Desde hace poco más de un mes, el merendero del barrio La Esperanza le ofrece un plato de comida a cada vecino del lugar. El comedor y el barrio se llaman de la misma forma, dándoles un toque de ilusión a las familias que viven en la continuación de María Álamo de Suarez, casi pisando el Camino Nacional Carlos Cigliutti, en la ciudad de Canelones, desde hace cinco años.
A pocas semanas de empezar, La Esperanza recibió la visita de HOY CANELONES, que dio cuenta de que necesitaba materiales para la construcción de un espacio físico para el comedor. Hoy los responsables del merendero, Héctor Núñez y Nelly Suárez, se preparan para abrir ese espacio físico en los próximos días. Todavía no recibieron materiales pero decidieron ponerlo en marcha de la misma manera en que cocinan: a pulmón y a fuego lento.
El espacio
Las bases del espacio están firmes. Los impulsores del merendero tienen un caserón grande de madera, sin ventanas. Héctor Núñez contó que están cubriendo el lugar con cartón, por el momento, para que no entre el frío, y que piensan abrir el comedor en esas condiciones, hasta que puedan mejorarlo. “Faltan cinco metros para terminar de forrar el lugar. Con cartones o bolsones grandes taparemos las pérdidas de forma provisora”, dijo Núñez, remarcando que “lo vamos a abrir”.
Por el momento, el merendero funciona como proveedor. Los vecinos del lugar concurren a la casa de Héctor y Nelly y se llevan la comida para sus casas. Si bien los responsables no obtuvieron donación de material para el espacio, sí han recibido comida por parte del grupo Jóvenes Canarios. “Ellos traen unos diez litros de leche todos los viernes, para que tengamos para el fin de semana”, dijo Núñez. Agregó que otra gente también los ayuda esporádicamente, vecinos de Canelones “pobres como uno, que recolectan y ayudan”.
Ayuda
Lo que más precisa La Esperanza hoy es material para el espacio, verdura, carne y leche en polvo. Tienen una cocina a gas pero todavía no tienen una garrafa, por tanto siguen cocinando a fuego, en unas ollas que aguantan el buen y el mal tiempo.
El barrio se fundó en el año 2012, con pobladores que venían de otros departamentos en busca de trabajo. “Todos trabajamos en chacra, una actividad que funciona un par de meses y se para, y en la que se paga no más de 500 pesos la jornada de nueve horas. Hasta el mes de setiembre la actividad está quieta”, dijo el referente del comedor.
Todos los que quieran colaborar con el merendero pueden comunicarse a los teléfonos 097525182 o 097525241. Hoy, el merendero le da de comer a 30 niños y 20 adultos, junto con los propios vecinos que ayudan a los impulsores y están “día tras día en el comedor”. Al espacio físico le falta el piso y las ventanas, mientras que la instalación de las luces, para lo que ya cuentan con los materiales, se realizará en breve.

