Natalia Rabellino y su destacada actuación en las Olimpiadas Especiales en Los Ángeles

Premio al esfuerzo

 

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Natalia Rabellino, oriunda de Juanicó, ganó la Medalla de Oro en Olimpiadas Especiales en Los Ángeles, en la prueba de 1.500 metros de aguas abiertas.

Natalia Rabellino tiene 29 años, padece Síndrome de Down y desde los seis años empezó a nadar. Asiste al club Solís de Las Piedras, donde entrena. Desde muy chica empezó a competir en olimpiadas especiales a nivel nacional. En 1998 participó en los Juegos Paralímpicos de Brasil. Luego, en el año 2003, fue seleccionada por Olimpiadas Especiales para ir a Irlanda, donde obtuvo medalla de plata en piscina.
Recientemente, el Club Solís la incorporó a la Liga Master del club y ha participado de muchas competencias en varios puntos del país representando a la institución.

Mucho sacrificio

HOY CANELONES conversó con la madre de Natalia, Norma Cabrera, quien se mostró muy orgullosa y emocionada por el logro conseguido por su hija. “Estamos sumamente felices y emocionados por lo que consiguió Nati, es nuestro orgullo y un premio a tanto esfuerzo. Atrás de este logro hay mucho sacrificio, de ella y de toda la familia que la ha apoyado incondicionalmente”, señaló.
Norma cuenta que “Natalia hace mucho tiempo nos había prometido una medalla de oro y no paró hasta conseguirlo. Su fuerza de voluntad y tenacidad son realmente admirables”. Natalia compitió en aguas abiertas, lo cual implicó un entrenamiento especial en distintas playas. “Olimpiadas Especiales la convocó para participar en la categoría aguas abiertas y al principio Natalia no quería, no se animaba, no se sentía segura de nadar en el mar. Hasta que un día su profesor Gustavo Fontaina, que además es el coordinador de los Juegos, la invitó a participar de una travesía en playa Honda en Montevideo, y Natalia se empezó a entusiasmar y desde ahí siguió y empezó a entrenar en distintas playas. Con el paso de los días ella se fue sintiendo más segura y confiada”, cuenta su mamá.

Una actividad importante

Norma destaca la importancia que ha tenido la natación en la vida de su hija. “La piscina le ha hecho bien físicamente y mentalmente, aunque implica mucho esfuerzo, porque le queda lejos. Natalia empezó a nadar desde los seis años y nunca dejó. Ella ha mejorado mucho en todos estos años con tanta práctica y entrenamiento, tiene muy buen estilo y resistencia”, finalizó diciendo.

Ma. Eugenia Núñez