Algo más que un documental
En entrevista con HOY CANELONES, el ex recluso cuestionó la política rehabilitación en nuestro país. Javier Medina se refirió a la existencia de presuntas irregularidades que, en su momento, fueron en contra de la Comisión de Reclusos.

El documental Desde adentro fue estrenado recientemente en la Sala Lumière de Canelones con un buen marco de público. Sus realizadores registraron, entre los años 2006 y 2009, historias personales de dos reclusos del establecimiento penitenciario ubicado en Ruta 107 a pocos kilómetros de la capital departamental canaria.
Desde adentro sigue las historias del Catuca y Medina, internos del centro carcelario quienes integraron la Comisión de Reclusos para promover actividades y proyectos basados en la rehabilitación. El documental narra la relación con la autoridad, las instituciones, la tensión entre el trabajo colectivo y el camino individual que van marcando el destino de este grupo de hombres que estaban decididos a cambiar pensando en su reinserción en la sociedad.
Ideóloga
La periodista Andrea Villaverde fue la ideóloga de este filme, dirigido por Vasco Elola. HOY CANELONES dialogó con Villaverde quien contó que el vínculo con los dos presos, protagonistas del documental, nació en 2003 por una entrevista radial (telefónica) con uno de los reclusos en un motín sucedido en la cárcel canaria. Luego, dos años más tarde, la periodista narró que uno de los reclusos se comunicó para contarle que la realidad de “la cárcel era otra y que se estaban organizando en Comisiones de trabajo y su fin era darlo a conocer a la sociedad”.
A partir de esa entrevista, Villaverde hizo algunos informes sobre el tema para radio El Espectador. De ahí nació la propuesta que le realizara a Vasco Elola para documentar o hacer una película sobre las vivencias de estos presos.
Objetivo
El objetivo de la película fue documentar el proceso tras la conformación de la Comisión de Reclusos y los proyectos de rehabilitación y actividades que desarrollaban los internos. La filmación y producción del documental demandó tres años de intenso trabajo dentro de la cárcel. “Queríamos más que un informe periodístico, ver cómo estas personas podían sostener este proyecto”, explicó Villaverde.
La periodista señala que la experiencia “me cambió la vida porque tenía un motón de prejuicios y creo que muchos de ellos los pude vencer. Pude entender algunas lógicas que se dan, digamos que una de las cosas más graves que suceden es que hay un choque cultural muy grande, una brecha entre la legalidad y la ilegalidad, por llamarlo de alguna manera”. Pero por otra parte, señaló que adentro de una cárcel, “hay otra cultura más. Es un mundo donde hay hombres que están obligados a convivir con la policía y viceversa”.
“La universidad del crimen”
La periodista explicó que “hay algunas lógicas ahí adentro, que solamente se dan en ese lugar, que muchas veces para el que cae preso, es muy difícil no caer en eso, porque quedás marginado”, en referencia a los códigos internos de un centro de reclusión. Comparte que “cuando dicen que la cárcel es la universidad del crimen, eso es así”
Una historia
Además de ser uno de los protagonistas de la película, Javier Medina fue uno de los integrantes de la Comisión de Reclusos. En el documental se remarca un hecho que los rozó y molestó, por entender, junto a Catuca (el otro protagonista) que hubo gestiones y decisiones en contra de la Comisión de Internos y de la continuidad de los talleres y emprendimientos que se desarrollaban en el establecimiento.
En setiembre se cumplirán cuatro años de la salida en libertad de Medina, luego de haber estado veinte años recluido por ocho antecedentes penales (hurtos y rapiñas). Luego de haberse insertado nuevamente en la sociedad, a los 45 años, considera que no le fue fácil poder conseguir un trabajo aunque logró estar empleado en todo este tiempo. En la actualidad, se encuentra en seguro de desempleo.
Afirma, además, que cuando salió en libertad se propuso “no volver a delinquir”, para de alguna forma seguir en la misma sintonía o con los objetivos que perseguía siendo parte de la Comisión de Reclusos del establecimiento.
¿Saliste con muchos proyectos de vida?
Sí. ¿Viste que yo en la película hablo de mi novia? Bueno, es con la mujer con la que me vine a vivir y con la que hace siete años estamos en pareja. Por ese lado también, tanto ella como su hijo, fueron un cable a tierra muy importante, al igual que la contención.
¿Después que saliste de la cárcel, cuál fue la etapa más dura?
La más complicada fue cuando salí. Empezás a buscar trabajo y ves que cambió mucho el tema de obtener un puesto laboral. Antes veías el diario, ibas directamente y no te pedían curriculum. Eso cambió: ahora te lo piden y también referencias. Con tantos años en cana, uno no tiene referencia ninguna. Pero gracias a Dios tengo amigos y gente conocida que me dieron una mano.
¿El Estado te dio una mano en ese aspecto como recién liberado?
El Estado no me dio mano ninguna, ni el Patronato (de Encarcelados y Liberados), ni nadie. Tampoco fui a mendigar nada a nadie, porque si bien es cierto que mientras estuve preso hice muchas relaciones con muchísima gente, una cosa es cuando vos estás adentro y otra realidad cuando estás afuera. Como que el estigma sigue, por más que vos tengas una muy buena idea e intenciones, la gente igual está con aquello de que ‘es un chorro’.
¿Qué consideras necesario para las personas que, al recuperar su libertad, no vuelvan a reincidir?
La familia es lo más importante y el apoyo que te dan.
¿Y cuándo no hay familia, ni siquiera un perro a tu lado?
Tenes que ser vos tu propio sustento y contar con mucha fuerza de voluntad.
¿Qué tan necesaria es la contención del Gobierno para las personas que salen de la cárcel y no cuentan con apoyo familiar?
Es importante el apoyo del Gobierno. Pero no hay contención. Debería existir desde el Patronato de Liberados y Encarcelados, un apoyo con el que no se cuenta hoy. Vas al Patronato cuando salís y te dan dinero para tramitar la cédula de identidad, una tarjeta para recibir alimento en un comedor de Desarrollo Social, te facilitan la tramitación del Carné de Asistencia gratis y te mandan a dormir a un refugio. Te inscriben en una bolsa de trabajo, pero no es algo inmediato y lo que precisas es contar con una posibilidad laboral inmediata. Estás diez años encerrado y salís totalmente perdido, porque el barco sigue andando acá afuera.
¿Pensás que vas a cargar siempre con ese estigma?
No se pierden las cosas. El tema es tener fuerza de voluntad y ganas de salir adelante realmente, por eso se trató en la Comisión de Reclusos de llegar a la rehabilitación voluntaria, de ser yo el que me quiero rehabilitar y darle por la cabeza al Estado de que sí se puede. Por eso nosotros trabajamos en ese tema. Sin eso, no estaríamos, como está Catuca, viviendo con su familia y yo no estaría donde estoy.
¿Qué significó para vos hacer la película?
Estoy muy conforme con haber participado en la película porque le enseña a las autoridades, a todas, a los operadores penitenciarios y judiciales. El que ve el documental, le queda claro lo que no debe hacer la autoridad en una cárcel. O sea, por donde hay que manejarse para que los índices de reincidencia o delincuencia puedan ir descendiendo. Nosotros tenemos un proyecto para eso, pero no contamos con mucha aceptación.
¿De qué se trata del proyecto?
En lo personal quiero que se construya un Centro de Rehabilitación para las personas que salen en libertad, que no tienen nada, familia o un lugar a donde ir. Con esta propuesta se rehabilitaría a las personas y bajarían los indicies de reincidencia. Porque las veinticuatro horas posteriores a la salida de la cárcel son cruciales. Fijate que vos tenes que procurarte la comida y un lugar donde dormir, todo.
¿Te hubiera gustado mostrar otras cosas de la cárcel en el documental?
Lo que pasa es que fueron sesenta horas de filmación que se redujeron a ochenta y siete minutos. Quedaron un montón de cosas por mostrar. En definitiva, estoy muy conforme con lo que se muestra en la película, porque es una realidad.
¿Consideras que el pasaje de las cárceles al INR (Instituto Nacional de Rehabilitación) originó cambios y mejoras para los establecimientos?
Hace cuatro años que ya no estoy adentro y debería opinar estando ahí. Puede ser que en algunas cosas haya mejorado, pero en otras sigue siendo lo mismo. Sigue siendo todo lo mismo, tienen los mismos problemas administrativos, con los juzgados, la seguridad de los establecimientos, o sea, con la corrupción siguen teniendo el mismo problema, en eso no ha mejorado mucho.
¿Había mucha corrupción en la Cárcel de Canelones?
Nosotros logramos combatirlo muy bien, controlar tanto con (Oscar) Del Puerto (ex Jefe de la Cárcel Departamental), como también con los reclusos. Se pudo lograr que policías que ponían en riesgo el trabajo de nosotros (de la Comisión de Reclusos) y de la Dirección del establecimiento, fueran sacados de la cárcel y enviados para otro lado. Pero claro, lo que nosotros hicimos en Canelones, nadie lo hizo en otro lado.
¿Por haber sido parte de esa Comisión y el trabajo que desempeñaban en la cárcel estuvieron vos y tu compañero (Catuca) en riesgo de vida?
No, riesgo de vida no, porque conseguimos algo que se tendría que hacer en otras cárceles, que es la concientización de las personas. Todos sabemos que el comisario de tal comisaría es corrupto, que en tal barrio hay pasta base, que tal político también es corrupto, pero la sociedad misma no hace nada por eso, entonces somos nosotros los que permitimos las cosas. El problema es de toda la sociedad. Lo que tenemos que hacer en el tema de la cárcel es concientizar a la población reclusa que se puede vivir mejor. Cuando ya estás preso, peor de lo que estás no podés estar. Hay que mejorar y eso fue lo que hicimos. Obvio que no todos los reclusos estaban de acuerdo, ni tampoco estaban preparados para esto. Cuando nosotros empezamos a dar el ejemplo de que se podían hacer las cosas bien, la misma autoridad de la Jefatura cambió la Dirección de la Cárcel y el director que vino nuevo llegó con órdenes específicas de limitar a todo el mundo, que fue lo que pasó. O sea, nos fuimos en libertad antes, pero en el momento de salir la Comisión de Reclusos no funcionaba como en su momento. Lo único que mantenía andando era la bloquera y algunos talleres.
¿Por qué pensas que vino esa orden de arriba?
Hay un recluso que lo dice claramente en la película. Nosotros estábamos sonando y muy bien. No te olvidés que todo el sistema penitenciario uruguayo es un negociado impresionante, da plata por todos lados.
¿De qué estamos hablando?
Corrupción. Entonces, al nosotros estar trabajando y haber hecho un acuerdo tan bueno como el que teníamos con la autoridad del establecimiento, y de trabajar tan bien juntos, no dábamos lugar a eso. Claro que había ciertos mandos que estaban perdiendo, entonces, la cárcel no podía funcionar de esta manera, y tenía que seguir funcionando como estaba…
Es bastante pesado lo que expresás…
Pero es la realidad, la película lo muestra. El que sabe ver las cosas y sabe leer entre líneas, lo ve. Cuando cambió la dirección de la cárcel, nos mandaron a hacer la guerra por todos lados para que cayéramos. Y mismo así no pudieron, porque al día de hoy la película se estrenó en el cine.
¿Pero no es mejor que los presos de la cárcel estén en otro clima, de trabajo, activos, y en ese ámbito que toda la sociedad quiere y no todo lo contrario?
Claro que es mejor. Pero no para cierto grupo corrupto. Claro que es bueno, cómo no va a serlo, si vos implementás un sistema así en todas las cárceles, al día de hoy no tendríamos más de diez mil reclusos encerrados.
¿Bueno, pero entonces, la prédica es una cosa y lo que se hace es otra?
Es un tema muy complicado que no se va arreglar de hoy para mañana, pero de a poquito, si se siguen políticas realmente profilácticas, es posible.
Esa presión o decisiones de Jefatura que denunciás y que causaron dificultades para el funcionamiento de la Cárcel… ¿también surgían desde la propia interna de los reclusos?
No, internamente dentro de la cárcel no pasa nada, porque vos te adecuás a las circunstancias, más en un establecimiento como el de Canelones donde hay más de mil presos, que estaban todos trancados y que de la noche a la mañana tuvieron una realidad totalmente diferente. Lo explico claramente en la película. Todo preso, lo que trata de hacer es escaparle a la prisión, pero cómo lográs eso estando distraído haciendo algo. Si estás todo el tiempo metido en una celda, con solo cuatro horas de patio y el resto estás encerrado, ¿cómo estarán esas cabecitas?, para cualquier lado y tenes que tratar de evadirle un poco al encierro porque si no es cualquiera la prisión. Cuando empezamos a trabajar en la Comisión de Internos había fútbol y peleas, nada más.
¿Hoy es más fácil delinquir que antes?
No, porque la gente está muy acobardada. Un gurí te mata hoy, entonces la gente está armada. Se ve todos los días que las rapiñas son sangrientas y antes no era así. Antes ibas a hacer una rapiña y la gente te daba la plata y llévatela y no me hagas nada. Pero hoy van robar les dan el dinero, pero igual le dan un tiro.
¿Había otros códigos?
Claro, otro respeto. Hoy no existe eso, si le pueden arrancar la cabeza al vecino de al lado, lo hacen, y no es así. A la prueba está que hacen una rapiña y terminan matando a la gente y no se llevan nada. Eso hay que solucionarlo, porque todos tenemos responsabilidad en eso.
¿Cómo pensás que se puede modificar esta realidad?
No es fácil. Pero a la vez tampoco es difícil, habiendo políticas carcelarias que realmente apunten a la rehabilitación de la gente. Los gurises del INAU están presos igual que nosotros en la cárcel. ¿De qué rehabilitación me hablas? Lo dice Catuca en la película: ‘Cuanto más tiempo me das en cana, más odio generas en mí’.
¿Estás de acuerdo con bajar la edad de Imputabilidad?
No estoy de acuerdo en agravar las penas por los delitos. Estaría de acuerdo si me das una solución con eso. Bajar la edad de imputabilidad tampoco es una solución, que los gurises vayan en cana antes o después, no soluciona el tema de la delincuencia juvenil. Se soluciona con programas que realmente funcionen. Si lo ponés preso a un menor de 16 años, va a salir peor el tipo. Así como cae más joven en cana, lo liberan más temprano y es peor el odio que eso te produce. Más violenta va a ser la sociedad. Nosotros estamos dispuestos a trabajar en pos de una mejora en todo este tema.
¿Te han convocado para este tipo de experiencias?
No me llamó nadie. El único que habló conmigo fue un director de un centro del INAU, pero estoy en veremos. Mirá que estoy preocupado, he mandado mails para todos lados con proyectos, pero como que no les interesa a las autoridades mejorar.
¿Podrías llegar a ser una especie de preso modelo?
En la película lo demostramos. El tema es darte cuenta de todas las macanas que hiciste y que puedas tener la responsabilidad de ayudar a todos. Como lo dijimos en la película, queremos hacer un bien.
¿Debe de existir un estímulo?
Hay que desarrollar programas que realmente funcionen. Los que tiene ahora el Ministerio del Interior son intermitentes, porque faltan cosas. Es una cadena a la que le faltan eslabones por todos lados. Está bueno el 2 x 1 de trabajar y redimir la pena, estudiar, está bueno, pero cuando salís a la calle, ¿qué te dan?, nada. Los tipos no tienen nada, ningún incentivo para dejar de robar, al contrario, si no delinque no puede comer.
¿Estás de acuerdo cuando la gente dice, aludiendo a los presos, que deberían estar más ocupados, que trabajen y se ganen la comida?
¿Como no voy a estar de acuerdo?, si yo lo implementé. Es cierto, si no tenés la población carcelaria distraída en algo, pasa lo que pasa siempre: motines, desmanes y muertes. Hay que hacer algo, no podes estar todo el tiempo sin hacer nada.
Eduardo Castro

