Con Franny Glass, previo a su presentación de este sábado en el Complejo Cultural Politeama

Este sábado, Franny Glass (Gonzalo Deniz) presentará, en el Complejo Cultural Politeama-Teatro Atahualpa del Cioppo, de la ciudad de Canelones, su disco ‘Canciones de amor para el fin del mundo’.

Será la primera aparición del artista con su proyecto solista en el escenario canario, aprovechando la oportunidad para traer a su banda completa, acompañando a su quinteto tradicional con vientos y cuerdas. El de mañana será un paso más en este ciclo para el artista uruguayo, que se ha propuesto presentar el disco en varios puntos del país, con una gira por el interior que escapa de lo normal para su experiencia. De ese y otros temas habló el cantautor con HOY CANELONES. 

¿Qué tan especial es presentarse en Canelones y con la presencia de público?

Es una instancia relinda por ir al Politeama, por salir de Montevideo. A mí me gusta pensar en el circuito, no solo acotado a Montevideo sino que siempre que podemos salir lo hacemos y no siempre es fácil llevar a toda la banda. Entonces es especial. Venimos de tocar dos noches en La Trastienda, bien ensayados, con la experiencia en vivo para poder llevarla para ahí. Como te decía, hay varias cosas que confluyen para llevar a todo el equipo. Siempre trato de llevar a todos lados el show en vivo, pero no es fácil. Por suerte, tenemos el apoyo de los Fondos Concursables, tenemos la gira hecha, vamos a ir a Maldonado, a San José, estuvimos en Colonia la semana pasada… Para el tipo de banda que armé para el disco, este tipo de espectáculo que estamos haciendo, que no hemos tenido tanta oportunidad de tocarlo en vivo, el Politeama es como ideal. Salir de Montevideo a seguir presentando el disco en las condiciones ideales es como un sueño y, por otro lado, el proyecto de hacer un ciclo es escaparle al círculo vicioso de hacer un disco. Lo presentás una vez sola, el día más importante, y no hay un ciclo establecido. Por eso salió la idea de tocar un poco el disco hace un par de años, e ir a Canelones es como una ampliación de esa idea.

¿Cómo se han encontrado en estas actuaciones como banda?

Muy bien, porque con todas las intermitencias que hubo por la suspensión de los espectáculos públicos, en La Trastienda sentimos que se consolidó lo que venimos trabajando desde 2019. La primera instancia del ciclo fueron como ensayos abiertos, nosotros aceptándonos en el escenario, agarrando rodaje… Tuvimos la instancia de grabar el disco, que fue casi en vivo, y algunas pocas presentaciones. Entonces, en La Trastienda fue un escenario bastante adecuado para la banda, la iluminación (Lucía Rubbo), el sonido (Luis Angelero) y se consolidó el espectáculo de manera integral. Tanto las canciones nuevas como los arreglos de las canciones viejas, están pensados desde este formato de banda. Habiendo tenido esa experiencia le da un plus a esta instancia de volver a presentarnos frente a otro público, en otro departamento, con la posibilidad de que se transmita y que lo pueda ver cualquiera desde donde sea.

¿Cómo se maneja esta mezcla entre lo virtual y lo presencial?

Venimos desde tanta virtualidad que en este caso es un agregado. Nosotros preparamos esto para las personas que nos vayan a ver y el sentido lo cobra cuando es en vivo. En todo este tiempo podríamos haber generado un toque virtual y no lo hemos hecho, porque por delante está el encuentro real y la experiencia real. Lo primordial es el encuentro cara a cara y lo que transmite lo presencial, que es insustituible, pero yo hace dos años que no he salido de Uruguay para tocar, como casi nadie lo ha hecho. Antes iba seguido a Buenos Aires a tocar, a La Plata, a Chile, a Brasil, y el agregado de que lo puedan ver personas desde cualquier lado es interesante porque puede ser la presentación para ellos. 

¿Cómo ves esta vuelta a los escenarios?

Creo que era algo realmente necesario porque veníamos corriendo un poco de atrás está reapertura. Las restricciones han sido mayores para el ámbito cultural y de espectáculos, en comparación con las demás actividades, que están con aforo casi normal, cuando la música sigue en un 30%. Estamos con mucho entusiasmo de vibrar con la música en directo y también es primordial por el trabajo. Todavía estamos en la mitad, pero se viene mejorando y con eso las condiciones de trabajo son mejores. Nosotros tuvimos que hacer dos Trastiendas para lo que sería una noche de trabajo, entonces tenés que trabajar el doble. Por otro lado, con el aforo reducido hay una idea de que todo se agota, todos los espectáculos están agotados y dan una idea errónea de que no dan abasto.

Entre tantas cosas malas… ¿la pandemia sirvió para algún proceso de crecimiento para la banda o a nivel personal para componer?

En cuanto a lo que es colectivo y cultural ha sido muy malo, pero para la introspección ha dado sus frutos. Siempre existe, en los artistas que grabamos discos, un desfasaje porque cuando llegás a publicar tu disco para vos es el final de un proceso, pero para el público es el comienzo, cuando finalmente conocen en lo que estuviste trabajando. Creo que con la pandemia eso se acrecentó. En setiembre tuve que mentalizarme para ponerme de vuelta en el lugar en el que compuse este disco, pensar en el personaje escénico que pensé para estas canciones y después, una vez que volvimos a ensayar y nos metimos por dentro del proyecto, ya anduvo. Claro, en mi temporalidad cotidiana ya empezaron a aparecer nuevas canciones.

Martín Romego