El próximo viernes 17 de febrero se presenta la obra ‘Viva la vida’, de la compañía chilena La ciega que soñaba, en el Teatro Eslabón. El grupo de teatro eligió a Canelones para estrenar la obra que recorre la vida y obra de la artista mexicana Frida Kahlo. Las entradas se encuentran a la venta a $200 (generales) y $100 (Socio Espectacular).

Para saber más sobre el espectáculo, HOY CANELONES conversó con David Molina, director de la obra, y con Rosa María Hernández, actriz que interpreta a Frida Kahlo. El trabajo consta de la adaptación de un monólogo teatral escrito por Roberto Robles en el año 1998. En la obra hay una escenografía austera: solo una silla y una mesa. De esta manera, se resalta aún más el trabajo la actriz, quien interpreta sola en el escenario el texto de Robles y al cuerpo de Frida Kahlo.
¿Qué tan difícil fue interpretar desde el cuerpo a un personaje que sufrió un grave accidente que le dificultó buena parte de su movilidad?
Hernández: Ha sido un trabajo bastante complejo, porque además de lo que expone la vivencia de Frida, que pasó a través de procesos quirúrgicos dolorosos y transformadores, yo también tengo ciertas particularidades. David Molina le dio una resignificación corporal: cada palabra, cada frase está aunada a un movimiento que tiene la complejidad de una pierna tiesa, de una espalda llena de cicatrizas, de un corazón que lloraba arte. Trasmutar todo eso a través de mi cuerpo fue realmente un desafío.
La escenografía está compuesta con pocos elementos, a propósito…
Molina: Sí, decodificado a través de esta técnica, del trabajo con objetos donde la significación y la resignificación de cada elemento nos entregan una nueva lectura de un personaje que ya conocemos. El trabajo tiene una gran influencia de Jerzy Grotowski, que es uno de los maestros de la actuación mundial.
¿Cómo fue el proceso de pasar el texto de Robles a la puesta en escena?
Molina: Pasarlo a escena pasa por hacerlo carne a través del trabajo físico de una actriz que tiene sus complejidades físicas, a través de los obstáculos y las resistencias. Llevamos trabajando nueve meses en este proyecto ya mancomunado, con la ayuda de la producción uruguaya para que esto salga al mundo. El texto nos convoca a esta energía de hacer teatro desde el cuerpo de la actriz, que tiene una hora de trabajo y que pasa por el plano político y sociocultural de México, y también latinoamericano.
Hernández: Estamos súper felices de la oportunidad que nos presenta Uruguay como punto de partida, para poder presentar esta versión conjugada en diferentes visiones, la del dramaturgo que es mexicano, la de David (Molina) que es chileno y mi visión (que soy venezolana).
¿Cómo fue a parar una artista venezolana en una compañía chilena?
Hernández: Principalmente fue por el hecho de que David Molina haya creído en mí. Desde allí abrí las puertas al universo de trabajo de los chilenos, que me parece muy interesante. Hay mucho que decir dentro de esa franjita de país que atraviesa medio Latinoamérica, y ese qué decir está plasmado en la obra.
F.G.

