“La familia, como dice la Constitución, es la base de la sociedad”
Dialogamos con Monseñor Sanguinetti en el marco de una semana especial como es la actual Semana Santa, Criolla o de Turismo. Para los católicos son días de reflexión, en los que se recuerda la muerte y resurrección de Jesucristo.
Antes de Semana Santa usted dijo en un mensaje que no debería haber “tanto pan y circo”, ¿a qué se refería?
“Pan y circo” es una expresión que utilizaban los romanos cuando entretenían al pueblo, regalando el trigo barato y entregando el circo que era la fiesta, el Coliseo y el espectáculo. El hombre necesita comer y también festejar con la comida porque tiene un bien. También necesita distraerse. Ahora, en nuestra sociedad parece que lo que hay que entregar es entretenimientos, comidas variadas y diversión. El hombre no puede ser solo eso. Diversión es división, separar. Entretenimiento es algo entre medio. En algunos tiene que estar la importancia de la vida. Me refiero a la cultura en general. No es posible que haya días para todo (comercialmente). No hay un día en que digamos ‘Vamos a parar y pensar todos juntos’. Eso no se puede hacer.
¿Hay mucho “pan y circo” en la sociedad uruguaya?
Sí. Nos pasamos hablando básicamente de eso. ¿Existe algún programa que usted escuche sobre la muerte? Pero la muerte, muerte. No el ‘cha-cha-cha-cha’ (imitando a una ametralladora), sino un programa sobre el pecado, el mal, sobre enderezar la vida, las virtudes. Es una sociedad que dice que quiere educar pero si no educa en eso no se educa el hombre. Lo que pasa que al querer poner como base que todo es relativo, se hace casi imposible, entonces queda el pan y el circo.
¿Qué espera en este último año electoral?
Los obispos sacamos un comunicado. Hay preocupaciones que son comunes y algunas que se acentúan como la educación. Pero la educación en todo sentido. Por supuesto que hay que saber multiplicar y escribir sin faltas, sino no hay posibilidades de trabajar. Y la educación del hombre en el ejemplo de la castidad. ¿Cómo se educa a un muchacho sin dar valores morales?, ¿El valor moral en qué se sostiene? Tiene que haber un orden. Se supone que hay algo objetivo. Si es solamente porque yo quiero que las cosas se vuelvan buenas, entonces estamos en el mundo de los locos y ahí no hay educación. La familia, como dice la Constitución, es la base de la sociedad. Se tiene que proteger la familia y no entrar en la dimensión económica.
¿Por qué la gente se divorcia tanto hoy?
Como todo fenómeno, es complejo. No es la casuística individual porque depende de muchas cosas. Pero ciertamente creo que se ha devaluado la institución matrimonial, culturalmente en la educación y en el mismo estado. Si usted quiere ligarse con una persona que es su mujer, digo que tiene que ser un contrato que me ligue más, no lo puede hacer. Porque el único contrato es ese que hay, tan light. Se podría proponer el que quiera ese contrato tan light, pero el que quiera también que tenga más consecuencias porque quiere darse más y comprometer su libertad, que también pueda darse. Que sea un modo de un cierto pluralismo a que ayude a ver que hay un matrimonio más en serio, el que implica mayor seriedad. Al menos en el intento de traer a los hijos, en un ámbito más seguro o estable. Eso forma parte de las responsabilidades. Ahora la presencia de más divorcios es un fenómeno cultural, mucho más masivo, que viene de Naciones Unidas. Es toda una agresión para imponer el aborto y todas formas destructivas de la sexualidad.
Pero hay gente que está de acuerdo y apoya estas decisiones, estando de acuerdo con los temas como el aborto y no solamente pasa por una decisión de los políticos.
Supongo que hay gente que apoya, mucho o poco. Al menos el mínimo apoyo es porque no reaccionan. También hay evoluciones culturales. Algunos dicen ‘Porque yo lo quiero’ ya está bien. Entonces es una visión de la libertad casi loca. Porque en el fondo, a pesar de que se diga que todo es por cuestiones económicas, el combate cultural en el buen sentido, la lucha por imponer ideas es parte de la existencia humana.
El año pasado se votó la Ley sobre la legalización de la marihuana, ¿esto usted lo ve como un posible daño o fue una decisión acertada del Gobierno?
Le digo la verdad: no tengo un pensamiento absoluto. No sé si con esa Ley va a haber menor o mayor dependencia del narcotráfico. Me parece difícil porque las drogas son muchas, pero es muy opinable. Me parece, por otra parte, muy raro que sea el Estado que se esté ocupando de eso. Es un fenómeno complejo. La verdad no tengo una posición única.
Con respecto a los jóvenes, ¿cómo es la concurrencia de ellos a la Iglesia?
Vienen menos que en algunas épocas. Vamos a decir también que en otros tiempos la parroquia en los pueblos era el único centro social y eso se acabó. Hoy hay jóvenes que asisten y son menos estables. No sé si antes eran más estables, porque era la única cosa que hacían. Pero hay jóvenes que luchan, quizás se les da pocas armas desde el principio. Hay muchos jóvenes heridos, con experiencias difíciles que no son para vivirlas desde los 14 o 15 años. Pero están los que buscan, se levantan, que luchan por su vida, estudian, trabajan.
¿En qué incide que el Papa Francisco sea proveniente de esta zona del mundo, cercana a Uruguay?
En su forma de comunicación. Lo veo en Europa, que a veces quedan asombrados como el Papa sale y está con la gente. Nosotros (en esta región) tenemos ese estilo. Salimos a la puerta de la Iglesia a saludar en cada misa. En cambio allá, en el Vaticano, no es tan así.
¿El Papa Francisco se sale del protocolo?
Si, de la forma que acostumbra. También por los tamaños, por ser una estructura más grande, un número de clero más grande. Vi a los italianos saltar de alegría porque les dice ‘Buen almuerzo’ o ‘Qué les vaya bien’. Creo que hay mucha gente que le ha suscitado cierto enganche. Al Papa Benedicto le hicieron una mala prensa de entrada, pero fue subiendo la simpatía y en 2008 estaba en sobre el 80%. De él dijeron hasta que era hasta el Papa de Hitler y tuvo que levantar la cosa. También hay un fenómeno nuevo entre Francisco y Benedicto que son las redes sociales. ¿Cuál era la opinión pública hasta el 2005 sobre el Papa? La que decían los periodistas, la gente lo repetía. Ahora existe la opinión pública en las redes sociales, a las cuales los periodistas en parte tienen que responder. Se ha instalado en eso un círculo virtuoso, que no se puede decir cualquiercosa porque no coincide con esa realidad de la gente.
¿Va a mirar el Mundial de Fútbol?
Si, lo sigo más o menos, no soy un fanático del fútbol pero cuando juega la Selección la miro. Pero si es por gusto, a mí me agrada el tenis, porque jugué y mi padre fue campeón nacional. El tenis tiene la ventaja que se puede observar media hora y con intensidad porque cada tanto es una cosa. En fútbol tenes que seguir todo el partido. Heredé de mi padre ser hincha de Nacional. También, cuando uno era más chico, seguía a los cuadros y los jugadores estaban más en las instituciones. Ahora, los que son más o menos buenos se van. Antes estaba Julio Pérez, por ejemplo, y uno podía ser hincha más tiempo.
¿Le tiene fe a la Selección?
No es tenerle fe, vamos a decir la verdad. Es una Selección que nos ha dado muchos gustos y que todos querríamos que sean campeones. Usted me da pie para otra cosa, para cómo hay que tener fe y esperanza en todo (sonrisas)… Espero que nos den al menos una buena actuación. Siempre digo que es difícil ser una nación chica entre Argentina y Brasil. Esto nos da un cierto aire, que también es bueno.
¿Qué opinión tiene sobre los eventos de violencia que vive la sociedad?
Ahí habría que trabajar mucho, en la parte más técnica que es en lo policial y cómo se tiene que detectar y separar a la gente violenta. Es un fenómeno extraño. Cuando uno ve que enchastran toda una ciudad con pintadas y banderas, eso es poner el gusto contra el otro, ahí hay algo malsano, que habría que educar. Pero también los clubes deberían hacerlo, con una cierta predicación, porque uno se alegra de ganar, es evidente. El juego es un cierto símbolo de la vida pero si el goce es destruir al otro, ahí hay algo perverso y es donde hay que educar.
Eduardo Castro
La educación en Uruguay
“En el Uruguay no hay verdadera libertad de enseñanza, a pesar de que está en la Constitución, que establece que los padres tienen que elegir la educación de sus hijos. Ahora, aquí si usted quiere una educación que no sea el modelo público, está discriminado. Eso, por ejemplo, lo hemos pedido (la Iglesia Católica al Gobierno), pero es una solicitud que la tienen que hacer ustedes (la prensa), en verdad, y no los eclesiásticos. Se trata de la libertad de elegir la educación para los hijos, de proponer. Hay una discriminación y constante. Estamos anestesiados. En Montevideo se les da el boleto gratis a los estudiantes de Secundaria (los públicos), ¿por qué no para los privados?”.
Un Obispo nómade
“Por las dimensiones de Canelones soy un obispo nómade, ando recorriendo. Tenemos muchas limitaciones en la Diócesis. Trato de empujar y mover. A su vez, es una Diócesis muy dinámica, es más activa de lo que parece porque a veces salimos en las noticias. Sigue siendo un fermento grande, hay muchas confesiones, presencia en el Domingo de Ramos, que es una jornada con mucho movimiento”.

