La casa de todos
HOY CANELONES visitó el único Centro Caif de la ciudad de Canelones: Casa Cuna. En conversaciones con diferentes integrantes, se manifestaron varias problemáticas del lugar, entre ellas, la más inminente resulta ser la necesidad de mudarse a un lugar acorde a las necesidades de los más de 220 niños que asisten al lugar.
Isabel Cortondo, Asistente Social; Mirian Quinteros, Maestra correferente y Nora Etchecopar, integrante de la Comisión, ofrecieron su testimonio para ilustrar las necesidades y realidad de Casa Cuna.
Actualmente, el Casa Cuna se encuentra ubicada en la calle Brum entre Tomás Berreta y Rodó, aunque el plan no es quedarse allí mucho tiempo más. Como comenta Nora, “una inquietud que tenemos es saber definitivamente si vamos a trasladarnos al local en las calles Joaquín Suárez y Saravia, porque hasta el momento no lo sabemos. Ese lugar ya está asignado para nosotros pero hasta el momento no se han empezado con las refracciones ni con modificaciones de ningún tipo. Este lugar nos está quedando chico, además de no ser el más apropiado por la infraestructura por la cantidad de escaleras y de pasillos, además de que cada salón debería tener su baño, no como acá.
Hace seis meses estuvimos hablando de estos temas y no vemos avances. El lugar está completamente abandonado. Teníamos la esperanza que a comienzos de año se empezara a trabajar ahí, dado lo que se había dicho, pero hasta el momento nada. Ese predio es del INAU, y está decidido que es para nosotros. Este local es de la curia, entonces no podemos hacer modificaciones. Esperamos nuestro lugar”.
Otra problemática que presenta Casa Cuna es la falta de dinero para llevar a cabo sus actividades. “Nosotros tenemos un Nivel 1 que implica tener niños de 12 a 24 meses de edad, y por esa cantidad de niños el INAU nos da una partida especial que aún no hemos recibido. Aparentemente esa partida estaría para llegar. El problema nuestro es que ya estamos atendiendo esa cantidad de niños, no es que empecemos a hacerlo cuando llegue el dinero. Esta modalidad de atender niños pequeñitos nosotros la tenemos desde que Casa Cuna es Casa Cuna. En ese sentido, nos vamos desfinanciando, pero creemos que en cuestión de poco tiempo se va a cumplir con lo que se prometió. De otra manera, se nos va a ser imposible abarcar el área de alimentación y cuidado para los niños; y pago para los empleados. La llegada de esa partida para nosotros es prioritaria, porque estamos muy ajustados. Nos comunicamos con el INAU y la respuesta que nos dan es que va a llegar. Ya firmamos un documento hace unos meses, pero se ha demorado. Aparentemente estaría llegando para junio”.
El Nivel 1 atiende 12 bebes por un lapso de 8 horas, lo que implica el cuidado de tres educadoras especializadas.
Los comienzos
“Somos un Caif desde el año ‘97, pero el Centro funcionaba como guardería desde hace más de 40 años. Tiene un inicio católico, ya que esto pertenecía a la Iglesia. El origen tiene que ver con la llegada a Canelones de las Hermanas Franciscanas que prestaban un servicio a familias y a las mujeres solas para tener un lugar donde dejar a sus hijos protegidos, cuidados y que, a su vez, recibieran la alimentación; así surge Casa Cuna. Con los años, esta congregación marcó un trabajo social muy importante para la comunidad, sobre todo en los sectores más vulnerables. Pero las Hermanas Franciscanas vieron que había otros lugares con mayores necesidades, se fueron y aunque continuó gestionando la Iglesia, funcionó a través de un grupo de familias jóvenes hasta el año ‘97, donde se pasó de ser una guardería de corte popular y en convenio con INAU, a conformarse en un Caif”, relata Isabel.
Plan pedagógico
La maestra correferente, Mirian Quinteros, se expresó sobre las temáticas que abarca el plan pedagógico actual del Caif, mencionando qué puntos es necesario reforzar para brindar una mejor educación. “Tenemos un plan institucional donde se abordan las distintas dimensiones, se hace un diagnóstico de la comunidad, se ven que fortalezas y debilidades hay en el grupo, para después proyectarse. Tenemos, además, un proyecto pedagógico en donde nosotros, de acuerdo a las debilidades que el año anterior detectamos en los niños, nos proyectamos trabajar para optimizar esa situación y que el niño se desarrolle mejor. (…) Hay dificultades en el lenguaje, que es lógico porque los niños son pequeños. También apuntamos al área de inteligencia emocional, para que el niño aprenda a desarrollar sus emociones. Y este año vamos a trabajar la parte del gesto gráfico, porque hemos visto que el niño de 3 o 4 años de edad tiene dificultades para representar la figura humana”.
Dos grandes proyectos
Casa Cuna maneja sus actividades en el marco de dos grandes proyectos, uno de ellos el de Educación Inicial y el otro enfocado a toda la familia, llamado Experiencias Oportunas.
Dentro de Educación Inicial se encuentran los niños que asisten a diario al Caif y reciben la educación de las maestras, además de las comidas que le correspondan según el horario. Este proyecto cubre hasta los tres años, edad máxima que puede tener un niño para ingresar a Casa Cuna.
Por otro lado, Experiencias Oportunas es una modalidad enfocada para toda la familia (padres y niño o niña) en donde una vez por mes se reúnen en una jornada que dura aproximadamente tres horas, durante 6 encuentros. Experiencias Oportunas cubre un rango etáreo de 0 a 2 años.
En Experiencias Oportunas “hay una primera instancia de juego, después hay un espacio de reflexión entre los adultos mientras que los chicos quedan con una educadora en otro espacio y con otra propuesta distinta. Culmina con una instancia de alimentación. Los talleres se dividen por las edades de los niños, ya que son etapas diferentes y por ende, las inquietudes de los padres también. Hay talleres en la mañana y en la tarde, para que las familias puedan encuadrarse en algunos de los horarios. Es una instancia de encuentro de las familias y también de la familia con su hijo. Porque estar en la casa con el niño no implica que haya contacto. En ese tiempo de reflexión se promueve la participación de las mamás, que ellas planteen sus inquietudes, dudas o ganas de hablar de determinado temas. Quieren conocer en qué etapa de desarrollo están sus niños, qué expectativas pueden tener, y qué conductas deben adquirir según la edad”.
Si bien a Casa Cuna asisten niños de una población muy heterogénea, debido a su ubicación céntrica, los talleres se realizan en el Merendero La Cantera (Charlie Quaglia) porque las familias no vienen hasta el centro. “Buscamos una zona donde haya falta de ese tipo de actividades y elegimos el Merendero. Allí las madres van y se encuentran más cómodas, en su medio. Es un rato de esparcimiento y juegos, una instancia de encuentros. Implementamos desde ayer una clase de tejido, que hasta puede funcionar como una salida laboral para ellas, porque son madres muy jóvenes, de 18 años o menos inclusive”.
Equipo
Casa Cuna es el proyecto piloto que tiene hoy en día el Plan para otros Caifs en diferentes puntos del interior y de Montevideo, que tiene por primera vez un Nivel 1.
El equipo esta conformado por una psicomotricista, psicólogos, una trabajadora social y cerca de 20 educadoras, lo que suma un total de más de 30 personas trabajando en el Centro.
Como colaborar con Casa Cuna
Además del dinero que Casa Cuna, como todo Caif, obtiene del INAU, la sociedad en general puede colaborar sin importar el monto. Hasta el momento son 150 los socios que colaboran mes a mes. Casa Cuna no cobra cuota por asistir, sino que el aporte de los padres es poner en un sobre la cantidad que puedan y quieran. Si hay alguien que no puede colaborar porque el nivel económico no se lo permite, no importa, “el tema es que el niño venga”.
Eugenia Ladra

