Cuento colectivo realizado por alumnos de la Escuela Nº 101 de la ciudad de Canelones

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El día que fui jefe en el Súper    

Tal como informara HOY CANELONES en la edición del pasado jueves 18 de junio, en el año 2014, los niños de 5to año C de la Escuela Nº 101 de la ciudad de Canelones, con la maestra Silvia De Lucía, participaron en la elaboración de un cuento colectivo. La actividad surgió en el marco de un ciclo de actividades educativas organizadas por Supermercados Ta-Ta. Los niños visitaron el supermercado y trabajaron con los conceptos de la cadena de frío, alimentación saludable y la estructura organizativa de un supermercado. Luego de la visita fueron convocados a participar en el concurso ‘Los cuentos del tata’. Este año, se enteraron que su cuento era uno de los ganadores del concurso en el que participaron más de cinco mil trabajos. A continuación, publicamos el cuento en cuestión.

¡Pi! ¡Pi! ¡Pi! Sonaba el teléfono hoy de mañana. Atendió mi madre y me dijo: ¡José Enrique, es para vos! Y me pasó el teléfono. Hola. ¿Quién habla?, dije. ¡Te felicito! Tú has ganado el sorteo del SUPERMERCADO TATA; yo soy el encargado del local de la ESTACION ESPACIAL INTERNACIONAL; y me iré hoy pescar a Neptuno y tú me sustituirás… Cuando escuché esa increíble noticia estallé de alegría y corrí a contarle a mi madre. Inmediatamente llegó a la puerta de mi casa un taxi espacial que me llevó en minutos a la lejana sucursal. ¡Todo era maravilloso!… ¡Imposible de describir…! Pero pronto llegó el momento de trabajar… Me llevaron a una cabina enorme, donde había un micrófono que me permitía hablar hacia todo el local. ¡Abran las puertas!, grité. Y se llenó de clientes rápidamente. Los carritos, suspendidos en el aire, eran llenados con extraños productos que en el planeta Tierra nunca han sido vistos. Un rato después empezaron los terrícolas problemas…. ¡Están faltando superpollos en las intergóndolas, tengo que entrar a la cámara de frío!, me dijo un hombre de más de dos metros de alto con un color azulado de piel…. ¿Y yo en qué puedo ayudarlo?, le dije. ¡Busque en ese cajón! Me señaló con su gran dedo azul. Allí está la llave. Yo sólo veía un teclado en holograma… y una caja llena de llaves ultravioletas apareció. Había como cincuenta llaves etiquetadas y tomé la que decía “Cámara S.P.” (superpollo). Se la di al hombre azul e inmediatamente ese raro ser se evaporó mágicamente con la llave. Al rato, otro problema… ¡Qué difícil ser jefe! ¿Es que ni en el espacio podemos escapar de ellos? ¿En qué le puedo ayudar?, le dije a una extraña dama de cabellos verdes y piel escamada. Soy la cajera #99 y estoy teniendo problemas con la base de datos de los lácteos; están llegando nuevos productos de la Vía Láctea que aún no tienen precio: el “súper cono mentolado saturniano”, el “helado lunar cremoso” y el “chupa chupa congeleti multicolor de Venus”. Como yo no era quién para andar decidiendo sobre precios intergalácticos, le dije que los dejara en una caja a la espera de que mañana regresara el jefe de siempre… y medio asombrado de la mirada flúo de la alienígena, di dos pasos hacia atrás y apoyé sin querer mi mano en un lugar equivocado…. muy equivocado… porque todas las instalaciones empezaron a sacudirse y llenarse de un perfumado vapor violeta: era el botón para la limpieza y desinfección total de la estación espacial…

Más tarde, luego de tratar de darle solución a otros temas, todo mojado, y muy desinfectado, me tomé el taxi espacial de regreso a casa. Y aunque al alejarme sentí que todos los empleados de esa sucursal entonaban en un alegre cántico (¡Por fin se fue! ¡Por fin se fue!), yo regresé muy contento, con muchas cosas extrañas para contar… y ¡con una caja llena de chupa chupa congeleti multicolor de Venus para compartir con toda mi clase!

5. Año C – Escuela 101 – Canelones

Maestra: Silvia De Lucia

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