mucho. Van a ir saliendo videos junto con las canciones. Eso fue en plena pandemia, que no había nadie, pero además arrancó, hicimos una fecha y después se encerró todo el mundo de vuelta un año más. Por suerte ahora se empezó a mover un poco, pero tiene sus pros y sus contras.

Sirvió para componer, por ejemplo…

Claro, le doy más tiempo. A mí el género canción también me gusta mucho y escribo letras. En algún momento encontraré el lugar para hacerlo, porque por lo general voy a tocar a pubs o boliches, donde el público exige otra cosa, entonces uno aprovecha para hacer sus cosas. 

¿Cómo evaluás el presente de la escena musical en Canelones?

Yo siempre estuve en el lado de la música, capaz que me preguntás de otra cosa, que yo no tengo idea y hay tremenda movida. Lo que veo es que hay un montón de propuestas musicales. Hay muchas por las posibilidades que tenés ahora, que son miles, porque hay mucho más acceso a la tecnología, a instrumentos. Por ahí hay que remar más con la concurrencia, en todos los pueblos es parecido y depende de la propuesta, pero el otro día vino Leo Maslíah y vendió dos entradas. No hay un interés masivo por concurrir al teatro. Es una época relinda porque si haces una canción, la subís a cualquier plataforma y si a la gente le gusta, hay algunas que tienen miles de millones de visitas. Hay cosas que me gustan acá en la vuelta, hay chiquilines que están haciendo cosas buenísimas, hip hop, bandas de rock… Hay propuestas muy buenas y mucho más que en otra época.

¿Cómo es hacer música en familia, entre hermanos?

El otro día me preguntaron también en una notita y decía que puede resultar un poco más fácil. Puede ser más fácil o más difícil, dependiendo del estado de ánimo de la familia. Lo que tiene es que la conexión es distinta a la que podés llegar a tener con otro, aunque capaz que tocás con un amigo hace doscientos años y también puede pasar. Nosotros somos hermanos, siempre tocamos, en mi casa siempre hubo música, un instrumento. Empezamos tocando Andrés y yo, que somos los más grandes, y el más chico, que es el batero, siempre estaba ahí viendo qué pasaba, en la vuelta. Cuando funciona tiene una cosa que está buenísima, porque es algo de sangre, que tocando con otras personas es difícil conseguir.

¿Hay competitividad?

No. Cada uno aporta, desde su lugar lo que quiere y ahí lo discutimos entre todos. Viene uno y dice ‘Tengo un tema’ y también se respeta, pero nunca nos pasó. En todo proyecto la idea es aportar para que funcione, no es que voy yo, acá hago el solo de guitarra y salgo con una peluca y qué sé yo. Que funcione como cualquier colectivo, cada uno aporta, se discute, viene por ese lado por suerte, sino capaz que ni funcionaba.

Martín Romego