Con el poeta Gonzalo Fonseca

“La base está”

 

Esta noche, a partir de las 19.30 hrs., en la Sala Mario Benedetti de AGADU (Canelones 1130, Montevideo), se presenta el nuevo libro del poeta Gonzalo Fonseca, hombre que supo nacer en Rocha, unos cincuenta años atrás.

La presentación de esta noche estará a cargo de los escritores Ignacio Suárez y Gabriel Di Leone y el músico, compositor y escritor Leo Maslíah. Sobre ‘La célebre descarga de la caballería ligera’, su flamante opus publicado por Trópico Sur, habló el bardo en esta nota con HOY CANELONES.

¿Cuántas botellas se bebió durante la escritura de estos poemas?

Como si me preguntara cuántos gauchos murieron por la patria. Bueno, así como de tal sacrificio nació este Uruguay, de aquella caída de existencias y aquella poesía vislumbrada nació este libro. El fracaso de las veleidades humanas es el responsable de las diferencias. Una borrosa conciencia al respecto hace que uno se emperre en seguir bebiendo.

Me llamó la atención algo que está desarrollado en el prólogo por Gabriel Di Leone: la urdimbre familiar, especialmente por la línea de padre y abuelo. Me gustaría que explique un poco esa circunstancia…

La circunstancia, ya que la trae, es ‘ortegaygaseteana’: lo que uno es. La urdimbre familiar no se urde, paradójicamente. Simplemente, o complejamente, sucede. Fíjese que hay notarios que viven de las sucesiones. Pero está bueno, en este caso, resaltar la pasión por lecturas, cantares, y borroneos de cuartillas consanguíneos. No se dio como transmisión de posta o antorcha, al menos de un modo explícito. Seguramente, sí, jugaron las presencias y el juego de los subconscientes, aquello de los arquetipos. Y los ambientes, marcadísimos y marcadores, y su manera de vivir en ellos, sus cosas, su cultura, su antropología… Las casas, los pueblos, las ciudades, pero también los montes y las costas, comidas y celebraciones familiares y ciudadanas, pero también campamentos, cacerías, pescas celebérrimas… El relumbre de chauras y anzuelos, el olor a pólvora, los banquetes con gusto a humo y ceniza, las risotadas y palabrotas y los rústicos, incluso brutales campamentistas transformados en dulces fieras silenciosas por un poema recitado por mi padre. Entonces, como decía aquél poeta, el Bambino Veira: “La base está”.

¿Cómo fue la composición del libro, que incluye como intermezzo los poemas “improvisados” en el Campoemato de Improversación?

Hubo una carpeta para un supuesto libro, titulada ‘Mis años guardados en una mochila vietnamita’. Hay poemas sueltos y no tan sueltos y otros nacidos de tragos y de conversaciones con amigotes de mala catadura. Y un día aparece Trópico Sur, invento quiroguiano del loco argeparaguayo Jorge Montesino (simpatizante de Nacional Querido del Barrio Obrero de Asunción) y hay que meter mano en los papeles para entresacar poemas y reinstalarlos en un libro: trabajo más ‘por dentro’ que sobre papel, más mascullamiento que garabato. Uno de mis broders, el Pájaro Di Leone, una tarde de Bols y Del Cebador desparramó sobre la inocente cármica, los papeles arriba mencionados. ‘Si de aquí sacas un poemario coherente -le dije- terminamos la Bols y abrimos la Martín Fierro’. De tales alquimias se destiló el brebaje para ‘La Célebre Descarga…’.

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¿Por qué la poesía?

Es como preguntar al delincuente contumaz por qué el delito. O a una vecina, que existe y ejerce la actividad venérea con completa naturalidad y, además, lo celebra y lo canta por todo el barrio, por qué es tan, endemoniadamente, en tiempos de corrección ciudadana y descubrimientos del agua hirviendo y el agujero de la torta frita, tilinga. Yo que sé. En todo caso, que me saquen la foto y me ingresen a los registros.

¿Siente que escribe desde una periferia, lejos del centralismo montevideano o le importa un bledo esa circunstancia? Se lo pregunto, además, porque el libro sale por Trópico Sur, una editorial que no conforma el “canon” editorial local…

¿Qué es el centralismo montevideano? ¿Cuáles son las editoriales del “canon”? Conste que se lo pregunto por gentileza, no porque me interese un bledo, un comino, un rábano, un pepino, un carajo (ups, perdone, me salí de la línea vegetariana) su respuesta, con todo respeto. Trópico Sur es un lugar de encuentro de obras y escribidores donde se convive con entusiasmo, y, en cierta buena forma, orgullo. Y hablando de territorios, su geografía es mucho más extensa que la de algunos centralismos, que más bien achican. Nos falta probar la sopa de pescado prometida por el editor Jorge Montesino: de resultar un fiasco, retiraríamos todo lo dicho.

M.A.B.