La cotidiana insensibilidad
Ruben Machín (37) es un ex funcionario municipal,que vive en nuestra capital departamental. Quedó imposibilitado de caminar debido a una accidente laboral. En su silla de ruedas se acercó a la redacción de este diario para plantearnos una dura realidad, que le ha tocado enfrentar como es la falta de insensibilidad e inconsciencia de no respetar las dificultades de otras personas. Ruben se refiere la obstrucción que ocasionan los vehículos en la vía pública, al estacionar frente a las rampas de accesibilidad. En diálogo con HOY CANELONES nos contó el motivo que lo lleva a realizar este reclamo público, por la “impotencia” que siente muchas veces ante la falta de comprensión de algunas personas.
Falta de educación En la ciudad de Canelones y en el resto del departamento se ha avanzado en el tema de la accesibilidad. En las esquinas se han construido en los últimos años rampas, para que las personas con discapacidad pueda transitar sin dificultades. Pero Ruben mostró su preocupación por la actitud de muchos conductores, que estacionan sin cuidado e importancia frente a una rampa de cualquier vereda. Puntualmente en la ciudad de Canelones narró que si bien en el departamento se ha tenido en cuenta la accesibilidad, pero “falta la educación de las personas y ponerse un poquito en el lugar del otro”.
Por los demás No solo apuntó a su condición de discapacitado, sino que al hablar pensó en “una mamá con un coche de bebé, una persona que le cuesta levantar la pierna para subir la vereda”, además de las que tienen más dificultades motrices porque están en silla de ruedas. Para estos casos es necesaria la rampa para transitar y que estas no se encuentren obstaculizadas por vehículos estacionados. Ruben nota que existe falta de “respeto” con estos detalles en la vía pública. Cuenta sobre vivencias que le ha tocado ante este tipo de situaciones, en las que ha pedido dejar libre la rampa y las reacciones no fueron las más cordiales en ocasiones. “Te miran y te dicen, -¿qué decís?”. Pero de las respuestas mas dolorosas e irrespetuosas que recuerda sin reconocer su imposibilidad fue por ejemplo, “bueno, me tengo que ir, tomá la llave y correlo vos”. Expresiones que consideró como “insólitas”. “Que a uno le duelen por la impotencia de estar en una silla de ruedas y no te podes levantar…”, manifestó.
Multa moral Pide que ante esta actitud la propia persona analice que está prohibido estacionar frente a una rampa y “se ponga una multa moral” además de la que podría caberle (2 UR) en el caso de cometer la infracción. Recordar que nadie está libre de nada. Esa frase se conoce por muchos, pero queda en el olvido también por muchos. Ruben recordó que hoy “es muy fácil quedar en esta situación”, ya sea por un siniestro de tránsito que ocurren tan asiduamente.
Actitudes “Hay que ser más humano y no ver la Teletón o ver como puedo ayudar con $50…hagamos algo bien cada uno de corazón”, dice Ruben. Empezando por estacionar de forma correcta se estará “aportando un granito de arena” en esta temática, señaló. El respeto por las normas de seguridad vial, también merecen el cuidado por no cometer imposibilidades a personas con discapacidad. De esta forma la sociedad será “más accesible para todos”.
Más control Esta problemática que lo afecta a Ruben y a otras personas con discapacidad se originan no solamente en la ciudad, sino en zonas de playas en donde “las rampas no existen” por la misma imprudencia. En Montevideo el control es más estricto y en Canelones sería necesario, dijo, fiscalizar más. Pero a la vez entiende también que no se puede, “tener un inspector en cada esquina”.
“Es triste” Por último. Esa insensibilidad a la que puso de manifiesto Ruben que se viven a diario, dijo que la sintió hace pocos días también al caerse de su silla de ruedas. “Pasaron tres persona y ninguna me levantó…capaz que una pensó que la otra lo levantará…O sea, hasta dónde hemos llegado. Es triste que hoy por hoy nos sea indiferente todo”, comentó. Ruben cerró su dialogo exponiendo “no vengo a dar clases de amor, ni de seguridad vial, ni nada…sino comentar lo que uno vivo diariamente” y pedir más compresión al respecto.
Eduardo Castro


