Informe especial Mes del Libro: La importancia de fomentar el hábito lector en los niños

La importancia de la lectura en los más pequeños

Leer es una actividad que beneficia a todas las personas, sin importar las edades; pero en la edad infantil, la lectura es clave, pues le aporta a los niños los cimientos fundamentales para toda la vida.

 Sin lugar a dudas, la lectura es una herramienta poderosa de trabajo intelectual ya que pone en ejercicio a la mente y agiliza la inteligencia. Además, aumenta nuestra cultura, proporciona información, conocimientos y exige una participación activa, una actitud dinámica que es capaz de transportar al lector a ser protagonista de su propia lectura, y no dejarlo como un sujeto pasivo.

A lo largo de la historia, los libros han sido uno de los pilares más importantes de la cultura humana. La lectura es un proceso cognoscitivo que consiste en la interpretación de signos gráficos por medio de recreaciones mentales que permiten ver lo que no está presente, es decir imaginar una realidad. Se sabe que los países más desarrollados cuentan con los índices más altos de lectura.

Se trata de un hábito y como todos los hábitos se educa. Leer ayuda a fomentar la imaginación, la creatividad, la fantasía e incrementa la capacidad crítica, así como la mejora de procesos cognitivos como concentración y atención, mejora la comprensión de relaciones entre las cosas y la formación de conceptos. Si se inculca el hábito de la lectura desde niño, ellos se acostumbran a conocer nuevas historias, aprenden nuevas palabras, se expresan mejor, escriben mejor, tienen mayor tendencia a buscar lo que no saben por su cuenta, en definitiva, crecen espiritualmente y son personas con mejores posibilidades.

Rol de los educadores

Educar a los niños más pequeños implica una gran responsabilidad y un desafío posible. Contrariamente a lo considerado socialmente, cuanto más pequeños son los niños y las niñas más conocimientos y herramientas hay que tener para alcanzar adecuados modos de enseñanza. El rol docente en la educación de 0 a 3 años alcanza su máxima expresión, porque es la tarea con los más pequeños la de mayor responsabilidad y compromiso, la de mayores fortalezas y posibilidades, la más necesitada de reflexiones y acciones continuas y contundentes.

Los niños más pequeños, por su especial vulnerabilidad, necesitan de educadores que pongan en juego cotidianamente su potencialidad educativa. En este sentido, los docentes son los pilares que sostienen estas posibles acciones y las tareas educativas, que solo pueden desarrollarse adecuadamente desde la disponibilidad afectiva, corporal y lúdica. Ellos son los responsables de pensar, diseñar y desarrollar propuestas educativas significativas que enriquezcan los procesos infantiles de desarrollo y aprendizaje. Esto se logra, únicamente, si los docentes ponen en juego acciones y decisiones que prioricen el respeto por lo que cada niño o niña es y puede, por la diversidad infantil y familiar, sustentando sus actitudes en el afecto y el cuidado.

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Una enorme responsabilidad

HOY CANELONES dialogó con Marianela Bonilla, maestra prescolar desde hace más de quince años, quien diariamente se enfrente a una tarea poco sencilla pero a la vez gratificante. “Educar a los más pequeños es una tarea de las más bellas y complejas al mismo tiempo. En tus manos tenés una enorme responsabilidad, la de dotarlos de herramientas para el futuro. Sabemos que lo que se les enseña en estas primeras etapas de la vida tendrá una gran incidencia en su desarrollo. Educar a los más pequeños es ayudarlos a introducirse en el mundo y contribuir para que ellos sean parte activa de la sociedad”, relata.

Mundo mágico

La lectura es la llave más prodigiosa de la información, de la cultura, del mundo de la ficción y de la fantasía. La importancia de la lectura en los niños se basa en sus beneficios a la hora de estudiar y adquirir conocimientos. La colaboración de los padres y el incentivo de los maestros son fundamentales para poder impulsar el proceso de aprendizaje.

“Disfruto mucho de poder leerle cuentos a los niños y de crearles un mundo mágico. La lectura es un viaje a un mundo mágico y me encanta poder transportarlos. No es nada sencillo, porque les tenés que llegar. Los niños son muy transparentes y si no les gusta te lo dicen en seguida, no ocultan sus sentimientos. Por eso, es difícil la terea de elegir el material para trabajar con ellos. En este caso los cuentos los tienen que atraer y enganchar”, explica Bonilla.

“A veces te das cuenta que los niños ya están familiarizados con los libros y eso es muy bueno. Por suerte hay muchos padres que los estimulan desde muy chicos y eso es muy sano. De todos modos, nosotros, los docentes, tenemos que incentivar la lectura para que se convierta en un hábito divertido”, agrega la docente.

Desde temprana edad

Los especialistas en lectura están de acuerdo en que leer es un hábito, un placer, que difícilmente se adquiere en la edad adulta. Y que la afición a la lectura tiene muchas posibilidades de consolidarse cuando se ha despertado en la niñez. A veces escuchamos a los padres lamentarse: ‘A mi hijo no le gusta leer y lo dicen con cierta inquietud’. En realidad, hay muchas personas a las que no les gusta leer. Se trata de una cuestión de intereses.

Leer es una actividad contemplativa que necesita concentración, silencio, aislamiento, inmovilidad, exclusividad. Pero, a pesar de las excepciones, la afición a la lectura depende también de cómo se haya abordado la cuestión cuando los niños ya leen.

Muchas veces se ha considerado que un niño sabe leer porque pronuncia una frase escrita. A los seis o siete años aproximadamente, comienza a utilizar un código, pero le hará falta tiempo para saber utilizarlo realmente. Porque saber leer es apropiarse del texto: elegir la lectura, leer rápidamente, ser capaz de servirse del texto para algo, hablar del mensaje, completarlo y ampliarlo con otras lecturas.

Ma. Eugenia Núñez