Con el escritor y seminarista Juan Andrés Verde: “En la vida hay que ser protagonista”

Juan Andrés Verde, más conocido como el ‘Gordo Verde’, tiene una historia particular que merece ser contada. Si bien tuvo formación católica desde niño, nunca imaginó que más tarde, dedicaría su vida completamente a Dios y al servicio. Hoy, con 26 años, estudia para ser sacerdote y vive en una de las residencias del Seminario. Antes estudió Veterinaria y fue jugador de rugby. Lleva escrito tres libros, en los que trata de rescatar el valor de la vida y de los valores.

Dotado de un carisma especial y un entusiasmo que contagia, Juan Andrés nació y se crió en El Prado de Montevideo y estudió en colegios católicos. Desde muy temprana edad, su gran pasión fue el rugby, deporte que practicó profesionalmente. Su equipo era el Carrasco Polo y además integró la selección uruguaya Los teros, con la que disputó varios campeonatos. Sin embargo, más tarde, su vida dio un vuelco sorprendente y para muchos inesperados, al decidir ingresar al Seminario y, de esa manera, optar por la vida sacerdotal.

HOY CANELONES conversó con Juan Andrés para saber más sobre su historia y los motivos que lo llevaron a convertirse en cura. “Yo jugaba al rugby, tenía novia, estudiaba veterinaria. Sentía que tenía muchas cosas, pero a la vez me sentía vacío y ahí me di cuenta que algo pasaba. Paré la pelota y me empecé a cuestionar muchas cosas. En ese momento me empecé a cuestionar cuál era mi propia fe. Estaba todo muy lindo con todo lo que me habían contado, pero me empecé a preguntar en qué creía yo y en qué se basaba aquello en lo que creía”, cuenta.

En una misión en Mercedes, realizada con su colegio Juan XXIII, fue cuando algo le hizo click en su interior. “En esa una misión descubrí que me hacía muy feliz prestar oídos a personas que estaban pasando momentos difíciles; me sentía bien dando palabras de esperanzas, ayudando a los demás, desde mi lugar. Entonces, fue ahí que por primera vez que me empecé a dar cuenta que dios me podría estar llamando”, dice.

El llamado

Luego de su misión en Mercedes, volvió a Montevideo, donde siguió con su rutina. Sin embargo, en su interior su vocación crecía cada día más. Al poco tiempo terminó el liceo, se separó de su novia, con la cual había estado tres años, y en vez de entrar a la Facultad decidió irse de Misión al instituto Paiva, una obra salesiana en Sarandí del Yí (Durazno), donde convivió en una estancia con setenta jóvenes, hijos de peones rurales. Sin dudas una experiencia que marcaría su vida completamente.
“Fue en ese tiempo que decidí dejar muchas cosas para salir en busca de las respuestas que yo necesitaba. En la búsqueda de esas respuestas, descubrí dónde tenía puesto realmente mi corazón y en ese momento lo tenía puesto en las camisetas de rugby, en la plata”, relata Juan Andrés. “Por eso tomé la determinación de vaciarme de todas las seguridades que tenía. Cuando empecé a misionar me sentí literalmente desnudo: sin mi familia, sin mis amigos, sin mi novia, mis ahorros y sin jugar el rugby. Me sentí realmente solo y me pregunté muchas veces dónde estaba Dios. En ese entonces, fue cuando descubrí que dios me respondía y me daba señales muy concretas. Ahí descubrí a Dios como un amigo y lo experimenté. Entonces, dije que si en un año me devolvió tanto, cómo será si entrego la vida”, agrega.

Dios

Por ese entonces, Juan Andrés conoció a su mejor amigo: Dios. “Para mi Dios es un amigo al que le puedo confiar y decir todo, en el cual tengo pleno confianza y una amistad que me impulsa a hacer todo lo que hago, y personalmente creo que es la persona que le da sentido a mi vida”, relata.
Con el paso del tiempo, Juan Andrés fue descubriendo su verdadera vocación. “Durante la misión en el Paiva estuve tratando de saber si esto era para mí o no. Obviamente fue un proceso largo, pasaron muchas cosas, dentro de este proceso hubo muchas etapas y fui descubriendo mi verdadera vocación. Me costó, pero me fui dando cuenta de que encontraba una cierta paz y una felicidad de estar al servicio de los gurises de ahí”, recuerda el seminarista de su paso por la misión salesiana.

Si bien en su regreso a Montevideo, Verde se dedicó a hacer otras cosas, tiempo después ya no le pudo escapar a su llamado interior e ingresó al Seminario, ubicado en el Prado, donde estudia para ser cura. Por el momento Juan Andrés se considera un “pichón de cura”.

Escritor
Además de ser “pichón de cura”, como el mismo se autodefine, Juan Andrés lleva escrito tres libros, los cuales han logrado una gran repercusión. El primero ‘Cartas a mis amigos, de un Gran Amigo’ se compone de veinte historias, con un tono criollo y cercano. Según el autor, es el tono con el que mejor se identifica, porque entiende que simplifica las cosas, tanto en el cuento en sí, como en el trato entre el lector y el escritor. También relata que los ejemplos en varios de los cuentos vienen directo del campo. Verde señala que “’Cartas… intenta explicarle y hablarle de Dios como un gran amigo, en lenguaje criollo, a un amigo”.

En cambio el tercer libro ‘Entre amigos’ va más allá de la fe cristiana y reflexiona del valor de la vida, entre otros valores. “Habla de los valores y se intenta acercar a la gente que capaz no comparte la misma ideología, pero si comparte los mismos valores, tales como la importancia del perdón, la solidaridad, la humildad, la amistad, el compañerismo, entre otros”, señala.

‘Entre amigos’ contiene una serie de reflexiones y breves historias de la vida real a través de las que busca ayudar a encarar la vida de una manera distinta.

El libro cuenta con el prólogo de Diego Forlán y está comentado por Daniel Sturla, Nacho González, Andrés Fleurquin, Manuela Da Silveira, Eduardo Strauch y Juan Carlos López (Lopecito). Dese su lanzamiento, en noviembre del 2014, el libro, que ya va por su cuarta edición, se ha convertido en un éxito en ventas.

Diego Forlán conoció a Juan Andrés a través amigos que lo seguían en su página de Facebook, en la que Juan Andrés escribe reflexiones personales sobre la vida y la importancia de los valores. “Creo que a veces nuestra vida pierde sentido al no detenernos a reflexionar ante las cosas importantes. En mi caso, Dios le dio el sentido a mi vida, pero en un momento de mi vida tuve que parar y ver donde estaba. Hoy en día el mundo nos bombardea con muchas cosas que nos distrae de aquello que realmente es importante, muchas veces pasamos por la vida y en vez de vivirla siendo los protagonistas, terminamos siendo los espectadores de nuestra vida, en donde todos nos pasa por al lado y nada nos interpela. Hay que valorar la vida un poco más, muchas personas pasan por la vida viéndola pasar, pero hay que pasar por la vida, encontrar nuestro propio lugar para ser verdaderos protagonistas», propone el autor.

En cuanto a la publicación y posterior repercusión de sus libros Juan Andrés se siente bendecido. “Me siento muy afortunado y bendecido con lo que ha pasado con los libros. Es lindo ver la repercusión que han tenido”, dice.

 

Aire fresco

Consultado sobre cómo ve a la figura del Papa Francisco, el seminarista no duda en definirlo como un fenómeno. “Si bien él continua con el mensaje de la Iglesia, desde hace años con su impronta y su estilo ha sabido trasmitir ese mensaje de otra manera. Él ha buscado otra forma de transmitir el mismo mensaje y eso es lo que nos llega”, señala. Además destaca el rol que cumple en nuestro país el cardenal Daniel Sturla, quien va por el mismo camino que el Papa Francisco.

Ma. Eugenia Núñez

2 comentarios

  1. FELICITO AL JOVEN Q TAN SOLO CON 27 años TOMO ESA DESICION TAN DIFÍCIL DE SER SACERDOTE; Q HOY EN DIA ES MUY DIFÍCIL Q UN JOVEN A ESA EDAD TOME POR ESTAR «!PENDIENTE DE OTRAAAS COSAS»!

  2. Hoy en dia es muy difícil q UN joven de esa edad tome esa decisión de ser sacerdote porq es un camino muy serio y llena de mucha responsabilidad.

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