El Club Social Canelones vuelve a abrir hoy para 150 personas, en la víspera de su 85º aniversario

Esta noche, a partir de las 00 hrs., el Club Social Canelones vuelve a abrir sus puertas con un evento muy especial por muchas razones.

Además de regresar a la actividad tras varios meses, la reapertura se produce en la víspera del aniversario de la institución, ya que el 25 de agosto cumple 85 años, en el marco también de una noche especial para nuestro país. 

Según le contó a HOY CANELONES Diego Hernández, vocero del Club Social, la propuesta estará reuniendo a ciento cincuenta personas que ya adquirieron sus entradas y podrán estar ubicadas en sus respectivas mesas con sillas. La gala irá hasta las cinco de la mañana, habiendo intervalos de cuarenta minutos para poder bailar y otros veinte para descansar cortando la música. Si bien la reapertura se dará puntualmente para esta noche del 24, por ahora, desde la institución se espera que se continúe con este protocolo para un futuro, como ya se ha anunciado en otras partes del país. Hernández fue muy claro en que hay planes para el futuro, pero que siempre se tomarán al pie de la letra las medidas indicadas por las autoridades nacionales.

El evento se da en el marco de la Noche de la Nostalgia y del aniversario del club. ¿La propuesta se va a volcar hacia alguno de los dos?

En realidad eso ha cambiado porque el Club Social fue característico por su baile el 24 de agosto, pasando música de los 70, 80 y hasta 90, pero esas generaciones ya dejaron de asistir. Hoy van los hijos o los nietos de esa gente y son generaciones que a esa fecha la buscan como un día para salir pero no con la connotación de años anteriores. Estamos hablando de muchachos que en su mayoría están entre los 20 y 25 o 30 años, entonces la propuesta musical tiene que estar acompasada a esa gente. Cuando yo estuve en la comisión directiva del club, llegamos a organizar eventos destinados a la gente que estaba más afín con la tradicional noche del 24, pero con el paso del tiempo fue cambiando.

¿Cómo ha sido el proceso para la institución en esta pandemia?

El club, después de decretada la emergencia sanitaria, fue el primer lugar en cerrar y fue de los últimos en abrir el 21 de agosto del año pasado. Después tuvimos que convivir con una realidad marcada por protocolo, que fue cambiando porque en un principio no había restricción horaria, después se pasó a las doce de la noche y por el perfil que nosotros manejamos nos jugó bastante en contra; entonces tuvo que tratar de manejarse con poco público. En el verano el horario se abrió a las dos de la mañana, que nos ayudó un poco, pero en marzo otra vez se bajó y se hizo inevitable cerrar a fines de mayo. Con el protocolo, el proceso de vacunación y la reducción de los casos, permitió flexibilizar y este 24 es una muestra de eso.

¿Qué significa la reapertura, justo en esta fecha?

Para nosotros significa mucho porque fue un año muy duro, muy difícil desde todo punto de vista. Las disponibilidades económicas del club se redujeron muchísimo, porque tuvimos costos fijos que pagar más allá de la gente que fuera al lugar. Tuvimos que enviar personas al seguro de paro. Entonces, para nosotros, es fundamental poder abrir porque estamos muy asociados a la cultura y somos generadores de eventos y nos vimos muy castigados. La institución sufrió muchísimo económicamente y, de hecho, estamos en una situación muy complicada. Necesitamos volver a trabajar, ni hablar por la institución en sí, que es un lugar de esparcimiento y genera cultura, pero además necesita que la gente pueda empezar a ir a las actividades más multitudinarias porque el Club Social es una institución sin fines de lucro, pero necesita recursos para hacer actividades. Siempre hemos cumplido los protocolos a rajatabla y hemos sido rehenes de una forma de funcionar que es cumpliendo todas las disposiciones. Parece mentira pero nos jugó en contra porque hacer cumplir todo, hizo que mucha gente no fuera al club y una cosa es la parte económica y otra la parte sanitaria. No dejábamos sentar más de cuatro personas por mesa, no dejábamos estar parados, no se podía circular mucho y ni que hablar que no se podía bailar. Eso hizo que la gente no fuera y, finalmente, tuvimos que cerrar con todo el dolor en el alma y todo lo que eso significa económica y emocionalmente. Para nosotros significa mucho y más que sea en las vísperas de su aniversario, porque el Club Social cumple 85 años, es una institución de muchos años, un ícono de la ciudad y espero que esta apertura sea definitiva, un abrir para no cerrar.

¿Se piensan actividades para el futuro o formas para volver a atraer a la gente?

Con lo que vimos el otro día, te puedo asegurar que si se flexibilizan las medidas en cuanto a aforos, la gente viene sin que la llamen. De todas maneras, en el Club Social, la experiencia de disco y pub, se hace a través de Tan Tan Disco Pub, y hay toda una campaña de comunicación a través de las redes sociales, que son las que convocan a las personas. Hay toda una grilla de actividades tradicionales que sobre la base de una apertura se van a ir generando, pero todo eso después de que las autoridades vayan disponiendo que se pueden generar actividades para el público. Hay un montón de cosas que en su momento se planificaron y no se pudieron hacer que, bastaría con un permiso para generarlas, como el Ringo de los domingos, los bailables, el pub, actividades afuera.

Muchas veces se dice que ha habido un cambio, que la gente antes estaba más identificada con la institución… ¿Lo ve de esa manera?

Hay una realidad, que, por ejemplo, yo me hice socio del club con 15 años, (cuando) había que anotarse en una hojita de papel para jugar al ping pong. Nos anotábamos en una lista, eran dos mesas hechas con tablas encima de dos mesas redondas y hacíamos fila para jugar. Desde hace muchos años tenemos una mesa profesional de ping pong y es muy poco lo que juegan. Eso es porque la vida cambió, los hábitos cambiaron, las costumbres. Antes era un punto de reunión todos los días, iban a jugar a las cartas, al ajedrez; entonces, claramente el hecho de que te puedas comunicar con un aparatito hace que pierdas contacto físico. De todas maneras, siempre hemos tratado de apostar a generar actividades que necesitan del encuentro presencial. Para hacer una idea, cuando se cerró el 13 de marzo del año pasado, estábamos sin duda consolidados como un lugar para bailar en la ciudad de Canelones. Son distintas formas de generar pertenencia a un lugar.

Martín Romego